Libros quemados en 2019 (II)

Luego, una sola voz se elevó sobre el alboroto preguntando: —¿Dónde está el valiente? Cien voces gritaron la respuesta: —Lo arrastramos al horno para asarlo. —¿Dónde está el cobarde? —preguntó la voz. —Ha ido a llevar la noticia —respondieron las cien voces—. Ha ido a llevar la noticia. Ha ido a llevar la noticia.

Relatos de los mares del Sur – Jack London

 

La separación radical de la opinión y la información era un concepto que chirriaba en la prensa nacional, que las mezclaba sin rubor. Podías coger los cuatro principales periódicos del país y leer versiones opuestas de los mismos hechos, adaptados a la línea editorial o interés de cada diario. Luego, en reuniones y debates, los grandes editores se preguntaban el porqué de la pérdida de credibilidad de la prensa.

El Director – David Jiménez

 

Cuando acudí al flamenco en busca de puntales, me recibió con un abrigo. Poca fuerza, mucho amparo. Porque el cante no patrocina esa soberbia empresa humana de querer domesticar la realidad.

Ramo de coplas y caminos – Pedro Lopeh

Hemingway

Con Hemingway en Pamplona

Sólo años después aprendí que las palabras son más poderosas que los hechos… y me echo a reír cada vez que oigo la popular frasecita: “¡Hechos y no palabras!”. ¡Qué débiles son los hechos! ¡Una palabra, queda, un hecho pasa! Hasta un perro puede realizar un hecho, pero una palabra sólo la pronuncia un ser humano. Los hechos y las acciones son meros fantasmas en comparación con la realidad, y sobre todo con la realidad sobrenatural de la palabra.

Confesión de un asesino – Joseph Roth

 

La vida a veces se hace intolerable, se hace demasiado brillante, o dolorosa, o preocupante, o confusa. A veces parece que la simple claridad del día te deslumbra, o que los recuerdos se hacen ensordecedores: entonces la conciencia necesita apartarse un poco, escabullirse de la realidad, y nada como un poco de alcohol para lograr el milagro de convertir el mundo en el sitio intrascendente y amable que debería ser. Beber venía a ser la forma de compensar un exceso de realidad.

Y, al final, el tiempo – Alberto Rodríguez

 

Ya nunca beberé ron… sólo un dedal, para darme buena suerte, en cuanto tenga a mano una barrica.

La isla del tesoro – Robert Louis Stevenson

 

Libros quemados en 2019 (I)

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Presentación del vídeo Memorias del tiempo discreto (II)

MemoriasdelTiempoDiscretoTrailer from Carlos Fernández García on Vimeo.

HISTORIA Y SECUENCIAS DEL CORTOMETRAJE

El cortometraje fue realizado en un par de tardes por Carlos Fernández (Grouchoo) y Carlos Exposito (Carlos EXpósito) en la habitación del primero. La idea del vídeo tiene como eje central el propio libro. En este corto se hace referencia la llegada de un amigo de P. Daniel desde su casa a la presentación. La cámara estratégicamente está situada encima de la portada del libro para que todo gire entorno a la memoria de ese tiempo.

1º Suena el teléfono fijo y se le le comunica a un amigo del autor que va a ser la presentación del libro que está leyendo Memorias del tiempo discreto. El protagonista apunta en un papel el lugar de la presentación. Mientras escribe se da cuenta que va a llegar tarde.

3º El personaje principal del vídeo coge el libro y sale corriendo para asistir al evento.

4º Debajo del portal de su casa le está esperando otro amigo y van juntos a la presentación. Los dos se van lo más deprisa posible desde el barrio Parque Los Nogales a la La Casa Tapón de Alcalá de Henares .

5º El conductor deja el libro encima del salpicadero y se visualizan una serie de escenas mágicas en ojo de pez del centro histórico de Alcalá de Henares con la portada del libro mientras se escucha la música de fondo Life in technicolor II de Coldplay. Están todos los aparcamientos ocupados y deciden aparcar dentro del Palacio Arzobispal.

6º Antes de llegar al evento deciden avisar a otros amigos por las antiguas cabinas de Telefónica.

7º Finalmente llegan a la Plaza de los Santos Niños y en la puerta de la Casa Tapón salta el sonido de un reloj mientras se visualiza un texto de una fotografía de Grouchoo:

Abro los ojos y estoy dentro de la fotografía. / Es el tiempo de las ilusiones y los sueños. / Ahora se reúnen en la magia del flash,/ que dibuja garabatos en el eco gris del tubo. / Recuerda, me digo, que si aparece la sombra / del pulso hecho cenizas sólo tienes que galopar. / El sable y el caballo, recuerda, / me digo, el sable y el caballo.

8º Los espectadores entran en el mágico mundo literario de Carrillo, sale una nube de palabras de frecuencia que definen al escritor. Finalmente, aparece su rostro con el título Memorias del tiempo discreto en rojo. De fondo se escucha While my guitar gently weeps de Harrison. Lo demás es la historia de la literatura universal.

