Inicio > Uncategorized > Viajar para contarlo

Viajar para contarlo

Siempre me gustó leer. Siempre busqué la felicidad con un libro entre las manos, la felicidad inconsciente del lector absorto que pierde la noción del tiempo y del espacio. Pero últimamente leo de otra manera. Soy más exigente y analizo demasiado el texto, por momentos siento que estudio la obra en vez de disfrutarla. Esto, que a priori es un inconveniente, también tiene sus ventajas. Porque cuando cae en mis manos un libro bueno de verdad, un libro de esos que me afectan o incluso me obsesionan hasta mezclarse en la vida cotidiana, entonces la experiencia va mucho más allá del ocio o del disfrute, y se convierte en una vivencia fundamental, y el libro se coloca en el centro del mundo, de mi mundo.

Estos días he leído Viajes con Heródoto, de Kapuscinski. A pesar de que lo compré hace apenas una semana, ya la portada está visiblemente deteriorada, las páginas algo curvadas y muchas de sus líneas subrayadas o marcadas. Cuando vi el libro en la librería, con la liebre de Durero en la portada, y los nombres de los dos gigantes (Heródoto y Kapuscinski) sólo cabía desearlo, comprarlo y leerlo. Acierto total.

liebre de durero

Heródoto vivió hace dos mil quinientos años en Grecia y se dedicó a viajar, investigar y escribir con la intención de “que no llegue a desvanecerse con el tiempo la memoria de los hechos públicos de los hombres, ni menos a oscurecer las grandes y maravillosas hazañas, así de los griegos como de los bárbaros”. Su Historia es una biblia de la historiografía, un tocho de cientos de páginas que acompañó al joven enviado especial Ryszard Kapuscinski en sus viajes por India, China y África.

El reportero Kapuscinski fue uno de los mejores periodistas del siglo XX, corresponsal de guerra, enviado especial y literato, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. La primera vez que supe de él (en Negro sobre Blanco, entrevistado por Sánchez Dragó) me di cuenta de que era un sabio. Uno de esos sabios vivos (ya no lo está).

Yo también había disfrutado leyendo (estudiando) a Heródoto. Al devolver Historia a la biblioteca, la bibliotecaria me preguntó si lo había leído entero. – No, pero está muy interesante – le dije, y no se lo creyó. De veras, -insistí, yo también pensaba que Homero iba a ser un tostón y me estoy dando cuenta de todo lo contrario.Pero Homero no tiene nada que ver, me respondió, La Odisea es muy entretenida. –Este [el de Heródoto] también, contraataque. – Pues entonces intentaré leerlo– dijo. Y me fui dudando de sí en realidad lo haría.

Viajes con Heródoto ha sido un delicioso compañero de viaje. Es, como diría Léolo, uno de esos libros “que me inspira energía y valor, que me dice que hay más vida de la que puedo abarcar, que me recuerda la urgencia de actuar“. Quizá la causa de fondo de todo esto es que el bueno de Kapuscinski, al igual que el propio Heródoto (o Arturo Pérez-Reverte) representa al escritor que soñamos ser algún día. Me refiero a esa difícil especie, caballero mezcla de hombre de acción y erudito, que siempre quisimos ser de mayores. Al viajero preguntón que un día sube una montaña y otro día lee a Jenofonte. Uno de esos individuos de espíritu inquieto, siempre sacudidos por el ánimo interno de viajar para ver, ver para vivir y vivir para contarlo.

Anuncios
Categorías:Uncategorized Etiquetas: , , ,
  1. Grouchoo
    mayo 9, 2007 en 11:25 pm

    Con tanta sabiduría e historia apetece encerrarse en la biblioteca para quemar neuronas pero no para estudiar apuntes. Esta claro Dani que entonas más el periodismo realista que la literatura cientifica, eso significa que el mundo crees que no la has descubierto, que envidías a los viajeros, a los locos, a los amigos de lo humano.
    Quizá no dentro de mucho, descubramos que la historia son renglones torcidos en la Ex Yugoslavia.
    Salud, aventuras y … eso lo pones tú, ejjejejeje

  2. mayo 10, 2007 en 10:09 am
  3. Grouchoo
    junio 4, 2007 en 11:54 pm

    Una pagina de un reportero bloger que habla de Kapuscisky
    http://blogs.20minutos.es/enguerra/post/2007/01/24/adios-un-maestro-ryszard-kapuscinski

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: