Creencias

Creo que el día tiene veinticuatro horas para todos y que es lo que marca la diferencia, a qué dedica cada uno ese tiempo. Mirando las cosas desde esta perspectiva, el pasado y el futuro no importan tanto, y pierden importancia antagonismos como rico / pobre o agraciado / desgraciado. Y tú ¿qué has hecho hoy? ¿qué vas a hacer mañana?

Creo que la multitarea nos está destruyendo. Que hay que hacer pocas cosas pero hacerlas bien. Que hay que vaciar la mente de ruido y de basura y enfocarse en la tarea presente “con los cinco sentidos”, como dice mi abuelo.

Creo que, a pesar de todo lo feo, en el mundo hay belleza y elegancia y sutileza. Y que hay detalles que salvan un día o una semana.

Creo que es posible configurar el futuro visualizándolo y pensando mu fuerte mu fuerte.

Creo que la sociedad da dos pasos hacia delante y uno para atrás, pero que avanza, que el progreso no es un mito. Que cada vez hay menos hambre, más educación, menos violencia y más civilización. Que la vida es cada vez menos difícil para el ser humano. Aunque para darse cuenta de esto haya que mirar los datos a una escala demasiado amplia y demasiado abstracta, y por ello quizá casi incomprensible.

Creo que lo que Sócrates, Omar Khayam y Antonio Machado sabían era esencialmente lo mismo. Que hay algún tipo de verdad profunda y perdurable, un todo que aúna el ímpetu de la acción un cierto poso melancólico ante el sinsentido de la existencia.

Y creo, también, que la más sensata actitud a tomar mientras arde Babilonia es detenerse a recordar. Y observar la belleza de las llamas. Y pedir otra copa de vino.

Ir a descargar

Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Anuncios

Notas perdidas por Perú (I)

Machu Picchu, 30 diciembre del 2017

Machu Picchu, 30 diciembre del 2017, Grouchoo

Viajé por Perú los últimos días del 2017 con mi mejor compañera, mi cámara de fotos y el famoso libro La ciudad perdida de los Incas de Hiram Bingham y me encantó. Yo ya tenía una idea preconcebida del país de los incas, chachapoyas, paracas, etc. y era que se parecía al resto de países andinos: la orografía, el idioma, la comida y la historia son similares en toda la Comunidad Andina, sin embargo existen más diferencias de las que pensaba. Lo que fue Tahuantinsuyo ofrece una historia, cultura y épica que recuerdan a las antiguas leyendas griegas más que a las historias contadas por los guionistas de hollywood.

No se por qué pero desde pequeño siempre quise viajar por Latinoamérica en moto y releer los libros viejos subrayados de la asignatura de Historia de la editorial Vicens Vives que estudiaba en el C.P. Dulcinea intercalándose con los Diarios del Che Guevara y los libros del boom latinoamericano. Esta vez, utilicé en forma de diario las notas de mi iphone6 plus para escribir las mejores anécdotas que iban pasando por mi cabeza mientras viajaba en avión, tren y carretera entre Lima, Arequipa y Cusco. Además tuve la osadía de grabar con el audio del móvil las explicaciones de algunos guías de Free Walking Tour que te cobraban sólo la voluntad por enseñarte y explicarte los lugares más típicos de las ciudades que visitaba.

Al llegar de nuevo a Quitó decidí darme unos días de descanso para interiorizar tantas  experiencias y cultura vividas. Al cabo de una semana he conseguido exponer algunas ideas sin ordenar que me vinieron a la mente en aquel periodo de búsqueda interior y fiesta del descubrimiento.

 