Prólogo, palabras, entrevista en la radio, presentación (I)

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El libro Memorias del tiempo discreto de P. Daniel Carrillo fue presentado el 24 de abril de 2010 en La casa tapón de Alcalá de Henares por Carlos Fernández García y Angel de Miguel. Participaron los músicos Gary Lorenzo y Pablo Barranco. Para tal día se proyectó este cortometraje realizado para tal evento.

Birdman en la Gran Vía

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Podría fotografiar el clásico anuncio de Tío Pepe tapando una fachada llena de Sol, podría perderme en cualquier calle ancha de Madrid, como casi todas las vías estarán llenas de coches y edificios sin mucho colorido pero el justo para impresionarme y hacerme el día feliz. Pienso que somos lo que nos rodea, lo que ingerimos, lo que imaginamos pero sobre todo somos lo que andamos descalzos por La Gran Vía. Algunos bohemios paseamos por Madrid con gorro y pañuelo y el humo de un puro entre los labios, entre amigos y abrazados a libros amarillentos para creernos aquellos poetas rotos que perdieron el 98 y otros si me apuras sus vidas en el 14 y en el 27. Decía uno de ellos “los pueblos son libros. Las ciudades periódicos mentirosos”, “todo lo que es hermoso tiene su instante, y pasa” cómo pasó aquella época que tanto recuerdas.
 
La arquitectura moderna es una escultura a la ciencia y un guiño al arte figurado de que el cielo acapara titulares. La Gran Vía es de los pocos puntos donde explota la ciencia con el arte hasta convertirse en un epicentro de alguna Movida que nunca estuve. Un edificio bonito te hace querer introducirte dentro de él, pocas cosas nos hacen querer lanzarnos al vacío y volar: quizás los libros de poesía de los malditos, las mujeres imposibles de las películas de Billy Wilder y las bicicletas robadas de Juan Antonio Bardem. Por eso, quiero acabar volando por las calles desteñidas de Madrid disfrazado de Birdman cuando volaba por La Gran Manzana y saludar a los niños mientras miran atónitos a un pájaro grande y azul desplegar sus alas.
 
Podría haber fotografiado a la antigua Avenida del Generalísimo de infinitas perspectivas, poliédricamente perfectas, tengo instantáneas sin ver de esta arteria llena de postales y gentes sin rostro pero solo con los sueños se inmortalizan leyendas. Estoy decidido a no seleccionar ninguna fotografía y pasear esta noche por la 5ª Avenida de Madrid, nada más para que juguemos con la imaginación de cada 5 de enero.
 
Hoy, me he subido a las azoteas para gritar al vacío y pintar con estas palabras como hacía Antonio López al Edificio Capitol y al Hotel La Prensa. Este mediodía he comido en el Restaurante del Corte Inglés mientras observaba cada movimiento de luces “titiritando” en mi interior como si el alma al aire me hablase. Allí me he sentido el Rey David en la montaña mientras miraba absorto y a lo lejos mis tropas luchar contra los filisteos, “más velocidad gritaban mis generales” a la hora de atacar tropas en vehículos metálicos. Durante un rato he contemplado como miles de madrileños se ganan la vida y otros muchos disfrutan a cada paso de la noche mientras observan en los reflejos de un escaparate a unas sombras que quizás eran Quijote convenciendo a Sancho de su próximo viaje a Nuevos Mundos. Pienso en coger una moto y pasear por esta pasarela invisible que sube al cielo entre la Diosa Cibeles y una Plaza de diecisiete Españas.
 
Sé que cada edificio es un monumento a las películas de Alex de la Iglesia y es un día ganado a la bestia del tiempo. Un lugar donde el bandido y el inocente tropiezan por casualidad en el mismo espacio, donde la prostituta y la monja se guiñan a los ojos, donde el turista y el madrileño caminan de la mano, donde el empresario y el trabajador hacen buenos negocios, donde el fotógrafo y el escritor muestran su mejor fotografía en un capítulo lleno de poesías. Todos ellos alguna vez se han hecho una instantánea con los heavies de la Gran Vía, todos ellos caminaron en busca de cines y teatros e invisibles tiendas de discos que algún día fueron templos de la música.
 
Esta vez he decidido mirar los toros desde el tendido 7, sin soltar el puro pasado ese que me amenaza al mareo, por eso quizá estoy escuchando a Sabina mientras cruzo un paso de cebra y me coloco el cuello de la camisa y leo entre silbidos y muchachas a Paco Umbral sobre su libro, del infierno al ruido del colapso del humo. Estoy sintiendo un frío seco que se adentra en la arteria aorta de mi corazón, un “tic tac” que me busca con el paso del tiempo; se avecinan cambios en Madrid. Me siento un gato en busca de nuevos tejados me siento oso en busca de un madroño me siento parte de una época gloriosa donde la Gran Vía era un paseo de místicos en busca de héroes desconocidos.

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Los otros independentistas

ESTELADAS

Quiero pensar que hay independentistas que busquen una secesión tranquila, pactada y con apoyo de una clara mayoría. Que estén pensando en un proyecto de dimensión (al menos) generacional.

