Presentación de Memorias del tiempo discreto
El libro Memorias del tiempo discreto fue presentado el 24 de abril de 2010 en La casa tapón de Alcalá de Henares.
El libro Memorias del tiempo discreto fue presentado el 24 de abril de 2010 en La casa tapón de Alcalá de Henares.

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Música del vídeo Memorias Del Tiempo discreto:
1º) 01. Life in technicolor. – Viva La Vida Or Deaths All His Friends (2008). Coldplay.
2º) 16. While My Guitar Gently Weeps. Antologhy 3 (1996). The Beatles.
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Colaboraciones de “palabras”:
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En matemáticas y física, una función o variable se considera discreta (no continua) si es divisible un número finito de veces. El concepto de tiempo discreto se utiliza comúnmente para el procesamiento matemático de señales.

Una vida se vive en tiempo continuo. No hay instantes separados, todos están unidos por el flujo permanente de la respiración, todos están engarzados por una sucesión de latidos.
Cualquier blog (o diario personal) es un intento de convertir una vida a tiempo discreto. Una simple trampa matemática que sirve para rescatar algunos instantes del olvido.
En Mayo de 2005 comencé a publicar mis textos en Internet. Han pasado algunos años, se ha ido acumulando el material, han ido variando los temas, los intereses, la forma y el fondo… y mi propia vida ha cambiado.
Van pasando los meses y va quedando un poso de escritos puntuales, un sedimento de ideas y ficciones, viajes, vivencias, pensamientos y metáforas. El material que recopila este libro está en la red (complementado con enlaces, imágenes, videos y comentarios de los lectores) repartido en tres blogs, quizá un tanto difuminado, intangible.
Me he propuesto la tarea de sacar estos textos de la pantalla y llevarlos al papel para acercarlos a aquellos lectores que no utilizan Internet. He aprovechado la ocasión para releer, seleccionar, corregir y organizar mi obra publicada, en un intento de recuperar la perspectiva.
La estructura del libro no sigue una secuencia temporal; los textos se han reorganizado en busca de una lectura más amena. Creo que a partir de esa lectura se puede reconstruir una vida. Basta una simple trampa matemática para imaginar todo lo que sucedió a partir de unos cuantos instantes rescatados del olvido.
Alcalá de Henares, Diciembre de 2009
Conocí a Martín Sotelo a través del blog de Montero Glez. Martín era, entre los habituales, el comentarista más exhaustivo, más leído y más exigente. En algún momento pasamos del blog al email, y del email al messenger. Y del messenger a vernos de vez en cuando por Madrid, caminatas matinales y almuerzos en tascas de vino con gaseosa. Cuando le pedí que hiciera el prólogo no dudo ni un momento. ¡Gracias purista!

