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20. Filosofía barata y zapatos de goma por Grouchoo

Este capítulo se hizo un domingo por la tarde después de comer, quedé para tomar un café por el centro histórico de Alcalá de Henares.

“Después de publicar P. Daniel este capítulo he pensado que vendría bien que publicase mi capítulo de Filosofía barata…. “

(Capítulo de DUDAS, escrito y publicado en 2006)

Hoy es domingo por la tarde, día de café, filosofía, puros y rosas. Me apetece salir a dar una vuelta para compartir el viento y la sombra de las calles de Alcalá de Henares. Justo a tiempo, como si existiese telepatía, una llamada de un amigo. No le respondo con la satisfacción que me produce su llamada, pero digo que sí sin rodeos. Salgo por las  calles de Alcalá de Henares con Daniel Carrillo a  pasear para contarnos nuestras dudas y acabar en cualquier bar que nos inspire poesía y la decisión espontánea del momento.  Pasamos por la calle Mayor, esa que vio nacer a Miguel de Cervantes, como si fuera un ritual, nos paramos en el escaparate de la librería Diógenes, y empezamos a observar sus libros, el cristal nos devuelve nuestra sombra alargada y deformada en mil perspectivas.

Reflejos literarios

Capturo por el visor de mi cámara una foto oscura y confusa que me hable su luz dentro de unos años. Pienso en qué dirán los libros que vemos, qué historia de ellos cambiará a un distraído soñador, a lo mejor estoy hablando sin saberlo de mí, de Daniel, Kiyoshi, Cañones, Abel, Cris y de todos los que nos creemos que se puede cambiar el mundo, tirar piedras al sol, galopar sin caballo.La conversación se entremezcla de historias personales, de futuros inciertos y un pasado deformado para llegar a la filosofía barata de dos locos que intentan ser escritores.  Como un borracho que busca la inyección de alcohol en su hígado, hablamos de cine, de libros que estamos leyendo, de música que escuchamos, de las preguntas que nos hacen escribir. Cuando miro mi reloj con cuatro esferas, ya han pasado como si nada un par de horas, y me doy cuenta que ya estamos de vuelta en nuestros barrios. Y pasamos delante de unas cuantas bibliotecas y la última de ellas, la que está en el barrio de mi amigo, la que está al lado de un parque sin niños con árboles que se mueven al son del viento, me trae un instante del pasado; cuando éramos más jóvenes y creíamos que sabíamos más. Sin quererlo, observo en contraposición, mientras me despido, a los chicos de las motos y las gorras que ocupan los bancos del parque (yo podría ser uno de ellos). Me imagino muchos porros, zapatillas caras, discotecas, conversaciones de chicas, de la programación de televisión, de lo que les pasa en el curro con su jefe, del coche que se quieren comprar. Son cerebros con neurotransmisores desgastados, son hijos de la sociedad decadente. Seguramente que ellos sepan mejor que yo lo que significa la filosofía barata y zapatos de goma de la que he estado hablando está tarde mientras se iba vaciando la taza de café.Subo el puente que separa los barrios por las vías de tren, ya es de noche y enfocan las farolas las nubes que atruenan mi cielo, empieza a llover, pasa el tren pitando, me mojo el pelo, pienso en la mentira de vivir. Y empiezo a darme cuenta que el mundo es un idioma de signos en los cuales algunos son todavía para mi indescifrables. Se me mojaron los calcetines, pero mis huesos todavía andan calientes, mis ideas filosofean como el viento, el agua y el sonido con que me hablan los árboles. ¿Por qué cualquier filosofía es una interminable pregunta?.

FOTO PUBLICADA EN EL CAPÍTULO 41.SOMOS ALCALAÍNOS, HABLAMOS CASTELLANO Y NO HEMOS LEÍDO EL QUIJOTE. “ESTA ME RECUERDA A LAS CONVERSACIONES CON DANIEL EN CUALQUIER CAFETERÍA DEL CENTRO DE ALCALÁ DE HENARES CUANDO ESTUDIAMOS EN LA FACULTAD DE ARQUITECTURA”.

Reflejos de una tarde

Esta foto surgió cuando el autor y sus amigos se encontraban en medio de una discusión en un Café llamado La Tercia en el centro de Alcalá de Henares, en el año 2006.

P.D.: Me sobran los motivos para reconocer que el capítulo nº20 de P. Daniel es más talentoso y literario. La primera vez que lo leí no me esperaba que iba a tratar este tema con tanta originalidad y realismo. Descubrí con él, que vivimos dentro de una obra de ficción como Antonio Machado bien habló en su obra Juan de Mairena.  Cualquiera puede llegar a crearse su propio personaje ficticio, su mascara exterior, por suerte P. Daniel me trató de caballero con pipa.

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. febrero 3, 2014 en 8:34 pm

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