Quiero pensar que hay independentistas que invoquen la democracia que yo creo verdadera: una que no va de votar cada cuatro años sino de soportar entre todos el peso de la soberanía; una que no trata de imponer la tiranía de la mitad más uno, sino la sensatez de lo mejor para todos.

Quiero pensar que hay independentistas que afrontan la autodeterminación del futuro sin renunciar a la memoria del pasado compartido, a esa mezcla de gloria y vergüenza, de Imperio y de espanto que nos ha llevado hasta aquí. Los que aceptan su cuota de deuda y no sólo su reparto del botín.

Porque hay otros independentistas, sé que los hay, que apelan a derechos pero no quieren saber nada de deberes. Victimistas que dibujan una historia que no existió y prometen un futuro que no puede existir. Cortoplacistas que tanta tensión y tanto odio causan, irresponsables que secretamente suspiran por más violencia, fachas periféricos cuyo perfume reivindicativo no consigue tapar su peste a supremacismo.

Sé que los hay, sí, y que no dejan de dar la tabarra. A veces parece que van a ganar la batalla por aburrimiento de un contrario que al final ceda al grito de “tanta paz lleves como descanso dejas”.

Pero yo quiero pensar que también hay independentistas que de corazón busquen una democracia más directa y más cercana. Y que desde lo local o lo regional podrían sumarse voluntariamente a algunas ideas de fraternidad tan bellas: la de una Europa de los pueblos, la de una unión Ibérica o la de una gran alianza Hispanoamericana.

Y quiero también pensar que los hay, por qué no, independentistas a los que, como a mí, les de tanta pena la bandera de los unos en el balcón como la bandera de los otros en el estadio.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares.

Libros quemados en 2018 (y II)

En lo que a mí respecta, me gustaría resucitar, al menos en el ámbito de la literatura, ese universo de sombra que estamos disipando… Me gustaría ampliar el alero de ese edificio llamado “literatura”, oscurecer sus paredes, hundir en la sombra lo que resulta demasiado visible y despojar su interior de cualquier adorno superfluo.

El elogio de la sombra – Junichirô Tanizaki

A veces salía de la ciudad y se alejaba por la carretera. En una ocasión incluso se había internado en un bosque. Pero cuanto más solitario y apartado era el paraje, más claramente percibía Raskolnikof la presencia de algo semejante a un ser, cuya proximidad le aterraba menos que le abatía. Por eso se apresuraba a volver a la ciudad y se mezclaba con la multitud. Entraba en las tabernas, en los figones; se iba a la plaza del Mercado, al mercado de las Pulgas. Así se sentía más tranquilo y más solo.

Crimen y castigo – Fiódor Dostoyevski

Para mí constituye un placer supremo viajar solo y en coche. Casi nunca pongo la radio y muy pocas veces música. Contemplo el paisaje, pienso en el libro que estoy escribiendo, repito en voz alta los chistes que siempre me hacen reír, recuerdo a mis amigos muertos, dejo que corran mis lágrimas a solas, canto canciones de la niñez, me recito versos que conozco de memoria, abro la ventana y huelo los olores de las cuatro estaciones, me río alegre por la viveza de mis sentidos, del hecho de estar vivo, y siento mi existencia y el mundo alrededor en su desorden y alborozo. Disfruto con hondura de mi soledad y no entiendo cómo existe gente a la que le aburre viajar en un coche sin compañía alguna: pocas cosas hay en la vida tan libres, pura aventura. Creo que es algo parecido a lo que debieron de sentir los hombres de antaño cuando montaban sobre un caballo, picaban espuelas y cabalgaban por bosques o desiertos.

Canta Irlanda – Javier Reverte

DUDAS

En la bahía de San Francisco, junto a las aguas donde se forjó Jack London

Esta divergencia entre nuestro entorno y lo que nuestra genética espera se denomina en biología <discordancia evolutiva>, y es la causa principal de las enfermedades crónicas que nos afectan. La medicina utiliza fármacos para enmascarar los síntomas causados por estas discordancias, pero es incapaz de atacar el problema de raíz: falta de adaptación de nuestros genes al entorno moderno. Hablo de entorno en sentido amplio. No me refiero tanto a un sitio físico concreto como al conjunto de nuestros hábitos y comportamientos diarios.

Fitness Revolucionario. Lecciones ancestrales para una salud salvaje – Marcos Vázquez

Seguro que al llegar aquí te impacientarás y dirás: pero bueno, ¿cuáles fueron esas maravillas realizadas por los atenienses? A lo que tendré que responderte: en realidad, todo tipo de cosas; aunque se interesaron en particular por dos: la verdad y la belleza.

Breve historia del mundo – Ernst H. Gombrich

Zwonimir se ha pasado la vida durmiendo en duros bancos «de madera de roble auténtica», suele decir bromeando. No tolera el calor de la cama y tiene pesadillas si el lecho es demasiado blando. Tiene una constitución sana, se acuesta tarde y se levanta con el viento matinal. Corre por su cuerpo sangre campesina; no lleva reloj y siempre sabe qué hora es; predice la lluvia y el sol, siente el olor de lejanos incendios y tiene presentimientos y sueños.

Hotel Savoy – Joseph Roth

Libros quemados en 2018 (I)