Fantasmas de pelo moreno

Nacer en sangre, tropezar con un amor imposible, tirar piedras a esa botella de vidrio que nunca rompiste, llenarse de valor cuando todos callan y susurran al oído, correr descalzo por la Gran Vía mientras nieva, saltar en el último momento al Sol desnudo, dormir la siesta en una bala de heno del pueblo de tus abuelos, nadar de noche en una playa perdida de Cádiz mientras te desnudas entre corales, ver una estrella fugaz subido a tu primer coche, esculpir a Venus de Milo mientras recorres lindas praderas de noche, acariciar los dedos diminutos de una nueva vida,  desengañarse por creer en los hombres y no en los fantasmas, subir en escalera a la luna, buscar oxígeno mientras corres por los campos de Castilla, montar en globo en Lorraine Mondial Air Ballons mientras lees un libro de Julio Verne, volver a sentir la vida mientras gritas, aprender a levantarse mientras suena la campana del último round, pasar de un lado al otro en el arco iris de tus iris, sonreír al niño despeinado que juega en el basurero de la Cañada Real con un espejo, acariciar a un perro apaleado de Jipijapa, llorar de alegría por un trabajo bien hecho, regatear la mala suerte y marcarle un gol saliendo desde el medio de campo, besar unas manos llenas de heridas de trabajar, navegar en un mar desconocido, abrazarse con mis enemigos en la sede de Naciones Unidas, amar sin nada a cambio, amar porque uno se siente libre, amar aun en llamas, amar con las cadenas puestas, amar enfermo, amar para dar otra vida, amar sin orillas, amar para dar otro pase a lo amado, amar mientras contemplas recuerdos llenos de metralla y apasionadas vidas, amar hasta que mueres porque quizás revivas.

Morir físicamente, visualizar en el último suspiro tus recuerdos, golpear con los puños el espacio entre mi cuerpo, la madera y la tierra; salir de la tierra como salen las flores al espacio, transformar en realidad los versos que escribiste de adolescente, dar las llaves a un preso para que decida su libertad, pescar esos sueños que mueren olvidados a orillas del Mediterráneo, pintar estrellas de Van Gogh mientras observas el anochecer en la azotea del edificio de tu barrio, recuperar el espíritu de la vida a través de la unión con tus manos, buscar el motor de tu corazón mientras conduces a gran velocidad por los canales de Venecia, leer la Historia Interminable para atrás para acorralar al destino, saltar al horizonte de la vida mientras otros se esconden para cruzar las fronteras, hacer una guerra de palabras para rescatarlas de entre tus labios, buscar a Cervantes entre las cárceles, convertirnos en sueños salvajes de un patio de leones, llorar porque la justicia está ciega de poder, tomar la tierra como una parte de nuestro destino, morir para renacer entre llantos, bailar en mitad de la lluvia, brotar hasta convencer a los dioses que nos conviertan en fantasmas. Ser fantasma para estar vivo porque morí en una época de pandemia.

Desde entonces todas las noches bailo flamenco entre extraños y me disfrazo de un cuerpo de joven moreno en el Palacio de Gaviria, hacemos fiestas entre vinos y damos palmas con poetas suicidas y locos de pelo largo, hay noches que entre ruidos y epifanias resolvemos ecuaciones sobre el tiempo al revés. Otros días de luna llena, ayudamos a escapar de las cárceles a los más arrepentidos y pocas ocasiones cuando empiezan las procesiones rescatamos a algún muerto que no quiere morir. Una vez viajamos durante una semana a Nueva York y robamos en el MoMA un cuadro de un fantasma que le faltaba una oreja, esa misma mañana hicimos trucos con billetes en la bolsa de Nueva York con un amigo que les pintaba muy serio, decía llamarse Dalí mientras movía su bigote y gritaba cosas raras sobre la magia del dinero. Cualquier noche volando por Madrid con unos amigos acabamos por entrar en la Biblioteca Nacional cerca de la Plaza Colón y nos introducimos en un libro que se movía, resulta que era un tal Don Quijote que iba montado en un caballo de nombre Rocinante, el buen hombre estaba cansado de estar encerrado, tuvimos miedo que ese loco se escapará por la Castellana en mitad de una pataleta, esa noche le convencimos que siguiera luchando contra las injusticias. También hay otros recuerdos que nunca olvidaré, por ejemplo, un día nevó en Madrid como nunca y empujé a un chaval que corría descalzo desde la Gran Vía hasta el estanco del Retiro para que desenterrase historias que dicen ser reales. Lo que guardo con especial alegría fue cuando nos juntamos sesenta millones de almas para protestar en París una tarde lluviosa de 1947 conseguimos que Europa volviera a renacer de las llamas de la guerra. Otro pasaje que me sigue en el recuerdo con alegría fue cuando ayudé a renacer en sangre a ese bebe de pelo moreno y ojos redondos del Hospital Santa Cristina, fue un martes 27 octubre de 1981. Todavía no me creo como pudo fecundarse entre historias que se cruzaron por Vallecas pero fue lo que se dice “un milagro de la naturaleza” porque tiene mis ojos.

