ETT

 

Cola de la Oficina de Empleo en Octubre del 2008
Foto tirada con el móvil en octubre del 2008

Soy un joven ETT, un asalariado temporal, un hombre que no sabe de futuros, que está con un pie en el presente y otro pie en arenas movedizas. 

Soy un paria del sistema desarrollado, ese sistema que presume de libertad como hace de las estadísticas muñecos de plastilina, no hay nada más subjetivo que una encuesta política. Yo al igual que millones de españoles dependo de Manpower, Laborman, Laboris, Infojobs, Randstand, Start People, y de mis padres para poder sobrevivir. Dependo para trabajar que mi salud no me juegue una mala pasada y de que la chica maja de la ETT me siga llamando y de que no se me crucen los cables y diga hasta aquí hemos llegado.

Soy de esa juventud que nació a principios de los ochenta que siempre ha escuchado de los mayores: vosotros los jóvenes sois unos privilegiados, lo teneis todo tan  fácil, se os ha dado todo ya hecho. Vosotros no sabeis lo que es trabajar. Pienso que esta afirmación no es cierta y que de hecho somos la generación más preparada culturalmente de la historia (Generación Jasp) pero tenemos más competencia que nunca, más gastos que todas las generaciones pasadas juntas, más orgullo y más costes sociales que las empresas privadas no asumen pero provocan. La globalización es un hecho que ha pasado de ser una simple teoría de cuatro economistas a una bomba de relojería hasta para los más liberales e impulsores de la política fallida de papeles para todos. Los sueldos no están para nada equitativos con los precios y los impuestos no paran de subir, de hecho un piso para pagarlo tenemos que trabajar e hipotecarnos durante unos 40 años (cuando no cuesta hacerlo ni 60.000 €), cuando nuestros padres con un sueldo normal de la época pagaban un piso en 10 años. Es cierto no tenían tantos vicios como nosotros, pero tampoco tenían estos problemas a la hora de buscar empleo, ni este cacao por tener todo clase de  títulos. Ya hablan de una generación perdida, la llamada ni-ni (ni estudia ni trabaja), algo no funciona en los jóvenes españoles y nadie hace nada para solucionarlo. La perdida de mi generación es catastrófica, todo esto en el futuro tendrá consecuencias muy graves e rireversibles, pero aquí preferimos hacernos los ciegos y no tomar el problema por los cuernos.

Soy de ese ejercito de millones de jóvenes que se conforman con las sobras de pan de las multinacionales, sobras que al fin al cabo necesitan ellas y a uno  personalmente le alegran el bolsillo pero sólo algunos meses. Un trabajo por horas de servicio que se incluyen en el total las pagas, las vacaciones y una menor retención de impuestos, esto hace que el sueldo parezca más de lo que es. Sin embargo los otros meses de sequía nos apretamos el cinturón, maldecimos a Satán y pagamos más facturas de teléfono preguntando a la de la ETT si le ha entrado algo nuevo,  que si se acuerda  de nosotros porque nosotros sí que nos acordamos de ella, de su voz bonita ofreciéndonos un puesto precario, temporal e imprevisto.

Soy un hombre que piensa como miles de españoles, que está España es una mentira consentida, construida a base del pelotazo, el turismo, la especulación, el ladrillo y un ciclo económico global al alza. La Unión Europea de las subvenciones y el desarrollo nos hizo sentirnos más importantes que nuestros padres. Pero soy de los que piensan que estos políticos se merecen el azote de unas elecciones con una participación nula y un manojo de votos en blanco. Veo un futuro vacío de posibilidades, de fuga de cerebros. Todavía se me revuelve el estómago viendo el telediario de las tres, siempre salen los mismos ladrones, caraduras profesionales de la promesa, entre cucharada y trozo de pan pienso en lo bien que estarían en la cárcel, cuando me voy a dormir a las 12 me pregunto cómo está  gentuza no tendrá ni un mínimo de remordimiento.

Soy un economista liberal, que creció con políticas originarias de A. Smith, que veo en el espejo de mi baño el reflejo de una Argentina, que cuando escucha que esto es una crisis temporal mi silencio incrédulo siente que esto un cambio en el ciclo económico, y como todo ciclo económico durará 7 años.

