Hoy en mitad de la noche

Fotografía de Jaime Moraleda

Hoy en mitad de la noche
se ha despertado la niña.
La he tomado entre mis brazos,
tratando estoy de dormirla.
Mientras tanto voy pensando
en otra cosa distinta;
la mente va hacia una casa
que se aleja de mi vida.

Es una casa muy grande,
mucho recuerdo ha guardado.
Si cierro fuerte los ojos
veo cosas del pasado:
estoy allí de repente,
mi abuelo me está enseñando
cómo se pela una fruta,
cómo hacer sopas de ajo,
cómo cepillar madera,
cómo fabricar un carro,
cómo se afila un cuchillo,
cómo se pinta otro cuadro.

Vuelo al salón con mi mente,
hasta el sofá estoy llegando
y veo a la Yaya tumbada
mirando Doctor Zhivago.
Años atrás le habría dicho
con Nazaret de la mano:
¡danos, Yaya, un beso grande
que nos lo hemos ganado!
Y años después otra cosa
decirle, Yaya, podría:
Cuenta conmigo mañana
que me apunto a la comida,
ponme las setas de siempre,
la costrada es cosa mía.

Es una casa muy grande
o eso a mí me parecía
cuando siendo tan pequeño
sus pasillos recorría.
Tiene un salón gigantesco.
¡Cómo de grande será
si caben cien cumpleaños,
mil visitas, Navidad,
los mejores campanadas
que nunca podré soñar!
[Salimos a la terraza:
el cielo está iluminado
de fuegos artificiales
uno tras otro estallando]

Tiene un pasillo muy largo;
hacia el fondo, a la derecha,
hay un taller de artesano,
huele a serrín y a madera.
Y hay otro cuarto allí al lado
y en el centro hay una mesa:
Píntame aquí un futbolista,
dibújame una princesa.
Desde la pared os mira
un niño sin camiseta.

Y entonces me pongo triste,
recuerdo lo que ha pasado,
la casa ya no es la misma,
la casa se ha vaciado.
Pronto no iré más a verla.
Me tengo que ir olvidando
de bajar los siete pisos
junto a Javier de la mano.

No son buenos, cuando llegan,
estos negros pensamientos,
¿nos queda grande la casa,
nos queda grande el ejemplo?
Me hubiera gustado ser
otro más digno heredero
Ciertas noches el silencio
hiere y yo por dentro temo
no haber estado a la altura,
no haber tomado el relevo.

¿De qué tristes pensamientos
estás intentando hablar?
Sufro por todas las piedras
que no he sabido enterrar
y por ese último abrigo
que nunca podré llevar.
Por no haber llamado antes,
por haber llegado tarde,
por no haber ido ese día
a la salida de misa
a acompañar al abuelo
hacia su último vuelo.

Lanza un suspiro la niña
que rasga dulce el silencio;
a punto está de caer
en brazos del dios Morfeo.
Ahora mismo hacia la cuna
te lleva papá, mi cielo,
duerme tranquila, mi vida,
será tan sólo un momento.

Tengo que estar a la altura.
Tengo que ser un buen nieto.
Tengo que pensar en algo,
algo que salga de adentro,
algo que conjure y venza
al temor y al sufrimiento.
¿Y si encarcelo ese miedo
con los barrotes del verso?

Podría tejer un poema,
podría encontrar las palabras,
podría ordenar a mi antojo
los recuerdos en la casa,
mezclar edades y escenas,
como en sueños visitarla,
imaginar que están vivos
los abuelos y nos hablan.
Y así escribir, por ejemplo,
que voy contigo a la casa,
subimos los siete pisos,
tras la puerta acorazada
ya está el abuelo diciendo
pasa, Carmencita, pasa,
voy a enseñarte un besugo,
dibujaremos un mapa,
repasaremos las cuentas
calculando con naranjas.
Mientras el atardecer
se ve desde mi terraza
te contaré un viejo cuento,
si la mente no me falla:
Dijole el trigo al centeno:
cañas vanas, cañas vanas.
Al ajedrez jugaremos
y, antes de irte, la Yaya,
se acercará hasta el cajón,
y volverá con la paga.

Y de repente en la noche
ya solo queda el silencio.
La niña sonríe dormida
con el más plácido sueño.
Yo siento como respira
y ya me pongo contento.
Después la dejo en la cuna,
le doy un beso y me duermo.

Categorías: Nosotros, Poesía

Libros quemados en 2021 (II)

Cierto tipo de conformismo patológico invadió una vez esta tierra, igual que muchas otras similares, y no hizo prisioneros.
Hay quien dice que somos nosotros así, pusilánimes, que es nuestro carácter.
Otros opinan que no hay razones para quejarse, así que en verdad somos muy sabios. Para qué alterarse.
El bisabuelo Agustín pensaba que cómo íbamos a ser de otra forma si habían matado a todos los valientes, a todos ¡a todos! Y que nosotros éramos hijos de viudas asustadas, de cobardes que se habían humillado día tras día durante cuarenta años o, aún peor, de chivatos pelotilleros que habían colaborado con señoritos, civiles y autoridades.
Y se echaba una copa de vino. Y otra. Y una más.

