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Archivo para la Categoría "The soul of the Barrio"

Españoles, sois idiotas, pero se os quiere

diciembre 12, 2010 4 comentarios

Recuerdo que una mañana nos tocó servicio en una estación a un compañero y a mí, la noche anterior había tenido lugar un partido del mundial y a eso de las 6.30am llegaban aún viajeros procedentes de Nuevos Ministerios. Mi compañero comentaba cosas como: “échales un ojo a los españoles, que vienen borrachos sin billete y hay que cobrarles a la salida”, “mira, ahí viene otro grupo de españoles”. Y les veías con sus camisetas rojas y sus pinturas de guerra y no podías dejar de sentir cierta ternura acompañada de sus gritos desde el otro lado del cristal. Tenías razón, Kiyoshi, en eso de que a los españoles nos gusta quejarnos por todo, y, ante todo, de nuestra condición de españoles. Ante la consabida crisis lo que más a menudo se dice es que la culpa es nuestra, porque, aunque los políticos son unos zoquetes, se vota a unos para que no ganen otros, que son igual de zoquetes; y así, como dice don Pablos en el pupilaje del licenciado Cabra, “cenaron, y cenamos todos, y no cenó ninguno”. Y sin embargo, el orgullo de ser españoles siempre está ahí. Somos los españoles del scalextric, la fregona, el submarino y el flamenco. Y también los del Imperio que ora y embiste que entierra en Flandes la plata de las Indias para defender Nuestra Iglesia (mientras Nuestra España era devorada por el atraso y la miseria).

Todo esto viene a cuento de la cena de anoche, salpicada de conversaciones de política y corrupción (que hoy día vienen a ser una y la misma cosa), la leyes antitabaco y antibotellón, las filtraciones de wikileaks y los móviles de última generación; todo bien regado de sidras, vinos, cervezas y cubatas, desparpajo y libertad total para decir cualquier barbaridad (incluso eso de “viva España y viva el Rey” acompañado de los brindis de mi amigo Grouchoo). Fue una buena noche.

Y es que nosotros, los tíos bajitos que están siempre irritados, con el palillo en la boca, el periódico bajo el brazo y la rascada de huevos, he de decir, en referencia a las entradas del viaje bicicletero a Marruecos, nosotros, los hispanos, godos, norteafricanos o como cojones quieran llamarnos, sí que sabemos vivir. Se dice que ante ciertos comentarios que resaltaban el atraso y la falta de iniciativa de los españoles frente a otras naciones europeas Unamuno respondió lacerante: “¡Que inventen ellos!”.

Y aquí cierro el primer post inspirado por el libro de Fernando Díaz-Plaja, una joyita.

Todos despiertos

mayo 27, 2010 2 comentarios

Son la 1:30 de la mañana y estás a punto de quedar fulminado en tu cama, con cara de consternación soportas el ‘taka taka taka’ makinero de un par de coches que se alejan y, de repente…

Pavarotti.

 La interpretación galáctica y estelar del “Nessun Dorma” a pleno pulmón de Pavarotti y a tope de Watios desde un coche parado en el semáforo que hace esquina. La expresión de tu rostro se relaja, tus ojos brillan y en tu boca se dibuja una sonrisa con leves matices de incredulidad. Maravilloso que alguien que escucha a Pavarotti quiera lanzar su mensaje en un barrio de Vilanova: Que nadie duerma. Y parece increíble que pueda salir algo así del género humano, por no mencionar de los pulmones, de la caja torácica, del diafragma, de la tráquea… de un hombre. El coche se aleja y todos se duermen. ¿Fueron imaginaciones mías? 

Mi antiguo compañero de piso y actual vecino me llama por la mañana para tomar un café:

- ¡Tío, anoche alguien puso a Pavarotti a todo trapo desde la esquina!

- ¡Sí señor!

Que nadie duerma.