Libros quemados en 2020 (II)

Pertenecemos a una civilización vinícola. El vino nos rodea, envuelve, penetra, influye en nuestra cultura. La vid, la viña y el vino forman parte de nuestro acervo ancestral y han estado con nosotros desde siempre. Nos acompañan desde que descubrimos accidentalmente a qué sabía el vino, cuáles eran sus diversos gustos, cómo conseguirlos, cómo elaborarlo, cómo conservarlo, de la misma manera que aprendimos a hacer y a conservar el fuego. Desde la Antigüedad venimos juntos, y el vino viaja ahora a través de la historia con nosotros. Y sentimos que así será hasta el fin de los días. El vino es algo que trabajamos, vendemos, compramos, bebemos, disfrutamos y guardamos. Del vino hablamos y sobre el vino pensamos, escribimos… El vino nos ha hecho como somos. Es parte de nuestra civilización y nos ha civilizado.

Pasión por el vino – Joan C. Martín

La mayoría parecían felices, sin una razón concreta, sólo porque se veían reunidos en gran número. No obstante, algunos se hallaban sentados a la mesa con la cabeza apoyada en las manos, mirando fijamente al vacío. A éstos se les dejaba que miraran y nadie se ocupaba de ellos.

La montaña mágica – Thomas Mann

Alto, delgado, aún guapo, de piel tostada, con el pecho hundido y las piernas combadas, el pelo corto, fuerte y blanco, era para mí la viva imagen del héroe que había conocido el fuego y la sangre en lejanas guerras en las que a mí entonces, cuando aún jugaba con espadas de madera, me habría gustado combatir. Más tarde, me enteré de que, en realidad, fue un desertor.

Hacerse el vivo – Martín Sotelo

En la Venta de Vargas (San Fernando, Cádiz), 9 años después

Siempre he defendido que si alguien tiene un hijo es por su santa voluntad, y que se debería comprometer a mantenerlo durante toda su vida, si es necesario.

Siempre estoy del lado del hijo cuando algún padre se queja de que el suyo no se va de casa a trabajar, a ganarse el pan como todos, a luchar por la vida. ¿A luchar por la vida? Si sabías que venía a «luchar», ¿por qué lo has traído? No estoy haciendo teoría. Yo siempre conté con que mis padres me proporcionarían comida, casa y algo de dinero en un caso de apuro. Me parecía que era su deber y no un capricho mío. Estar convencido de tener ese derecho me dio mucha seguridad.

Diarios 1999-2003 – Iñaki Uriarte

Porque alguien contó historias
de pescadores en la playa,
cuando vuelven: la raya del amanecer
marcando, lívida, el límite del mar,
y asan sardinas frescas
en espetones, sobre la arena.
Lo imagino enseguida.
Y me coge un deseo de vivir
y ver amanecer, acostándote tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.

Antología poética – Jaime Gil de Biedma

El alcohol, entumecedor de la sensibilidad y enromador de la mente, acicate de la dejadez, compresor del tiempo, diluidor del humor y la energía, inductor de involutivas euforias y de planes semejantes a los del tuberculoso terminal; tal mi padre físico, deshaciéndose, desahuciado, en emorescentes espejismos.

El alcohol, atizador de anhelos sin consistencia futura y de nostalgias sin asidero en el pasado, supresor al tiempo de las armas con que la razón y la carne combaten esas dos carcomas, descarriadoras de la voluntad, que son la nostalgia y el anhelo.

Memorias de Memoria – Jesús Pardo

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Libros quemados en 2020 (I)

diciembre 31, 2020 1 comentario
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American Pie (canción de Don McLean)(1971)

octubre 28, 2020 1 comentario

Hace unos días hallé, entre mis viejos papeles de la época en la que fui estudiante del Instituto de Enseñanza Secundaria Ignacio Ellacuría de Alcalá de Henares, unos folios con la letra y la traducción de la canción American Pie de Don McLean. El origen de estas hojas parece ser el típico ejercicio de enseñanza de idiomas en el que se dedica una clase a escuchar un canción, estudiar su letra y posteriormente revelar su traducción. Y digo parece ser porque no fui yo sino Nazaret quien asistió a esa clase, y quien hace algunos años me dio esas hojas que ahora han aparecido.

El asunto no tendría mayor recorrido si no fuera porque el profesor José Manuel Bueso tuvo a bien añadir una hoja adicional de notas para contextualizar y explicar muchos de los versos de la canción. He pensado que publicar aquí esas notas abriría la remota posibilidad de que alguien interesado en el verdadero significado de la canción las pudiera disfrutar. Así mismo la pulida traducción que el profesor entregó a los alumnos es un trabajo que brilla con luz propia en comparación con las traducciones encorsetadas y literales que he podido ver en Internet.

Las Notas son un destacable esfuerzo por parte de un docente entusiasta y culto que intenta transmitir ese entusiasmo y esa cultura a sus adolescentes alumnos. La relectura de esas palabras reafirma mi nostálgico recuerdo de aquellos días: en los últimos años del siglo XX en aquel Instituto germinó cierta magia; allí coincidimos un irrepetible puñado de profesores y un alumnado que era el caldo de cultivo propicio.

LETRA

A long, long time ago
I can still remember how that music used to make me smile
And I knew if I had my chance
That I could make those people dance
And, maybe, they'd be happy for a while

But February made me shiver
With every paper I'd deliver
Bad news on the doorstep
I couldn't take one more step

I can't remember if I cried
When I read about his widowed bride
But something touched me deep inside
The day the music died

So,
{refrain}
Bye-bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee
But the levee was dry
And them good old boys were drinkin' whiskey and rye
Singing: This'll be the day that I die
This'll be the day that I die

Did you write the book of love
And do you have faith in God above
If the Bible tells you so?
Do you believe in rock 'n roll
Can music save your mortal soul?
And can you teach me how to dance real slow?

Well, I know that you're in love with him
'Cause I saw you dancin' in the gym
You both kicked off your shoes
Man, I dig those rhythm and blues
I was a lonely teenage broncin' buck
With a pink carnation and a pickup truck
But I knew I was out of luck
The day the music died

I started singin'
{refrain}

Now for ten years we've been on our own
And moss grows fat on a rollin' stone
But that's not how it used to be
When the jester sang for the king and queen
In a coat he borrowed from James Dean
And a voice that came from you and me

Oh, and while the king was looking down
The jester stole his thorny crown
The courtroom was adjourned
No verdict was returned
And while Lennon read a book of Marx
The quartet practiced in the park
And we sang dirges in the dark
The day the music died

We were singing
{refrain}

Helter skelter in a summer swelter
The birds flew off with a fallout shelter
Eight miles high and falling fast
It landed foul on the grass
The players tried for a forward pass
With the jester on the sidelines in a cast

Now the half-time air was sweet perfume
While the sergeants played a marching tune
We all got up to dance
Oh, but we never got the chance!
'Cause the players tried to take the field
The marching band refused to yield
Do you recall what was revealed
The day the music died?

We started singing
{refrain}

Oh, and there we were all in one place
A generation lost in space
With no time left to start again
So come on: Jack be nimble, Jack be quick!
Jack flash sat on a candlestick
Cause fire is the devil's only friend

Oh, and as I watched him on the stage
My hands were clenched in fists of rage
No angel born in hell
Could break that satan's spell
And as the flames climbed high into the night
To light the sacrificial rite
I saw satan laughing with delight
The day the music died

He was singing
{refrain}

I met a girl who sang the blues
And I asked her for some happy news
But she just smiled and turned away
I went down to the sacred store
Where I'd heard the music years before
But the man there said the music wouldn't play

And in the streets: The children screamed
The lovers cried, and the poets dreamed
But not a word was spoken
The church bells all were broken
And the three men I admire most
The father, son, and the holy ghost
They caught the last train for the coast
The day the music died

And they were singing
{refrain}

LETRA TRADUCIDA

 El Pastel Americano
 Hace mucho, mucho tiempo 
 Todavía puedo recordar cómo me hacia sonreír aquella música;
 Sabía que si disponía de una oportunidad,
 podía hacer bailar a aquella gente,
 y tal vez serían felices un rato.
  
 Pero febrero me hacía temblar
 con cada periódico que repartía:
 malas noticias en cada portal;
 no podía dar un paso mas
  
 No recuerdo si me eché a llorar
 cuando leí lo de su novia enviudada,
 pero algo muy dentro de mí se conmovió
 el día en que murió la música
  
 (Estribillo) :
 Adiós, Chica del Pastel  Americano
 Llevé mi Chevrolet al dique
 pero el dique estaba seco
 Y los chicos de toda la vida
 bebían whisky y alcohol de centeno
 y cantaban este será el día en que me muera
 este será el día en que me muera
  
 ¿Escribiste tú el Libro del Amor?
 ¿Acaso tienes fe en el Dios del cielo,
 si es lo que te dice la Biblia?
 ¿Crees en el Rock & Roll?
 ¿Puede la música salvar tu alma mor(t)al?
 ¿Y puedes enseñarme los bailes superlentos?
  
 Vale, se que estas enamorada de él;
 porque os vi bailar en el gimnasio
 los dos os quitasteis los zapatos.
 Tío, como me mola el Rythm & Blues
  
 Yo era un chavalote adolescente, solitario
 con un clavel y una camioneta,
 pero sabía que se me había acabado la suerte
 el día en que la música murió
  
 (estribillo)
  
  Y hoy llevamos diez años solos
 Y resulta que los cantos rodados también se enmohecen
 aunque antes no era así.
 Cuando el bufón cantó para los monarcas
 con una chaqueta de James Dean
 Y una voz que vino de ti y de mí,
 el bufón le robó su corona de espinas;
 se levantó la sesión en la corte (de justicia)
 y no hubo veredicto
 y mientras Lennon leía el libro de Marx,
 el cuarteto practicaba en el parque
 y nosotros cantábamos un réquiem en la oscuridad
 el día en que murió la música
  
 (estribillo)
  
 -...Mogollón en lo más abrasador del verano...-
 -...Los Pájaros vuelan con un refugio nuclear...-
 -...A ocho millas de altura y cayendo a toda velocidad...-
 -.. Y aterriza (el balón) fuera de banda ...-
 -... Los jugadores  intentan un pase a la delantera ...-
 - .. y el bufón en el banquillo escayolado...-
 -... En el descanso del partido el aire tenía un dulce aroma
 -.., mientras los Sargentos tocaban una marcha militar ...-
 -Nosotros nos levantamos a bailar...
 pero no pudimos hacerlo
 porque los jugadores intentaron apoderarse del campo
 y la banda de música se negó a ceder
 ¿Recuerdas lo que nos fue revelado
 el día en que murió la música?
  