El zascandil Pedro Lopeh

No está claro por qué o para qué escribo estas páginas. Para calmar los nervios. Para leerme más adelante, mañana mismo o dentro de diez años. Para que no solo queden fotos mías, sino también algo de lo que pensé. Para que persistan en una balda de la biblioteca de Toni Etxea, por si a alguien le interesa algún día lejano echarles un vistazo. Para enseñárselas a algunos amigos. Porque me entretiene mucho hacerlo. Porque es como un gran tren de juguete que me he montado en este cuarto, al que voy añadiendo piezas. Porque un día miré para atrás y vi que no me acordaba de nada y desde entonces decidí guardar algo, como quien acumula monedas en una hucha.

Diarios (2004-2007) Iñaki Uriarte

There’s a secret that real writers know that wannabe writers don’t, and the secret is this: It’s not the writing part that’s hard. What’s hard is sitting down to write.

The War of Art – Steven Pressfield

Con mi abuelo, el escritor Antonio Gordillo, unos meses antes de su fallecimiento

Ahora falla la universidad, pero sobre todo fallan los padres, que son subnormales, en vez de decir «hijo, tienes que solucionar el aburrimiento tú mismo, no puedo estar ahorrando para llevarte a Port Aventura este año y a Disneylandia el siguiente, tú vive tu vida y déjame a mí vivir la mía, y así progresa la humanidad. Si resulta que voy a vivir para ti, significa condenarte a que tú no vivas para ti, sino que vivas para tus hijos, y que ruede la bola del sacrificio estéril». No es esto el ser humano. Es una forma lamentable de emplear la vida. Cada individuo está obligado a ser el que es. No a través de descendientes sino de él mismo.

Los penúltimos días de Escohotado Ricardo F. Colmenero

El salón se ha cubierto de humareda, con un ácido, casi asfixiante olor a Cohiba, que se espesa en torno a la mesa. El humo recorta las espaldas de los cinco amigos, sentados y fumando, mientras que, algo más allá, Noelia baila. No es una mujer bailando. Es una alegoría, el símbolo del tiempo perdido. Pero qué hermoso es asomarse a ese tiempo, como quien regresa de la playa de la infancia. Y poder hundir la mano en el agua, sintiendo su frescura. Como el olor a suave menta de las primeras mañanas de marzo, cuando la naturaleza juega a volver a empezar.

Amigos para siempre Daniel Ruiz García

Y en ese momento, mientras esperaba en la cola para sacar mi billete, yo sentía que formaba parte del paisaje del vetusto hangar boloñés, cumplidos ya más de setenta años de edad y envuelto en una sensación de fatiga existencial, tanto en el cuerpo como en el alma. La idea de que éste sería uno de mis últimos viajes libres, de esos en los que tomaba mi mochila, echaba dentro unas pocas cosas y me iba de España sin preocuparme en exceso por lo que dejaba atrás, despertaba en mi ánimo una corriente de melancolía. Los números no engañan y era consciente de que la vida se me iba escapando. Pero también de que el hecho de deambular por el mundo, cuando emprendes la marcha en solitario y guiado por alguna suerte de pasión, te hace recuperar un aroma de la juventud perdida.

Suite Italiana Javier Reverte


Para ver las citas literarias de años pasados:

Libros quemados en 2020 (II)

Libros quemados en 2019 (II)

Libros quemados en 2018 (II)

Libros quemados en 2017 (II)

Libros quemados en 2016 (II)

Libros quemados en 2015 (II)

Libros quemados en 2014 (II)

Libros quemados en 2013 (II)

Libros quemados en 2012 (II)

Categorías: Libros

Libros quemados en 2021 (I)

diciembre 31, 2021 Deja un comentario
Categorías: Libros, Nosotros

Tu mano y la mía

De tu padre que siempre te querrá, a 24 de septiembre del 2021. A dos años de conocerte:

Perdí vuelos viajando por países desconocidos hasta encontrarte, perdí noches de insomnio hasta imaginarte, pierdo madrugadas de descanso para tranquilizarte. Y es que Leonardo, me pierdo todo el tiempo con tu sonrisa que me lleva a paisajes andinos. No sé cómo agradecerte pero hiciste de dos chispas una obra de arte. 

En mi vida y quizás sin saberlo en la de otros fue tu presencia un punto y aparte. Imposible desde que nos conocimos no amarte, imposible no creer en la magia, imposible que no me entre nostalgia, imposible mientras ríes no fotografiarte, imposible no verme en el espejo al observarte, mil besos son los que te daría en ese instante, y es que es tan fácil abrir mi corazón hasta abrazarte.  