PARQUE LOS NOGALES DESDE MI TERRAZA

enero 27, 2010 10 comentarios


Llevo toda la vida observando la calle desde el salón de mi casa, tengo la manía nada más levantarme de saber cómo está el tiempo en mi barrio, cómo se ve de transitada la calle desde mi terraza, si alguna nube inundará mi mañana solitaria.

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Desde mi terraza de Parque Los Nogales Diciembre del 2009- Enero 2010

 

 

 

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Se podría decir que estás fotos son mis ojos en instantes del día determinados. Según lo que vea aquí me siento de una forma  u otra, a veces me quedo apoyado en el cristal que da a la terraza, viendo pasar a los vecinos, mirando el circular de los coches, la felicidad de los niños jugando en los parques, los cahavales haciéndose hombres con sus motos, perdido entre mis recuerdos, escuchando el vacio ensordecedor de la nada, mirando eso, la nada pero intentanto compreder algo del todo. En estos momentos la vida se me pasa a través de estas cuatros paredes blancas, y yo que siempre soñé que a esta edad iba a estar viajando como un paria por el contiente Latinoamericano, conquistando un mundo de aventuras, mirando a los ojos mis sueños. Y sin embargo cada mañana sigo viendo lo mismo, permanentemente, ese edificio con terrazas de decoración algo anarquistas, delante de unos coches de clase media (esa clase a la que pertenezco tan orgullosamente).


Desde mi terraza de Parque Los Nogales (vertical)


Pequeñas historias de la vida diaria (VI): La tribu de mi barrio

junio 25, 2009 3 comentarios

 

Cerca de Las Vías del Tren

Mi barrio, ese que un amigo lo describió como un bosque de nogales, ese que está partido del mundo por unas vías de tren, ese que todavía conserva la risas de unos niños jugando a ser D. Quijote con la camisa llena de jirones, ese que era una huerta y paso a una Colmena, viven personajes de otra generación llenos de historias personales, donde lo mágico y lo trágico se juntan como hermanos.

Como todo buen barrio, hay más bares por vecino que farolas por habitante, hay tarzanes, musculitos, imitaciones de pocholos, curas hippies excomulgados que pasean con sus novias, banqueros del sindicato, truhanes, camellos con las motos

en el parque, comisarias con sus policías reunidos en los bares, envidiosos camuflados de buen rollo, y un buen puñado de conocidos que podían pasar por la tribu de Jesús Quintero.

Mi barrio, ese que esta cubierto por un techo de pinos, ese que me ha visto crecer, ese que vi una mañana de diario al enano agarrado de una farola dando vueltas como un reloj descarrilado, o bailando en la barra de un bar mientras sus amigos cantan canciones populares. Ese enano que fue seducido por una emigrante del este, que a la pocas semanas la echo de su tejado porque faltaban los dineros y su amor estaba equivocado. Siempre me acordaré que le vi un día subido al tren leyendo el periódico al revés y que no lograba salir tambaleándose de ese laberinto que son los bares. El enano, calvo pequeño y cantarín, personaje que podría ser el doble de Danny DeVito, ese que se fue con su tribu a los locales de neón y unos encapuchados entraron a atracar mientras él estaba en los baños del local, quiso hacerse amigo de los ladrones hasta que con las ametralladoras le dieron culetazos hasta hacerle sangrar y como no se callaba dieron unos tiros al techo hasta quedar el local destrozado. Este que no dejaba de pensar que era una actuación de los del local y que no le iban nunca a robar.

Mi barrio, ese dónde jugamos a la peonza, al fútbol, a las canicas, a las carreras de chapas , a los monopatines, a las cartas, a los globos de agua, etc. ¿Cuántas veces mi madre me llamó a voces desde la terraza?.

Mis amigos del barrio Angelote, Albertito, Javi Cañones y yo (Carlitos)

Jugando a la petanca 1998 aproximadamente, en el parque grande del barrio Parque Los Nogales, Alcalá de Henares.

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