 (estribillo)
  
 Y allí estábamos todos en un mismo lugar
 una generación perdida en el espacio
 sin tiempo para empezar de nuevo
 Venga Jack date prisa, Jack espabila
 Y Jack el Rápido se puso un cohete en el culo
 Porque el fuego es el único amigo del Diablo
  
 Y mientras le observaba sobre el escenario
 apretaba los puños con rabia;
 ningún Ángel del Infierno
 poda romper ese hechizo satánico
  
 Y cuando las llamas se elevaron en la noche
 para iluminar el rito sacramental
 pi a Satán reir de gozo
 el día en que murió la música
  
 (estribillo)
  
 Conocí a una chica que cantaba blues
 y le pedí buenas noticias
 pero ella simplemente sonrió y se marchó
 bajé a la tienda sagrada
 donde había oído la música años atrás,
 pero el señor de la tienda me dijo que ya no se tocaba
  
 Y en las calles los niños gritaban,
 los amantes lloraban y los poetas soñaban;
 todas las campanas de las iglesias estaban rotas
 y mis tres hombres mas admirados,
 el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
 se largaron en tren a la costa
 en día en que la música murió
  
 (estribillo) 

NOTAS :

(Dada la densidad de juegos de palabras intraducibles y de alusiones al contexto socio-cultural norteamericano de los años 60 y 70 , el texto de la presente traducción puede parecer enigmático, incomprensible, o simplemente absurdo si no va acompañado de las aclaraciones pertinentes que -me temo- pueden ser prolijas. Lo que no tiene remedio, es la rima del original, y el registro de términos coloquiales y dialectales, que se pierden inevitablemente en la traducción)

1. El Pastel Americano [American Pie] Los propios norteamericanos anglosajones reconocen la tarta o pastel de manzana [Apple Pie] hecho por su mamá como uno de los símbolos más cursis, entrañables y horteras de los “valores familiares” de la América profunda, comparable al pavo del Día de Acción de Gracias. Mofarse de la tortilla o de la paella no tendría entre nosotros el mismo impacto.

2. Lo de su novia enviudada [his widowed bride] Un valeroso joven ha muerto en combate en Viet Nam y la novia con la que estaba a punto de casarse [bride: la novia en el altar] se convierte en viuda aun antes de ser esposa: la propaganda bélica llenaba los medios de comunicación de “historias patrióticas” llenas de patetismo.

3. Adiós, Chica del Pastel [Bye, bye Miss American Pie] Se podría haber conservado el término “Miss” en la traducción, ya que se alude- entre otras cosas- a un concurso de “misses”- aunque no se trate de un concurso de belleza sino de cocina. En los EE UU, sobre todo en los estados del Sur y del Medio Oeste (conservadores, rurales, agrarios) se celebran concursos de todo tipo coincidiendo con los ciclos agrícolas anuales. La chica del título es una “buena chica de pueblo” que sabe cocinar el pastel (edípico) como mamá … También representa todo un estilo de vida y unos valores que la guerra y las transformaciones de los 60 iban a barrer … (hasta que llegó Reagan para intentar reimplantarlos)

4. Llevé mi Chevrolet… [Drove my Chevy…] En el original se utiliza la abreviatura coloquial “Chevy”, con fuertes matices afectivos. Ningún otro coche (salvo quizás el Ford T de 1916) ha simbolizado nunca tan claramente lo que significa el automóvil en las ideologías, mitologías y sentimientos de los norteamericanos. El mítico Oeste de horizontes ilimitados se conquistó, según la leyenda, a caballo y a punta de pistola. En el siglo 20 las armas se hicieron más potentes y el caballo cedió paso al automóvil, sobre todo a partir de los años 50, cuando se hizo popular el gigantesco y brioso Chevrolet. Ambas tecnologías- coches y armas- continúan siendo hoy el símbolo del individualismo, de la libertad de empresa, incluso de la virilidad: el capitalismo puro, la idea misma de América hecha metal y velocidad, la utopía entendida como autopía. Datos: en los EE. UU. se conduce (16 años) antes de poder votar (18 ó 21 años); se suele aprender a conducir -irónicamente- en las escuelas públicas, no en centros privados de enseñanza vial como en España. Ciudades como Los Ángeles han sido definidas como autopistas habitadas. La mayoría de los norteamericanos consideran que la seguridad social no es un derecho constitucional, pero tener automóvil y armas de fuego sí. Hasta la crisis del petróleo de 1973, los aparatosos automóviles como el Chevrolet simbolizaban el poderío de un crecimiento económico sin límites, frente a la pequeñez de los coches europeos. Nada dañó tanto el narcisismo colectivo de los norteamericanos, aparte de la derrota de Viet Nam, como la caída de la industria de Detroit en los 80 ante la llegada de los coches japoneses y coreanos. Los asiáticos -comunistas o capitalistas- no paraban de infligirles derrotas.

5. Si es lo que te dice la Biblia [“if the Bible tells you so”] La creencia en una interpretación “literal” de la Biblia esté muy extendida entre las comunidades protestantes del llamado “Bible Belt” (Cinturón Bíblico) del Sur y Medio Oeste agrícola y conservador. Hay que tener en cuenta que dicha zona de América, en la mentalidad de sus habitantes, es la Nueva Jerusalem: en  lenguaje laico, la utopía teocrática de unos integristas del siglo XVI hecha realidad en el nuevo mundo. Lo irónico es que Jomeini considerase a los Estados Unidos como una nación Satánica, cuando muchos norteamericanos comparten en nombre de la Biblia unos valores muy similares a los que el ayatolá defendía en nombre del Corán. Juntar la blasfemia desmesurada en los años 60 (hoy es un recurso banal de los televangelistas; en América lo desmesurado se hace banal y lo banal desmesurado).

6. Y los cantos rodados también se enmohecen (and moss grows fat on a Rolling Scone) Triple alusión; un refrán típico dice a rolling stone gathers no moss -literalmente, “a los cantos rodados no les sale musgo”; es decir, el movimiento y el cambio constante, el nomadismo físico e intelectual, impiden que uno se anquilose (irónicamente, esto también es un mito de la modernidad norteamericana). El autor lamenta que ya no se cumpla el adagio: los rebeldes de antaño se han acartonado también. (En la jerga contemporánea denominaríamos este sentimiento como post-moderno) También se alude a los Rolling Stones, y a la canción de Bob Dylan “Like a Rolling Stone”. símbolos de rebeldía reabsorbidos por el sistema. El bufón acaba cantando para los monarcas

7. Mientras Lennon. Juegos de palabras: Lennon/ Lenin; the book of Marx/Mark’s/ marks: el libro de Marx; el libro (evangelio) de Marcos; el libro (cuaderno) de notas (del profesor). El cuarteto del parque son obviamente los Beatles.

8. Mogollón… En el original, helter-skelter, término difícil de traducir que connota confusión, atropello, precipitación y violencia. Con ese título, los Beatles compusieron una canción que muchos críticos consideran un antecedente del Heavy Metal. Los miembros de la familia Manson alegaron haberse inspirado en dicha canción para cometer los atroces asesinatos rituales que les hicieron famosos en 1969. Escribieron Helter Skelter en las paredes de la casa de sus víctimas con la sangre de éstas. (en esta estrofa se yuxtaponen / ensamblan titulares de noticias de la época en una especie de collage)

9. Los pájaros (the birds/ Byrds) Alusión a los Byrds (con y), un grupo de los 60/70; también se denomina “pájaros” (birds) en la jerga militar a los misiles con cabeza nuclear

10 Todos en un mismo lugar … El Festival de Woodstock

11. Una generación perdida en el espacio (A generation lost in space) Alusión a la famosa “generación perdida” de escritores norteamericanos que vivieron “exilados” en Europa durante los arios 30 (Hemingway es el más famoso), Se combina esta alusión de forma irónica con una referencia a la serie de TV de los años 60 “Lost in Space” (Perdidos en el Espacio). Esta mezcla irónica de la cultura “seria” y la de “masas” se denominaría postmoderna en la jerga critica contemporánea

12. Jack date prisa… ( Jack be nimble, Jack be quick) Alusión a un refrain anglosajón. El original dice “Jack sat on a candlestick”; literalmente, “Jack se sentó en una vela”. La traducción “un cohete en el culo” me ha parecido la más comprensible.

13. Ningún Ángel del Infierno ... Hell’s Angels; Banda de motoristas anarco-neonazis de finales de los 60 y principios de los 70 cuyas tendencias estéticas y políticas pueden considerarse precedentes de los skinheads de los años 90. Adquirieron notoriedad a raíz de que a los Rolling Stones se les ocurriera la perversa idea de encargarles del servicio de seguridad de uno de sus conciertos y de pagarles con barriles de cerveza. Algún hippie resultó muerto. La contracultura y la pura barbarie se confundieron por un momento.

13. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esta supuesta blasfemia, que en el original va con una rima muy festiva, motivó la prohibición de “American Pie” en las emisoras de radio norteamericanas


La canción intepretada en directo por Don McLean en 1972:

La versión acortada que Madonna hizo en 2000:

Cover de Jon Bon Jovi en 2014:

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Libros quemados en 2019 (II)

Luego, una sola voz se elevó sobre el alboroto preguntando: —¿Dónde está el valiente? Cien voces gritaron la respuesta: —Lo arrastramos al horno para asarlo. —¿Dónde está el cobarde? —preguntó la voz. —Ha ido a llevar la noticia —respondieron las cien voces—. Ha ido a llevar la noticia. Ha ido a llevar la noticia.