Eres en mi vida el mejor verso, mi universo, mi arquitecto; eres mi infancia y mi juventud, mi pasado y mi presente, mi inicio y quizás mi final; amigo, ojalá el de mis enemigos, ¿quién sabe lo que el destino nos deparará?, ¿quién sabe si tu mundo y el mío provienen del mismo lugar?, ¿quién sabe si contigo conversar será escuchar a un hombre genial? 

Que el mundo es algo vacío sin ti, tú mano y la mía están unidas por el árbol de la vida, ¿cuantos caminos te llevarán a comprender que todos tienen el mismo destino?, ¿quién puede negar que eres un milagro divino?

Indice de poesías del Dudas.

Amarillo

Fotografía y poesía Carlos Fdez. Alias Grouchoo. Otoño 2021.

Los colegios comienzan,

niños y versos

aprobados y suspensos.

Bendita infancia

benditos recuerdos,

amarillos los sentimientos

Miedos y deseos:

salir de mis puños

salir de mi infancia

salir de mis adentros

convertidos en remolinos de viento.

El frío de las mañanas,

dejan empañadas las ventanas,

aun tengo legañas,

no se me quitan las migrañas

desbocadas entrañas.

El otoño tiene sus «hojas de hierva»

hojas que mece el viento,

viento que mueve el universo,

danzan los árboles en el corazón de mis versos.

Vivo en un parque de Nogales,

vivo encima de un campo de trigales,

maravillosos laberintos

doblados árboles frutales.

Indice de poesías del Dudas.

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Fantasmas de pelo moreno

Nacer en sangre, tropezar con un amor imposible, tirar piedras a esa botella de vidrio que nunca rompiste, llenarse de valor cuando todos callan y susurran al oído, correr descalzo por la Gran Vía mientras nieva, saltar en el último momento al Sol desnudo, dormir la siesta en una bala de heno del pueblo de tus abuelos, nadar de noche en una playa perdida de Cádiz mientras te desnudas entre corales, ver una estrella fugaz subido a tu primer coche, esculpir a Venus de Milo mientras recorres lindas praderas de noche, acariciar los dedos diminutos de una nueva vida,  desengañarse por creer en los hombres y no en los fantasmas, subir en escalera a la luna, buscar oxígeno mientras corres por los campos de Castilla, montar en globo en Lorraine Mondial Air Ballons mientras lees un libro de Julio Verne, volver a sentir la vida mientras gritas, aprender a levantarse mientras suena la campana del último round, pasar de un lado al otro en el arco iris de tus iris, sonreír al niño despeinado que juega en el basurero de la Cañada Real con un espejo, acariciar a un perro apaleado de Jipijapa, llorar de alegría por un trabajo bien hecho, regatear la mala suerte y marcarle un gol saliendo desde el medio de campo, besar unas manos llenas de heridas de trabajar, navegar en un mar desconocido, abrazarse con mis enemigos en la sede de Naciones Unidas, amar sin nada a cambio, amar porque uno se siente libre, amar aun en llamas, amar con las cadenas puestas, amar enfermo, amar para dar otra vida, amar sin orillas, amar para dar otro pase a lo amado, amar mientras contemplas recuerdos llenos de metralla y apasionadas vidas, amar hasta que mueres porque quizás revivas en Normandia.

Morir físicamente, visualizar en el último suspiro a tu madre llamándote desde el balcón, golpear con los puños el espacio entre mi cuerpo, la madera y la tierra; salir de la tierra como salen las flores al espacio, transformar en oxígeno los versos que escribiste de adolescente, dar las llaves a un preso para que decida su libertad determinada, pescar esos sueños que mueren olvidados en la otra orilla del Mar Menor, pintar estrellas de Van Gogh mientras observas el anochecer en la azotea del edificio de tu barrio, recuperar el Espíritu del vino a través de la unión con la línea de tus manos, buscar el motor de tu corazón mientras conduces un yate a gran velocidad por los canales de Venecia tomando un vino tinto, leer la Historia Interminable para atrás para acorralar al destino, saltar al horizonte de la vida mientras otros se esconden para cruzar sus miedos, hacer una guerra de palabras para rescatarlas del salvavidas de tus labios, buscar a Cervantes entre las cárceles mugrientas de Argelia, convertirnos en una parra en un patio del Pueblo Vallecas, llorar porque la justicia está ciega de poder, tomar la tierra como una parte de nuestro destino, morir en una mina de Almaden para renacer entre llantos, bailar desnudo en mitad de la lluvia, brotar hasta convencer a Júpiter que nos convierta en sus aliados. Vender tu alma a un fantasma para estar vivo porque morí en una época de pandemia allá en 2020 en el Principe de Asturias.