Prólogo a Memorias del tiempo discreto, por Martín Sotelo
A Pedro Daniel Carrillo lo conocí gracias a unos diarios. Los tentados por el fracaso de Julio Ramón Ribeyro. Y el caso es que hay mucho de diario personal, colectivo y social en el libro que me propongo prologar.
Es, en efecto, un gran diario. O por mejor decir, muchos diarios en uno. Pues entre sus páginas asistimos al aprendizaje del autor como persona y como escritor; lo acompañamos en sus viajes, en sus estudios, en sus diversos oficios, incluso en la evolución de su pensamiento, siempre forjándose y perfeccionándose; con él nos sentimos amigos de sus amigos y a través de sus ojos contemplamos el mundo como si esos ojos fueran también los nuestros.
Todos somos muchas personas en una. Todos somos poliedros con muchos lados y muchas aristas. Y Pedro Daniel Carrillo es muchos escritores en uno. Incluso se diría que lo provoca, que se complace en no ocultarlo. No hay mayor crítica ni mayor elogio a la literatura. Al haber en uno muchos escritores que escriben el escritor desaparece, se agazapa detrás de una mirada voraz, capaz de asimilar todo lo que esté a su alcance para luego demolerlo y hacerlo nacer nuevamente, en una exhibición propia del mixtificador o del ilusionista. Las metáforas, en su caso, no son formas más o menos atinadas de embellecer un texto, sino un modo –el mejor- de girar la esquiva realidad como si fuera un cubo de Rubik para poder cuadrarla hasta dar con el color exacto donde la realidad se refleja mejor renombrándose.
Y es que al autor parece interesarle todo, como si todo pudiera ser contado si se sabe cómo. Habla de fútbol, de cine, de libros, de canciones, de política, de personas conocidas que le cuentan leyendas, las mismas que él nos cuenta a nosotros; habla de toros, de mujeres y veranos que calientan las neuronas; habla de su ciudad y de muchas otras ciudades que parecen la suya; habla de sí mismo como si fuera otro y de los otros como si fueran él mismo. Por momentos es mitómano y mitológico, universal y local, casero y viajero, cómico y ceñudo, rutinario y soñador, idealista y terrenal, filósofo e historiador, certero y disperso, beligerante e indulgente, acusador y comprensivo, y siempre, siempre, sincero, cualidad primordial de todo gran cuentista.
Pedro Daniel Carrillo pertenece, por ahora, a ese tipo de escritor interesado en la reveladora menudencia –incluso cuando comenta hechos históricos trata de desentrañarlos desde el detalle puntual, como si hiciera suya la afirmación de Mérimée que postula la anécdota como lo más interesante de la historia. No importan los finales ni los principios, como no importa tanto el llegar como el ir, sino esa flor del día de que hablaba Lucrecio, ese instante que se atrapa entre las manos y que sirve para conocer lo que te rodea en un intento de conocerse mejor uno mismo. Interesa esa discreción del tiempo que se vive para recuperarlo después o se recupera para de nuevo vivirlo. Y todo descrito con esa prosa afable, sobria, con que están escritos, por poner dos ejemplos, el Viaje en autobús de Josep Pla, o el Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela, y que es la prosa del viajero que camina, lo mismo da en bici que por la facultad o la oficina, con la mente porosa y libre y los ojos bien abiertos. Para Stendhal, otro gran viajero amante de cominerías, escribir era pasar un espejo por el camino. Ese espejo es el realismo, que tras nacer en Roma con el Asno de oro de Apuleyo y el Satiricón atribuido a Petronio, arraiga en la España de la picaresca con el Lazarillo, Cervantes, Quevedo y Vélez de Guevara, para expandirse por el mundo en numerosas traducciones influyendo a autores ingleses como Defoe y Dickens o rusos como Dostoievski y Gogol. Es en este realismo fermentado aquí en España -irónico, crudo, sin ambages ni medias tintas, tan realista que se vuelve alucinatorio o tan opresivo que él solo crea vías de escape como don Quijote con sus fantasías- en el que se inscribe el estilo multiforme, proteico, en formación de Pedro Daniel Carrillo, empeñado siempre en el picoteo de bagatelas, todavía, por suerte, no otoñales como las de Baroja. No es casual, por cierto, la mención del escritor vasco en este prólogo, pues también Daniel, como don Pío, escribe sin seguir un rumbo fijo y seguro, y navega caprichosamente a la buena de Dios, que es la mejor manera de navegar y la única válida para penetrar en el misterio de lo inesperado.
Y eso es lo que persigue, el misterio. Entretanto, como hace el filósofo, intenta ver claro en la realidad, paso previo y obligado antes de adentrarse en la zozobra, el desaliento y la incertidumbre de las sombras verdaderas de la novela.
Antonio Gordillo, mi abuelo, ha leído el libro DUDAS varias veces. Tiene un par de ejemplares (uno en Alcalá y otro en la casa del pueblo) cuidadosamente anotados y subrayados que me encanta hojear de vez en cuando. Siendo uno de mis lectores más cercanos y más atentos, no tenía acceso a los textos que publico en Internet, así que una tarde cualquiera me puse a recopilar en un mismo archivo las cosas más potables de Teoría del Tetris, de Postcards to Kiyoshi y de mi parte del blog de DUDAS para poder imprimírselas y que así pudiera leerlas.
Fui compilando los textos con el sencillo criterio de que fuesen legibles sobre el papel, desechando aquellos demasiado dependientes de fotos, links o videos. El archivo iba creciendo y con él crecía la sensación de que había sido una buena idea esa de gastar unos ratos revisando lo hecho hasta entonces. Dos o tres tardes de trabajo y empecé a ver clara la jugada: con algo de poda y reordenando los textos había material para hacer algo decente, quizá un pdf con aspecto de libro electrónico o una selección de la selección que sirviera de dossier para ser enviado a algún medio que buscara un columnista amateur…
En algún momento empecé a darle la brasa vía messenger a Laura y a Martín, que junto con Raúl fueron los primeros supervisores del engendro. Ya me había animado tanto que me dije ¡qué coño! ¡esto da pa un libro!, y la cosa se fue liando hasta el punto de que he editado (mediante bubok) una centena de ejemplares y vamos a presentarlo el sábado 24 de Abril gracias al apoyo de Ayuntamiento de Alcalá de Henares, a través del programa de ocio alternativo Otra forma de moverte.

Creo que es momento para agradecimientos varios. A Javier Martín Sotelo que tan generosamente escribió un prólogo exquisito. A Laura que me aguantó desde la distancia cuando estaba (casi obsesionado) trabajando en el libro. A mi hermana, mi abuelo, mi padre y mi madre que corrigieron el texto a conciencia. A Raúl (de los Martín-romero-sarmiento-de-toda-la-vida) y a Javi Cañones, que me hicieron sentir escritor. A Ángel, a Carlos y a Rosalía, que se apuntan al bombardeo y me presentan el libro. A Pablo Barranco y Gary Lorenzo, que regalan una sesión de guitarreo. Y a JoseMari y Fabio, que hacen posible el sarao.
Iré publicando más cosas según se acerque el evento. Por si alguien quiere pasarse, lo recuerdo:
Presentación del libro Memorias del tiempo discreto. Sábado 24 de Abril, 20h, Casa Tapón (Pza. de Los Santos Niños, Alcalá de Henares)
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