Relatos de los mares del Sur – Jack London

 

La separación radical de la opinión y la información era un concepto que chirriaba en la prensa nacional, que las mezclaba sin rubor. Podías coger los cuatro principales periódicos del país y leer versiones opuestas de los mismos hechos, adaptados a la línea editorial o interés de cada diario. Luego, en reuniones y debates, los grandes editores se preguntaban el porqué de la pérdida de credibilidad de la prensa.

El Director – David Jiménez

 

Cuando acudí al flamenco en busca de puntales, me recibió con un abrigo. Poca fuerza, mucho amparo. Porque el cante no patrocina esa soberbia empresa humana de querer domesticar la realidad.

Ramo de coplas y caminos – Pedro Lopeh

Hemingway

Con Hemingway en Pamplona

Sólo años después aprendí que las palabras son más poderosas que los hechos… y me echo a reír cada vez que oigo la popular frasecita: “¡Hechos y no palabras!”. ¡Qué débiles son los hechos! ¡Una palabra, queda, un hecho pasa! Hasta un perro puede realizar un hecho, pero una palabra sólo la pronuncia un ser humano. Los hechos y las acciones son meros fantasmas en comparación con la realidad, y sobre todo con la realidad sobrenatural de la palabra.

Confesión de un asesino – Joseph Roth

 

La vida a veces se hace intolerable, se hace demasiado brillante, o dolorosa, o preocupante, o confusa. A veces parece que la simple claridad del día te deslumbra, o que los recuerdos se hacen ensordecedores: entonces la conciencia necesita apartarse un poco, escabullirse de la realidad, y nada como un poco de alcohol para lograr el milagro de convertir el mundo en el sitio intrascendente y amable que debería ser. Beber venía a ser la forma de compensar un exceso de realidad.

Y, al final, el tiempo – Alberto Rodríguez

 

Ya nunca beberé ron… sólo un dedal, para darme buena suerte, en cuanto tenga a mano una barrica.

La isla del tesoro – Robert Louis Stevenson

 

Libros quemados en 2019 (I)

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Presentación del vídeo Memorias del tiempo discreto (II)

MemoriasdelTiempoDiscretoTrailer from Carlos Fernández García on Vimeo.

HISTORIA Y SECUENCIAS DEL CORTOMETRAJE

El cortometraje fue realizado en un par de tardes por Carlos Fernández (Grouchoo) y Carlos Exposito (Carlos EXpósito) en la habitación del primero. La idea del vídeo tiene como eje central el propio libro. En este corto se hace referencia la llegada de un amigo de P. Daniel desde su casa a la presentación. La cámara estratégicamente está situada encima de la portada del libro para que todo gire entorno a la memoria de ese tiempo.

1º Suena el teléfono fijo y se le le comunica a un amigo del autor que va a ser la presentación del libro que está leyendo Memorias del tiempo discreto. El protagonista apunta en un papel el lugar de la presentación. Mientras escribe se da cuenta que va a llegar tarde.

3º El personaje principal del vídeo coge el libro y sale corriendo para asistir al evento.

4º Debajo del portal de su casa le está esperando otro amigo y van juntos a la presentación. Los dos se van lo más deprisa posible desde el barrio Parque Los Nogales a la La Casa Tapón de Alcalá de Henares .

5º El conductor deja el libro encima del salpicadero y se visualizan una serie de escenas mágicas en ojo de pez del centro histórico de Alcalá de Henares con la portada del libro mientras se escucha la música de fondo Life in technicolor II de Coldplay. Están todos los aparcamientos ocupados y deciden aparcar dentro del Palacio Arzobispal.

6º Antes de llegar al evento deciden avisar a otros amigos por las antiguas cabinas de Telefónica.

7º Finalmente llegan a la Plaza de los Santos Niños y en la puerta de la Casa Tapón salta el sonido de un reloj mientras se visualiza un texto de una fotografía de Grouchoo:

Abro los ojos y estoy dentro de la fotografía. / Es el tiempo de las ilusiones y los sueños. / Ahora se reúnen en la magia del flash,/ que dibuja garabatos en el eco gris del tubo. / Recuerda, me digo, que si aparece la sombra / del pulso hecho cenizas sólo tienes que galopar. / El sable y el caballo, recuerda, / me digo, el sable y el caballo.

8º Los espectadores entran en el mágico mundo literario de Carrillo, sale una nube de palabras de frecuencia que definen al escritor. Finalmente, aparece su rostro con el título Memorias del tiempo discreto en rojo. De fondo se escucha While my guitar gently weeps de Harrison. Lo demás es la historia de la literatura universal.