Desde entonces todas las noches bailo flamenco entre extraños y me disfrazo de un cuerpo de joven moreno en el Palacio de Gaviria, hacemos fiestas entre vinos y damos palmas con poetas suicidas y locos de pelo largo, hay noches que entre ruidos y epifanias resolvemos ecuaciones sobre el espacio-tiempo al revés. Otros días de luna llena, ayudamos a escapar de las cárceles a los más arrepentidos y pocas ocasiones cuando empiezan las procesiones rescatamos a algún muerto que no quiere morir de pena. Una vez viajamos durante una semana a Nueva York y robamos en el MoMA un cuadro de un pelirrojo que le falta una oreja. Por la mañana hacemos trucos con billetes inexistentes en la bolsa de Nueva York con un amigo que pinta muy retratos, dice llamarse Dalí mientras mueve su bigote y grita cosas raras sobre algo llamado Bitcoin. Alguno noche volamos por Madrid con unos amigos y entramos en el bar de la Biblioteca Nacional cerca de la Plaza Colón y nos pusimos a hablar con uno que salió de un libro, resulta que era un tal Don Quijote que iba montado en un caballo de nombre Rocinante, el buen hombre estaba cansado de estar encerrado, tuvimos miedo que fuera al Congreso de los Diputados, esa noche le convencimos que siguiera luchando contra el olvido.

Hay recuerdos que nunca olvidaré, por ejemplo, un día nevó en Madrid como nunca y empujé a una chavala llamada Filomena que corría descalza desde la Gran Vía hasta el estanco del Retiro decía desenterrar el pasado con historias reales como que morimos para ser mejores, que vivimos en un laberinto de ecuaciones. Lo que guardo con especial alegría fue cuando nos juntamos sesenta millones de almas para protestar en París una tarde lluviosa de 1947 conseguimos que Europa volviera a renacer de las llamas de la guerra. Otro pasaje que me sigue en el recuerdo con alegría fue cuando ayudé a renacer en sangre a ese bebe de pelo moreno y ojos redondos del Hospital Santa Cristina, fue un martes 27 octubre de 1981. Todavía no me creo como pudo fecundarse entre historias que se cruzaron por Alcalá de Henares pero fue lo que se dice «un milagro de la naturaleza» porque tiene mis ojos se parece a un tal Leonardo pero es de San Francisco de Quito no de Da Vinci.

Libros quemados en 2020 (II)

Pertenecemos a una civilización vinícola. El vino nos rodea, envuelve, penetra, influye en nuestra cultura. La vid, la viña y el vino forman parte de nuestro acervo ancestral y han estado con nosotros desde siempre. Nos acompañan desde que descubrimos accidentalmente a qué sabía el vino, cuáles eran sus diversos gustos, cómo conseguirlos, cómo elaborarlo, cómo conservarlo, de la misma manera que aprendimos a hacer y a conservar el fuego. Desde la Antigüedad venimos juntos, y el vino viaja ahora a través de la historia con nosotros. Y sentimos que así será hasta el fin de los días. El vino es algo que trabajamos, vendemos, compramos, bebemos, disfrutamos y guardamos. Del vino hablamos y sobre el vino pensamos, escribimos… El vino nos ha hecho como somos. Es parte de nuestra civilización y nos ha civilizado.

Pasión por el vino – Joan C. Martín

La mayoría parecían felices, sin una razón concreta, sólo porque se veían reunidos en gran número. No obstante, algunos se hallaban sentados a la mesa con la cabeza apoyada en las manos, mirando fijamente al vacío. A éstos se les dejaba que miraran y nadie se ocupaba de ellos.

La montaña mágica – Thomas Mann

Alto, delgado, aún guapo, de piel tostada, con el pecho hundido y las piernas combadas, el pelo corto, fuerte y blanco, era para mí la viva imagen del héroe que había conocido el fuego y la sangre en lejanas guerras en las que a mí entonces, cuando aún jugaba con espadas de madera, me habría gustado combatir. Más tarde, me enteré de que, en realidad, fue un desertor.

Hacerse el vivo – Martín Sotelo

En la Venta de Vargas (San Fernando, Cádiz), 9 años después

Siempre he defendido que si alguien tiene un hijo es por su santa voluntad, y que se debería comprometer a mantenerlo durante toda su vida, si es necesario.

Siempre estoy del lado del hijo cuando algún padre se queja de que el suyo no se va de casa a trabajar, a ganarse el pan como todos, a luchar por la vida. ¿A luchar por la vida? Si sabías que venía a «luchar», ¿por qué lo has traído? No estoy haciendo teoría. Yo siempre conté con que mis padres me proporcionarían comida, casa y algo de dinero en un caso de apuro. Me parecía que era su deber y no un capricho mío. Estar convencido de tener ese derecho me dio mucha seguridad.

Diarios 1999-2003 – Iñaki Uriarte

Porque alguien contó historias
de pescadores en la playa,
cuando vuelven: la raya del amanecer
marcando, lívida, el límite del mar,
y asan sardinas frescas
en espetones, sobre la arena.
Lo imagino enseguida.
Y me coge un deseo de vivir
y ver amanecer, acostándote tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.

Antología poética – Jaime Gil de Biedma

El alcohol, entumecedor de la sensibilidad y enromador de la mente, acicate de la dejadez, compresor del tiempo, diluidor del humor y la energía, inductor de involutivas euforias y de planes semejantes a los del tuberculoso terminal; tal mi padre físico, deshaciéndose, desahuciado, en emorescentes espejismos.

El alcohol, atizador de anhelos sin consistencia futura y de nostalgias sin asidero en el pasado, supresor al tiempo de las armas con que la razón y la carne combaten esas dos carcomas, descarriadoras de la voluntad, que son la nostalgia y el anhelo.

Memorias de Memoria – Jesús Pardo

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Libros quemados en 2020 (I)

diciembre 31, 2020 2 comentarios
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American Pie (canción de Don McLean)(1971)

octubre 28, 2020 2 comentarios

Hace unos días hallé, entre mis viejos papeles de la época en la que fui estudiante del Instituto de Enseñanza Secundaria Ignacio Ellacuría de Alcalá de Henares, unos folios con la letra y la traducción de la canción American Pie de Don McLean. El origen de estas hojas parece ser el típico ejercicio de enseñanza de idiomas en el que se dedica una clase a escuchar un canción, estudiar su letra y posteriormente revelar su traducción. Y digo parece ser porque no fui yo sino Nazaret quien asistió a esa clase, y quien hace algunos años me dio esas hojas que ahora han aparecido.

El asunto no tendría mayor recorrido si no fuera porque el profesor José Manuel Bueso tuvo a bien añadir una hoja adicional de notas para contextualizar y explicar muchos de los versos de la canción. He pensado que publicar aquí esas notas abriría la remota posibilidad de que alguien interesado en el verdadero significado de la canción las pudiera disfrutar. Así mismo la pulida traducción que el profesor entregó a los alumnos es un trabajo que brilla con luz propia en comparación con las traducciones encorsetadas y literales que he podido ver en Internet.

Las Notas son un destacable esfuerzo por parte de un docente entusiasta y culto que intenta transmitir ese entusiasmo y esa cultura a sus adolescentes alumnos. La relectura de esas palabras reafirma mi nostálgico recuerdo de aquellos días: en los últimos años del siglo XX en aquel Instituto germinó cierta magia; allí coincidimos un irrepetible puñado de profesores y un alumnado que era el caldo de cultivo propicio.

LETRA

A long, long time ago
I can still remember how that music used to make me smile
And I knew if I had my chance
That I could make those people dance
And, maybe, they'd be happy for a while

But February made me shiver
With every paper I'd deliver
Bad news on the doorstep
I couldn't take one more step

I can't remember if I cried
When I read about his widowed bride
But something touched me deep inside
The day the music died

So,
{refrain}
Bye-bye, Miss American Pie
Drove my Chevy to the levee
But the levee was dry
And them good old boys were drinkin' whiskey and rye
Singing: This'll be the day that I die
This'll be the day that I die

Did you write the book of love
And do you have faith in God above
If the Bible tells you so?
Do you believe in rock 'n roll
Can music save your mortal soul?
And can you teach me how to dance real slow?

Well, I know that you're in love with him
'Cause I saw you dancin' in the gym
You both kicked off your shoes
Man, I dig those rhythm and blues
I was a lonely teenage broncin' buck
With a pink carnation and a pickup truck
But I knew I was out of luck
The day the music died

I started singin'
{refrain}

Now for ten years we've been on our own
And moss grows fat on a rollin' stone
But that's not how it used to be
When the jester sang for the king and queen
In a coat he borrowed from James Dean
And a voice that came from you and me

Oh, and while the king was looking down
The jester stole his thorny crown
The courtroom was adjourned
No verdict was returned
And while Lennon read a book of Marx
The quartet practiced in the park
And we sang dirges in the dark
The day the music died

We were singing
{refrain}

Helter skelter in a summer swelter
The birds flew off with a fallout shelter
Eight miles high and falling fast
It landed foul on the grass
The players tried for a forward pass
With the jester on the sidelines in a cast

Now the half-time air was sweet perfume
While the sergeants played a marching tune
We all got up to dance
Oh, but we never got the chance!
'Cause the players tried to take the field
The marching band refused to yield
Do you recall what was revealed
The day the music died?

We started singing
{refrain}

Oh, and there we were all in one place
A generation lost in space
With no time left to start again
So come on: Jack be nimble, Jack be quick!
Jack flash sat on a candlestick
Cause fire is the devil's only friend

Oh, and as I watched him on the stage
My hands were clenched in fists of rage
No angel born in hell
Could break that satan's spell
And as the flames climbed high into the night
To light the sacrificial rite
I saw satan laughing with delight
The day the music died

He was singing
{refrain}

I met a girl who sang the blues
And I asked her for some happy news
But she just smiled and turned away
I went down to the sacred store
Where I'd heard the music years before
But the man there said the music wouldn't play

And in the streets: The children screamed
The lovers cried, and the poets dreamed
But not a word was spoken
The church bells all were broken
And the three men I admire most
The father, son, and the holy ghost
They caught the last train for the coast
The day the music died

And they were singing
{refrain}

LETRA TRADUCIDA

 El Pastel Americano
 Hace mucho, mucho tiempo 
 Todavía puedo recordar cómo me hacia sonreír aquella música;
 Sabía que si disponía de una oportunidad,
 podía hacer bailar a aquella gente,
 y tal vez serían felices un rato.
  
 Pero febrero me hacía temblar
 con cada periódico que repartía:
 malas noticias en cada portal;
 no podía dar un paso mas
  
 No recuerdo si me eché a llorar
 cuando leí lo de su novia enviudada,
 pero algo muy dentro de mí se conmovió
 el día en que murió la música
  
 (Estribillo) :
 Adiós, Chica del Pastel  Americano
 Llevé mi Chevrolet al dique
 pero el dique estaba seco
 Y los chicos de toda la vida
 bebían whisky y alcohol de centeno
 y cantaban este será el día en que me muera
 este será el día en que me muera
  
 ¿Escribiste tú el Libro del Amor?
 ¿Acaso tienes fe en el Dios del cielo,
 si es lo que te dice la Biblia?
 ¿Crees en el Rock & Roll?
 ¿Puede la música salvar tu alma mor(t)al?
 ¿Y puedes enseñarme los bailes superlentos?
  
 Vale, se que estas enamorada de él;
 porque os vi bailar en el gimnasio
 los dos os quitasteis los zapatos.
 Tío, como me mola el Rythm & Blues
  
 Yo era un chavalote adolescente, solitario
 con un clavel y una camioneta,
 pero sabía que se me había acabado la suerte
 el día en que la música murió
  
 (estribillo)
  
  Y hoy llevamos diez años solos
 Y resulta que los cantos rodados también se enmohecen
 aunque antes no era así.
 Cuando el bufón cantó para los monarcas
 con una chaqueta de James Dean
 Y una voz que vino de ti y de mí,
 el bufón le robó su corona de espinas;
 se levantó la sesión en la corte (de justicia)
 y no hubo veredicto
 y mientras Lennon leía el libro de Marx,
 el cuarteto practicaba en el parque
 y nosotros cantábamos un réquiem en la oscuridad
 el día en que murió la música
  
 (estribillo)
  
 -...Mogollón en lo más abrasador del verano...-
 -...Los Pájaros vuelan con un refugio nuclear...-
 -...A ocho millas de altura y cayendo a toda velocidad...-
 -.. Y aterriza (el balón) fuera de banda ...-
 -... Los jugadores  intentan un pase a la delantera ...-
 - .. y el bufón en el banquillo escayolado...-
 -... En el descanso del partido el aire tenía un dulce aroma
 -.., mientras los Sargentos tocaban una marcha militar ...-
 -Nosotros nos levantamos a bailar...
 pero no pudimos hacerlo
 porque los jugadores intentaron apoderarse del campo
 y la banda de música se negó a ceder
 ¿Recuerdas lo que nos fue revelado
 el día en que murió la música?
  
 (estribillo)
  
 Y allí estábamos todos en un mismo lugar
 una generación perdida en el espacio
 sin tiempo para empezar de nuevo
 Venga Jack date prisa, Jack espabila
 Y Jack el Rápido se puso un cohete en el culo
 Porque el fuego es el único amigo del Diablo
  
 Y mientras le observaba sobre el escenario
 apretaba los puños con rabia;
 ningún Ángel del Infierno
 poda romper ese hechizo satánico
  
 Y cuando las llamas se elevaron en la noche
 para iluminar el rito sacramental
 pi a Satán reir de gozo
 el día en que murió la música
  
 (estribillo)
  
 Conocí a una chica que cantaba blues
 y le pedí buenas noticias
 pero ella simplemente sonrió y se marchó
 bajé a la tienda sagrada
 donde había oído la música años atrás,
 pero el señor de la tienda me dijo que ya no se tocaba
  
 Y en las calles los niños gritaban,
 los amantes lloraban y los poetas soñaban;
 todas las campanas de las iglesias estaban rotas
 y mis tres hombres mas admirados,
 el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
 se largaron en tren a la costa
 en día en que la música murió
  
 (estribillo) 

NOTAS :

(Dada la densidad de juegos de palabras intraducibles y de alusiones al contexto socio-cultural norteamericano de los años 60 y 70 , el texto de la presente traducción puede parecer enigmático, incomprensible, o simplemente absurdo si no va acompañado de las aclaraciones pertinentes que -me temo- pueden ser prolijas. Lo que no tiene remedio, es la rima del original, y el registro de términos coloquiales y dialectales, que se pierden inevitablemente en la traducción)

1. El Pastel Americano [American Pie] Los propios norteamericanos anglosajones reconocen la tarta o pastel de manzana [Apple Pie] hecho por su mamá como uno de los símbolos más cursis, entrañables y horteras de los “valores familiares” de la América profunda, comparable al pavo del Día de Acción de Gracias. Mofarse de la tortilla o de la paella no tendría entre nosotros el mismo impacto.

2. Lo de su novia enviudada [his widowed bride] Un valeroso joven ha muerto en combate en Viet Nam y la novia con la que estaba a punto de casarse [bride: la novia en el altar] se convierte en viuda aun antes de ser esposa: la propaganda bélica llenaba los medios de comunicación de “historias patrióticas» llenas de patetismo.

3. Adiós, Chica del Pastel [Bye, bye Miss American Pie] Se podría haber conservado el término “Miss” en la traducción, ya que se alude- entre otras cosas- a un concurso de “misses”- aunque no se trate de un concurso de belleza sino de cocina. En los EE UU, sobre todo en los estados del Sur y del Medio Oeste (conservadores, rurales, agrarios) se celebran concursos de todo tipo coincidiendo con los ciclos agrícolas anuales. La chica del título es una “buena chica de pueblo” que sabe cocinar el pastel (edípico) como mamá … También representa todo un estilo de vida y unos valores que la guerra y las transformaciones de los 60 iban a barrer … (hasta que llegó Reagan para intentar reimplantarlos)

4. Llevé mi Chevrolet… [Drove my Chevy…] En el original se utiliza la abreviatura coloquial “Chevy”, con fuertes matices afectivos. Ningún otro coche (salvo quizás el Ford T de 1916) ha simbolizado nunca tan claramente lo que significa el automóvil en las ideologías, mitologías y sentimientos de los norteamericanos. El mítico Oeste de horizontes ilimitados se conquistó, según la leyenda, a caballo y a punta de pistola. En el siglo 20 las armas se hicieron más potentes y el caballo cedió paso al automóvil, sobre todo a partir de los años 50, cuando se hizo popular el gigantesco y brioso Chevrolet. Ambas tecnologías- coches y armas- continúan siendo hoy el símbolo del individualismo, de la libertad de empresa, incluso de la virilidad: el capitalismo puro, la idea misma de América hecha metal y velocidad, la utopía entendida como autopía. Datos: en los EE. UU. se conduce (16 años) antes de poder votar (18 ó 21 años); se suele aprender a conducir -irónicamente- en las escuelas públicas, no en centros privados de enseñanza vial como en España. Ciudades como Los Ángeles han sido definidas como autopistas habitadas. La mayoría de los norteamericanos consideran que la seguridad social no es un derecho constitucional, pero tener automóvil y armas de fuego sí. Hasta la crisis del petróleo de 1973, los aparatosos automóviles como el Chevrolet simbolizaban el poderío de un crecimiento económico sin límites, frente a la pequeñez de los coches europeos. Nada dañó tanto el narcisismo colectivo de los norteamericanos, aparte de la derrota de Viet Nam, como la caída de la industria de Detroit en los 80 ante la llegada de los coches japoneses y coreanos. Los asiáticos -comunistas o capitalistas- no paraban de infligirles derrotas.

5. Si es lo que te dice la Biblia [“if the Bible tells you so»] La creencia en una interpretación “literal” de la Biblia esté muy extendida entre las comunidades protestantes del llamado “Bible Belt” (Cinturón Bíblico) del Sur y Medio Oeste agrícola y conservador. Hay que tener en cuenta que dicha zona de América, en la mentalidad de sus habitantes, es la Nueva Jerusalem: en  lenguaje laico, la utopía teocrática de unos integristas del siglo XVI hecha realidad en el nuevo mundo. Lo irónico es que Jomeini considerase a los Estados Unidos como una nación Satánica, cuando muchos norteamericanos comparten en nombre de la Biblia unos valores muy similares a los que el ayatolá defendía en nombre del Corán. Juntar la blasfemia desmesurada en los años 60 (hoy es un recurso banal de los televangelistas; en América lo desmesurado se hace banal y lo banal desmesurado).

6. Y los cantos rodados también se enmohecen (and moss grows fat on a Rolling Scone) Triple alusión; un refrán típico dice a rolling stone gathers no moss -literalmente, “a los cantos rodados no les sale musgo”; es decir, el movimiento y el cambio constante, el nomadismo físico e intelectual, impiden que uno se anquilose (irónicamente, esto también es un mito de la modernidad norteamericana). El autor lamenta que ya no se cumpla el adagio: los rebeldes de antaño se han acartonado también. (En la jerga contemporánea denominaríamos este sentimiento como post-moderno) También se alude a los Rolling Stones, y a la canción de Bob Dylan “Like a Rolling Stone”. símbolos de rebeldía reabsorbidos por el sistema. El bufón acaba cantando para los monarcas

7. Mientras Lennon. Juegos de palabras: Lennon/ Lenin; the book of Marx/Mark’s/ marks: el libro de Marx; el libro (evangelio) de Marcos; el libro (cuaderno) de notas (del profesor). El cuarteto del parque son obviamente los Beatles.