  1. La historia de Perú parece complicada y muy diferenciada, se nota que fue un imperio venido a menos, que se rompió en mil pedazos por culpa de la mala cabeza de aquellos conquistadores, reyes y cristianos españoles, contra los incas, sacerdotes, soldados y el pueblo ya que fueron demasiado inocentes y no supieron cuantificar la vileza del invasor. Después de 1821 a la república parece que las cosas tampoco le han ido muy bien, todavía se habla con amargura sobre la época de las guerrillas, inseguridad, corrupción y falta de organización, seguramente estos mismos temas se repiten desde hace siglos en un circulo vicioso que frena el desarrollo y la equidad.
  2. Estos últimos años no han tenido héroes a los que escribir, ni una justificación por las que cerrar las viejas heridas históricas que nunca acaban de cicatrizar. Por ejemplo, en cada Plazas de Armas que visitamos estaban manifestándose en contra del indulto de Fujimori y de la corrupción de los gobiernos. Por esto y por más motivos buscan en la Historia y en los incas y otras civilizaciones precolombinas aquella idealización de algo que quizás nunca existió pero añoran.
  3. La historia que me explicaron en el colegio sobre el descubrimiento de América varía bastante de la realidad que percibí al llegar a Perú (más Perú que Ecuador). Algunos peruanos sienten que se les robó y se les machacó, aunque no tratan mal al europeo y al turista consideran que esté les maltrató impunemente y algunas versiones de la historia se merece volver a ser revisada. Puede ser que por este motivo y por otros, los incaicos sean más nacionalistas que el resto de ciudadanos de países latinoamericanos. La Historia de los pueblos siempre tienen luces y sombras, para este antiguo imperio parece una  especie de maldición la llegada de Pizarro y sus tropas como bien explicaba Carlos Fuentes en El espejo enterrado, pero la historia se puede reescribir pero al fin y al cabo es la que es, sólo se puede cambiar el presente y el futuro para que no se vuelvan a repetir hechos tan crueles.
  4. Los españoles, portugueses e ingleses arrasaron en pueblos de América, sobre todo en las islas del caribe y el sur del continente ya que exterminaron a los autóctonos y oriundos. En Perú por suerte hubo una mezcla muy fuerte de culturas y razas que han logrado convivir apaciblemente aunque todavía se ve una desigualdad brutal entre el rico que suele ser blanco y el pobre que suele ser el indígena o mulato. No hay que olvidar que la mayoría de los libertadores americanos fueron hijos de caciques españoles y europeos educados o inspirados en y por Europa, y muchas veces las rebeliones no fueron por causas tan nobles como se cuentan.
  5. Hay que tener cuidado con las explicaciones  de los guías ya que cada uno te cuenta una historia diferente sobre los hechos y las cosas, en general son ideas muy resumidas, preconcebidas y parecidas pero en particular cada uno da una versión diferente de los hechos, no todo es negro ni todo es blanco. Uno descubre según profundiza y lee a los cronistas, historiadores y otras fuentes bibliográficas que donde había un templo resulta que estaba el palacio del inca o las hijas del sol, donde se lucha por mantener las tradiciones están se utilizan como reclamo turístico y sacar dinero, más que como costumbre para preservar la identidad de un pueblo. Donde se respetaba a la naturaleza se daban niñas como ofrendas a los dioses para que no hubiera más desastres naturales.
  6. En Perú existe mucha inversión y cultura asiática, Fujimori la reforzó con los TLC, por ejemplo están las marcas de autos como Hyundai, Haval, Faw, MG, BAIC, etc. Además, vi el instituto Confuncio y colegios de la comunidad nikkei por el centro de Lima y Arequipa. Muchos peruanos conservan los rasgos físicos de sus ancestros chinos o japoneses, esa mezcla y los carteles de las tiendas escritos en chino o japonés parece a veces que estés en Asia en vez de un lugar profundo de América.
  7. Hay bastantes empresas de inversión española pero no me crucé con muchos europeos viviendo ni viajando por Lima, Arequipa y Cuzco. Quizás sea porque las temporadas de turismo alto son de junio a octubre, quizás porque muchos volvieron a España por Navidad, quizás porque sólo estuve unos días y no me dio tiempo a hacer lazos con la comunidad extranjera. Me hubiera gustado haber entrado a una universidad o asociación española y haberles entrevistado para ver su visión sobe ciertas cosas.
  8. Nunca en mi vida me crucé con una manada de perros tan numerosa como la que vi en las calles de Cuzco, los canes vagaban por las carreteras, caminos y aceras en busca de comida y calor. En Jipijapa, Ecuador había manadas de 5 a 15 perros, en Cusco esta se multiplicaba por dos o por tres llenando las veredas. Parecían lobos callejeros sobreviviendo en una ciudad injusta, algunos de ellos estaban desnutridos, enfermos y heridos, caminaban desorientados con mucosidad en los ojos y llenos de pulgas. Curiosamente le di de comer a dos de ellos y no comieron delante mía pero no creo que esto sea lo común. Los más perdidos o cansados acaban tumbados en cualquier calle céntrica y concurrida mientras pasan rozándoles los vehículos o viandantes con sus cámaras de fotos y sus guías turísticos,  estos podrían estar enfermos e incluso muertos pero sin embargo parecen parte del paisaje turístico de los dioses soles. Latinoamérica debería cuidar de los animales como bien explica en sus objetivos el Buen Vivir y la Economía Popular y Solidaria.