Prólogo, palabras, entrevista en la radio, presentación (I)

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El libro Memorias del tiempo discreto de P. Daniel Carrillo fue presentado el 24 de abril de 2010 en La casa tapón de Alcalá de Henares por Carlos Fernández García y Angel de Miguel. Participaron los músicos Gary Lorenzo y Pablo Barranco. Para tal día se proyectó este cortometraje realizado para tal evento.

Birdman en la Gran Vía

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Podría fotografiar el clásico anuncio de Tío Pepe tapando una fachada llena de Sol, podría perderme en cualquier calle ancha de Madrid, como casi todas las vías estarán llenas de coches y edificios sin mucho colorido pero el justo para impresionarme y hacerme el día feliz. Pienso que somos lo que nos rodea, lo que ingerimos, lo que imaginamos pero sobre todo somos lo que andamos descalzos por La Gran Vía. Algunos bohemios paseamos por Madrid con gorro y pañuelo y el humo de un puro entre los labios, entre amigos y abrazados a libros amarillentos para creernos aquellos poetas rotos que perdieron el 98 y otros si me apuras sus vidas en el 14 y en el 27. Decía uno de ellos “los pueblos son libros. Las ciudades periódicos mentirosos”, “todo lo que es hermoso tiene su instante, y pasa” cómo pasó aquella época que tanto recuerdas.
 
La arquitectura moderna es una escultura a la ciencia y un guiño al arte figurado de que el cielo acapara titulares. La Gran Vía es de los pocos puntos donde explota la ciencia con el arte hasta convertirse en un epicentro de alguna Movida que nunca estuve. Un edificio bonito te hace querer introducirte dentro de él, pocas cosas nos hacen querer lanzarnos al vacío y volar: quizás los libros de poesía de los malditos, las mujeres imposibles de las películas de Billy Wilder y las bicicletas robadas de Juan Antonio Bardem. Por eso, quiero acabar volando por las calles desteñidas de Madrid disfrazado de Birdman cuando volaba por La Gran Manzana y saludar a los niños mientras miran atónitos a un pájaro grande y azul desplegar sus alas.
 
Podría haber fotografiado a la antigua Avenida del Generalísimo de infinitas perspectivas, poliédricamente perfectas, tengo instantáneas sin ver de esta arteria llena de postales y gentes sin rostro pero solo con los sueños se inmortalizan leyendas. Estoy decidido a no seleccionar ninguna fotografía y pasear esta noche por la 5ª Avenida de Madrid, nada más para que juguemos con la imaginación de cada 5 de enero.
 
Hoy, me he subido a las azoteas para gritar al vacío y pintar con estas palabras como hacía Antonio López al Edificio Capitol y al Hotel La Prensa. Este mediodía he comido en el Restaurante del Corte Inglés mientras observaba cada movimiento de luces “titiritando” en mi interior como si el alma al aire me hablase. Allí me he sentido el Rey David en la montaña mientras miraba absorto y a lo lejos mis tropas luchar contra los filisteos, “más velocidad gritaban mis generales” a la hora de atacar tropas en vehículos metálicos. Durante un rato he contemplado como miles de madrileños se ganan la vida y otros muchos disfrutan a cada paso de la noche mientras observan en los reflejos de un escaparate a unas sombras que quizás eran Quijote convenciendo a Sancho de su próximo viaje a Nuevos Mundos. Pienso en coger una moto y pasear por esta pasarela invisible que sube al cielo entre la Diosa Cibeles y una Plaza de diecisiete Españas.
 
Sé que cada edificio es un monumento a las películas de Alex de la Iglesia y es un día ganado a la bestia del tiempo. Un lugar donde el bandido y el inocente tropiezan por casualidad en el mismo espacio, donde la prostituta y la monja se guiñan a los ojos, donde el turista y el madrileño caminan de la mano, donde el empresario y el trabajador hacen buenos negocios, donde el fotógrafo y el escritor muestran su mejor fotografía en un capítulo lleno de poesías. Todos ellos alguna vez se han hecho una instantánea con los heavies de la Gran Vía, todos ellos caminaron en busca de cines y teatros e invisibles tiendas de discos que algún día fueron templos de la música.
 
Esta vez he decidido mirar los toros desde el tendido 7, sin soltar el puro pasado ese que me amenaza al mareo, por eso quizá estoy escuchando a Sabina mientras cruzo un paso de cebra y me coloco el cuello de la camisa y leo entre silbidos y muchachas a Paco Umbral sobre su libro, del infierno al ruido del colapso del humo. Estoy sintiendo un frío seco que se adentra en la arteria aorta de mi corazón, un “tic tac” que me busca con el paso del tiempo; se avecinan cambios en Madrid. Me siento un gato en busca de nuevos tejados me siento oso en busca de un madroño me siento parte de una época gloriosa donde la Gran Vía era un paseo de místicos en busca de héroes desconocidos.

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Los otros independentistas

ESTELADAS

Quiero pensar que hay independentistas que busquen una secesión tranquila, pactada y con apoyo de una clara mayoría. Que estén pensando en un proyecto de dimensión (al menos) generacional.

Quiero pensar que hay independentistas que invoquen la democracia que yo creo verdadera: una que no va de votar cada cuatro años sino de soportar entre todos el peso de la soberanía; una que no trata de imponer la tiranía de la mitad más uno, sino la sensatez de lo mejor para todos.