8. Mogollón… En el original, helter-skelter, término difícil de traducir que connota confusión, atropello, precipitación y violencia. Con ese título, los Beatles compusieron una canción que muchos críticos consideran un antecedente del Heavy Metal. Los miembros de la familia Manson alegaron haberse inspirado en dicha canción para cometer los atroces asesinatos rituales que les hicieron famosos en 1969. Escribieron Helter Skelter en las paredes de la casa de sus víctimas con la sangre de éstas. (en esta estrofa se yuxtaponen / ensamblan titulares de noticias de la época en una especie de collage)

9. Los pájaros (the birds/ Byrds) Alusión a los Byrds (con y), un grupo de los 60/70; también se denomina “pájaros” (birds) en la jerga militar a los misiles con cabeza nuclear

10 Todos en un mismo lugar … El Festival de Woodstock

11. Una generación perdida en el espacio (A generation lost in space) Alusión a la famosa “generación perdida” de escritores norteamericanos que vivieron “exilados” en Europa durante los arios 30 (Hemingway es el más famoso), Se combina esta alusión de forma irónica con una referencia a la serie de TV de los años 60 “Lost in Space” (Perdidos en el Espacio). Esta mezcla irónica de la cultura “seria” y la de “masas” se denominaría postmoderna en la jerga critica contemporánea

12. Jack date prisa… ( Jack be nimble, Jack be quick) Alusión a un refrain anglosajón. El original dice “Jack sat on a candlestick”; literalmente, “Jack se sentó en una vela”. La traducción “un cohete en el culo” me ha parecido la más comprensible.

13. Ningún Ángel del Infierno ... Hell’s Angels; Banda de motoristas anarco-neonazis de finales de los 60 y principios de los 70 cuyas tendencias estéticas y políticas pueden considerarse precedentes de los skinheads de los años 90. Adquirieron notoriedad a raíz de que a los Rolling Stones se les ocurriera la perversa idea de encargarles del servicio de seguridad de uno de sus conciertos y de pagarles con barriles de cerveza. Algún hippie resultó muerto. La contracultura y la pura barbarie se confundieron por un momento.

13. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esta supuesta blasfemia, que en el original va con una rima muy festiva, motivó la prohibición de “American Pie” en las emisoras de radio norteamericanas


La canción intepretada en directo por Don McLean en 1972:

La versión acortada que Madonna hizo en 2000:

Cover de Jon Bon Jovi en 2014:

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Libros quemados en 2019 (II)

Luego, una sola voz se elevó sobre el alboroto preguntando: —¿Dónde está el valiente? Cien voces gritaron la respuesta: —Lo arrastramos al horno para asarlo. —¿Dónde está el cobarde? —preguntó la voz. —Ha ido a llevar la noticia —respondieron las cien voces—. Ha ido a llevar la noticia. Ha ido a llevar la noticia.

Relatos de los mares del Sur – Jack London

 

La separación radical de la opinión y la información era un concepto que chirriaba en la prensa nacional, que las mezclaba sin rubor. Podías coger los cuatro principales periódicos del país y leer versiones opuestas de los mismos hechos, adaptados a la línea editorial o interés de cada diario. Luego, en reuniones y debates, los grandes editores se preguntaban el porqué de la pérdida de credibilidad de la prensa.

El Director – David Jiménez

 

Cuando acudí al flamenco en busca de puntales, me recibió con un abrigo. Poca fuerza, mucho amparo. Porque el cante no patrocina esa soberbia empresa humana de querer domesticar la realidad.

Ramo de coplas y caminos – Pedro Lopeh

Hemingway

Con Hemingway en Pamplona

Sólo años después aprendí que las palabras son más poderosas que los hechos… y me echo a reír cada vez que oigo la popular frasecita: “¡Hechos y no palabras!”. ¡Qué débiles son los hechos! ¡Una palabra, queda, un hecho pasa! Hasta un perro puede realizar un hecho, pero una palabra sólo la pronuncia un ser humano. Los hechos y las acciones son meros fantasmas en comparación con la realidad, y sobre todo con la realidad sobrenatural de la palabra.

Confesión de un asesino – Joseph Roth

 

La vida a veces se hace intolerable, se hace demasiado brillante, o dolorosa, o preocupante, o confusa. A veces parece que la simple claridad del día te deslumbra, o que los recuerdos se hacen ensordecedores: entonces la conciencia necesita apartarse un poco, escabullirse de la realidad, y nada como un poco de alcohol para lograr el milagro de convertir el mundo en el sitio intrascendente y amable que debería ser. Beber venía a ser la forma de compensar un exceso de realidad.

Y, al final, el tiempo – Alberto Rodríguez

 

Ya nunca beberé ron… sólo un dedal, para darme buena suerte, en cuanto tenga a mano una barrica.

La isla del tesoro – Robert Louis Stevenson