Leer más…

Libros quemados en 2017 (y II)

«¿Cabe la posibilidad de que no haya vivido como debería haberlo hecho? —Se le pasó de pronto por la cabeza—. Pero ¿cómo es posible? Si he hecho siempre lo que correspondía en cada momento», se dijo, rechazando sin más la única solución al enigma de la vida y de la muerte, como si fuera algo completamente imposible.

La muerte de Iván Ilich – León Tolstói

Un día uno de los bandoleros le preguntó: «¿Qué piensas hacer cuando recobres la libertad?» Y César respondió: «Armaré una flotilla, os perseguiré, os capturaré y os haré ejecutar.» El pirata rió la ocurrencia de buena gana y cambió de tema. A poco César pudo reunir el rescate, y en cuanto recobró su libertad cumplió lo prometido: capturó a sus secuestradores y los hizo crucificar.

Julio Cesar. El Hombre Que Pudo Reinar – Juan Eslava Galán

Es lo que tienen las dictaduras, ofrecen siempre satisfacciones con efecto retardado; los mismos que se esfuerzan en no darse por aludidos o por escaquearse, con el paso del tiempo exaltan su papel protagonista. «¡Yo estaba allí, yo estaba allí, y lo vi con mis propios ojos!». Lo que ni siquiera se acerca aproximadamente a la verdad, porque si estaban allí -cosa harto improbable porque los voluntarios eran escasos- hicieron todos los esfuerzos para no mirar y evitarse el peligroso papel de testigo. Porque los testigos de la historia, en una dictadura, o son víctimas o son verdugos, o disimulan para no poner en evidencia al verdugo.

El cura y los mandarines – Gregorio Morán

IMG-20170411-WA0006

En el Café Tournon de París, siguiendo los pasos de Joseph Roth

En aquel tiempo, antes de la gran guerra, cuando sucedían las cosas que aquí se cuentan, todavía tenía importancia que un hombre viviera o muriera. Cuando alguien desaparecía de la faz de la tierra, no era sustituido inmediatamente por otro, para que se olvidara al muerto, sino que quedaba un vacío donde él antes había estado, y los que habían sido testigos de su muerte callaban en cuanto percibían el hueco que había dejado. Si el fuego había devorado una casa en alguna calle, el lugar del incendio permanecía vacío por mucho tiempo, porque los albañiles trabajaban con lentitud y circunspección, y los vecinos, a los que pasaban casualmente por la calle, recordaban el aspecto y las paredes de la casa desaparecida al ver el solar vacío. ¡Así eran entonces las cosas! Todo cuanto crecía necesitaba mucho tiempo para crecer, y también era necesario mucho tiempo para olvidar todo lo que desaparecía. Pero todo lo que había existido dejaba sus huellas y en aquel tiempo se vivía de los recuerdos de la misma forma que hoy se vive de la capacidad para olvidar rápida y profundamente.

La marcha Radetzky – Joseph Roth

Si pensamos en aquellos de entre nosotros más sobresalientes, los genios que conocemos son aquellos que, llevados por una debilidad de carácter, han luchado por darse a conocer para reafirmarse. Los otros, de haberlos, los autosuficientes, los fuertes de carácter, permanecerán anónimos.

Al principio fue un chiporroteo – Alberto Rodriguez

El rostro magullado y recalentado acusa diversas y sucesivas estupefacciones sufridas a lo largo del día, y algo en él se está desplomando con estrépito de himnos y banderas. Este sujeto, sospechoso de inapetencias y como desriñonado, podría ilustrar no sólo una manera de vivir, sino también la naturaleza social del mundo en que uno vive: mientras el país no sepa qué hacer con su pasado, jamás sabrá qué hacer con su futuro.

Juan Marsé. Mientras llega la felicidad – Josep María Cuenca

Categorías:Libros, Nosotros Etiquetas: , ,

Libros quemados en 2017 (I)

diciembre 31, 2017 Deja un comentario

Viva España

noviembre 25, 2017 3 comentarios

BANNER-250X234-ESPANA-1

Un país de la envidia, cuna de Caín, con un guerracivilisimo mal enterrado que aflora a primeras de cambio.

Una casta política corrupta en su esencia. Una Constitución obsoleta en cuatro décadas.

Un partido gobernante que paga su sede en dinero negro, y unos millones de votantes a los que les da igual.

Un nacionalismo victimista, cateto y molesto como fatalidad histórica.

Una deuda que no deja de crecer. Una población que no deja de envejecer.

Unos presupuestos que son, año tras año, mentira. Una justicia controlada por la partitocracia. Una injusticia tras otra publicadas en el Boletín Oficial del Estado.

Unos pocos fachas de ayer, de hoy y de siempre que añoran el franquismo. Unos -muchos- antifranquistas que lo añoran aún más.

Un capitalismo de amiguetes. Un 15-M que degenera en partido de disciplina estalinista. Una regeneración que nunca llega.

Y sin embargo, a pesar de los pesares, un país que, a su manera, funciona e incluso progresa. Si miramos con la lupa en muchos puntos, parece que mejora.

¿Por qué será? No lo sé.

No lo sé, pero hoy, y sin que sirva de precedente, tengo ganas de decir aquí, sin mayúsculas, sin signos de exclamación y en bajito, por si acaso: viva España.

Ir a descargar

Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Antes del primer trago

octubre 28, 2017 1 comentario

486071367

El disfrute empieza al escoger entre las que tienes en casa, y sigue con la duda final entre dos o tres de ellas, y continúa con la decisión tomada, el tacto de cristal, el peso de la elegida.

Si la información del etiquetado es amplia y buena, antes de abrir la botella ya puedes imaginar el color y los brillos, fieramente violáceos en tintos jóvenes, anaranjados y domados por la madera en los más vetustos, o pajizos o dorados en los verdejos o en los albariños.

No siempre sucede, pero a veces al descorchar y oler ya tienes la confirmación de un acierto. Y si no la hay no pasa nada, aún estás a tiempo de detenerte un momento a mirar en ese corcho la impresión del nombre de la bodega, a valorar el tamaño y la calidad del material.

Hay algo de violento en el primer golpe del líquido contra el cristal de la copa, y el sonido que se produce también cuenta como gozoso preliminar, aunque para entonces ya estarás más atento a lo del color y a lo de los brillos, a la opacidad o traslucidez, a la lágrima de alcohol que bajara más limpia o más teñida.

¿Por qué será que huele tan distinto antes, en parado, o después, tras agitar y remover sin miedo la copa, hasta casi desbordarla? ¿Por qué dirán tantas tonterías los catadores, si a ti solo te huele a lo que es, y bien, muy bien, cuando cierras los ojos y aspiras con fuerza y te concentras y sonríes?

Todavía te detienes un momento a valorar los años que han pasado desde que alguien plantó la cepa, y la afortunada mezcla de tierra y sol, piel, madera y cristal que lo ha llevado hasta aquí, precisamente ahora. Y sólo entonces llega, por fin, para empezar, el primer trago.

Ir a descargar

Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Categorías:Uncategorized

Cerveza y amistad

botellines2

Me gusta la cerveza Voll Damm y la sensación tras una de esas latas a estómago vacío capaces de mecer dulcemente el planeta.

Me gusta la cerveza Mahou clásica, quizá por regionalismo o quizá por mitomanía de parque y litrona, o será por un logotipo al que uno se siente afín como si se tratase del escudo de tu equipo de fútbol.

Me gusta la cerveza Guinness, y el vaso de pinta con el dibujo del arpa, la belleza café coronada de espuma cremosa esperando el primer trago; a poder ser, eso sí, en un pub de Inglaterra: madera, maqueta y ruidosos compañeros ingleses que ya están pidiendo otra.

Me gusta imaginar una jarra helada en tiempos de calor y sed. Me gusta tocar el cristal frío de los tercios. Me gusta el sabor amargo y me gustaría poder recordar el momento en que dejó de parecerme insoportablemente fuerte y me empezó a gustar, uno de tantos ritos de paso a la edad adulta.

Y me gusta la imagen de una caja repleta de botellines ya vaciados por un grupo de amigos. Como si poniendo el oído todavía se escuchasen las bromas y las risas; como si al otro lado del reflejo estuviera allí, retratada, la amistad.

Ir a descargar

Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.