Quiero pensar que hay independentistas que afrontan la autodeterminación del futuro sin renunciar a la memoria del pasado compartido, a esa mezcla de gloria y vergüenza, de Imperio y de espanto que nos ha llevado hasta aquí. Los que aceptan su cuota de deuda y no sólo su reparto del botín.

Porque hay otros independentistas, sé que los hay, que apelan a derechos pero no quieren saber nada de deberes. Victimistas que dibujan una historia que no existió y prometen un futuro que no puede existir. Cortoplacistas que tanta tensión y tanto odio causan, irresponsables que secretamente suspiran por más violencia, fachas periféricos cuyo perfume reivindicativo no consigue tapar su peste a supremacismo.

Sé que los hay, sí, y que no dejan de dar la tabarra. A veces parece que van a ganar la batalla por aburrimiento de un contrario que al final ceda al grito de “tanta paz lleves como descanso dejas”.

Pero yo quiero pensar que también hay independentistas que de corazón busquen una democracia más directa y más cercana. Y que desde lo local o lo regional podrían sumarse voluntariamente a algunas ideas de fraternidad tan bellas: la de una Europa de los pueblos, la de una unión Ibérica o la de una gran alianza Hispanoamericana.

Y quiero también pensar que los hay, por qué no, independentistas a los que, como a mí, les de tanta pena la bandera de los unos en el balcón como la bandera de los otros en el estadio.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares.

Libros quemados en 2018 (y II)

En lo que a mí respecta, me gustaría resucitar, al menos en el ámbito de la literatura, ese universo de sombra que estamos disipando… Me gustaría ampliar el alero de ese edificio llamado “literatura”, oscurecer sus paredes, hundir en la sombra lo que resulta demasiado visible y despojar su interior de cualquier adorno superfluo.

El elogio de la sombra – Junichirô Tanizaki

A veces salía de la ciudad y se alejaba por la carretera. En una ocasión incluso se había internado en un bosque. Pero cuanto más solitario y apartado era el paraje, más claramente percibía Raskolnikof la presencia de algo semejante a un ser, cuya proximidad le aterraba menos que le abatía. Por eso se apresuraba a volver a la ciudad y se mezclaba con la multitud. Entraba en las tabernas, en los figones; se iba a la plaza del Mercado, al mercado de las Pulgas. Así se sentía más tranquilo y más solo.

Crimen y castigo – Fiódor Dostoyevski

Para mí constituye un placer supremo viajar solo y en coche. Casi nunca pongo la radio y muy pocas veces música. Contemplo el paisaje, pienso en el libro que estoy escribiendo, repito en voz alta los chistes que siempre me hacen reír, recuerdo a mis amigos muertos, dejo que corran mis lágrimas a solas, canto canciones de la niñez, me recito versos que conozco de memoria, abro la ventana y huelo los olores de las cuatro estaciones, me río alegre por la viveza de mis sentidos, del hecho de estar vivo, y siento mi existencia y el mundo alrededor en su desorden y alborozo. Disfruto con hondura de mi soledad y no entiendo cómo existe gente a la que le aburre viajar en un coche sin compañía alguna: pocas cosas hay en la vida tan libres, pura aventura. Creo que es algo parecido a lo que debieron de sentir los hombres de antaño cuando montaban sobre un caballo, picaban espuelas y cabalgaban por bosques o desiertos.

Canta Irlanda – Javier Reverte

DUDAS

En la bahía de San Francisco, junto a las aguas donde se forjó Jack London

Esta divergencia entre nuestro entorno y lo que nuestra genética espera se denomina en biología <discordancia evolutiva>, y es la causa principal de las enfermedades crónicas que nos afectan. La medicina utiliza fármacos para enmascarar los síntomas causados por estas discordancias, pero es incapaz de atacar el problema de raíz: falta de adaptación de nuestros genes al entorno moderno. Hablo de entorno en sentido amplio. No me refiero tanto a un sitio físico concreto como al conjunto de nuestros hábitos y comportamientos diarios.

Fitness Revolucionario. Lecciones ancestrales para una salud salvaje – Marcos Vázquez

Seguro que al llegar aquí te impacientarás y dirás: pero bueno, ¿cuáles fueron esas maravillas realizadas por los atenienses? A lo que tendré que responderte: en realidad, todo tipo de cosas; aunque se interesaron en particular por dos: la verdad y la belleza.

Breve historia del mundo – Ernst H. Gombrich

Zwonimir se ha pasado la vida durmiendo en duros bancos «de madera de roble auténtica», suele decir bromeando. No tolera el calor de la cama y tiene pesadillas si el lecho es demasiado blando. Tiene una constitución sana, se acuesta tarde y se levanta con el viento matinal. Corre por su cuerpo sangre campesina; no lleva reloj y siempre sabe qué hora es; predice la lluvia y el sol, siente el olor de lejanos incendios y tiene presentimientos y sueños.

Hotel Savoy – Joseph Roth