Yo no sé qué me pasa pero en toda conversación acaba asomándose el fantasma de la crisis, el monstruo del miedo que a mi padre no pueda ni comprar el periódico,  no sé  dónde se quedaron mis años de idealismo pero cuando voy a trabajar a las 6 de la mañana ya no me acuerdo de la pipa que me fumaba en la cafetería de la universidad entre conversaciones de cambiar el mundo y el calor de unos compañeros que siempre estaban dispuestos en invitarme a un café y dejarme los apuntes. Todo acabó como acaba la primavera con las flores, cuando uno piensa en lo que le queda por luchar, me da por soñar en que me voy al monte a cuidar ovejas. Como todo roca entre las olas ya he acabado por desistir y he decidido por no tener prejuicios conmigo mismo ni con el resto de mis compañeros, guardar mis ideas en el cajón de la mesilla de noche por si acaso me molestan en un momento de bajón o en mi entorno laboral de ser el último mono de la oficina, el ETT. Además me imagino que se me notará en mi trabajo de caja que no creo en lo más mínimo en lo que hago y por pasarme de la raya me sienta todavía más desplazado de los millones de años luz en los que me encuentro. Porque la guerra que ellos tienen está lejos de mi guerra porque quizá mañana ya no tenga hay un hueco porque la persona que estoy sustituyendo vuelva de vacaciones o le den el alta y todo se vuelva de nuevo como unas semanas antes, a la cola del paro y a las llamadas de teléfono.

Sueño con un Partido Indefinido que se vuelva Definido y unas huelgas multitudinarias que hagan temblar los cimientos del Congreso de los Diputados, porque estamos perdiendo nuestros derechos fundamentales, porque tenemos unos políticos que no dan la cara ni la talla, porque nos hablan de flores cuando detrás están millones de almas desesperadas. Sé que sólo unos pocos contados con los dedos de la mano se han hecho ricos trabajando dignamente, sé que el sistema protege al más fuerte, a esas SICAV que no pagan casi impuestos.

Levántate España por un sueño justo por un sueño digno y un reencuentro histórico, la izquierda no es Zapatero, ni su pandilla de lameculos y trepas, ni artistas que viven de subvenciones, ni sindicalistas comprados, ni el grito transformado en nada. España son millones de trabajadores que se les ha quitado el derecho de un trabajo digno para sobrevivir, mientras miles de autónomos no les llega ni para comer y otros muchos viven de puta madre en sus asientos de empleados públicos, esos enchufados, visionarios, demagogos, currantes, parásitos, opositores con la vista deshecha de estudiar, conformistas, etc que todos conocemos. El sistema falla por todos lados, los derechos fundamentales (libertad, igualdad, fraternidad),  se han perdido por el conformismo estúpido del materialismo, por el consumismo innecesario y voraz, por el miedo a perder lo que tenemos. La nueva religión de ahora no son las escrituras sagradas, ni la conciencia  de un mundo que se agota, nosotros somos ovejas que ni balamos ni pensamos, pero hay si nos organizásemos como rebaño que somos, nuevos aires del sur.

Post anteriores:

1. Cartas a mi querido presidente I, por Carlos Fernández

2. Cartas a mi querido presidente II, por Carlos Fernández

3. Cartas a mi querido presidente III, por Carlos Fernández

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  1. Félix
    diciembre 3, 2009 en 11:22 am

    Parece que a nuestra generación, LA GENERACIÓN PERDIDA, se suma la perdición absoluta de no tener ni trabajo.
    De tantos repetirnoslo, de tanto escucharlo, poco a poco me lo voy creyendo; soy de la generación perdida; nosotros ni luchamos por instaurar un régimen democrático, ni colaboramos en sostenerlo, ni participamos en el éxodo rural, ni lideramos nuevos movimientos ecologistas; parece todo inventado y parece que a todo lo importante llegamos tarde.
    Retos parece que hay, de importancia histórica realtiva; a este respecto se me ocurren: unión peninnsular en un solo estado, unión hispanoamericana,… ´que no se nos olvide que de nuestros antepasados heredamos, además de comodidades y derechos, una España invertebrada, desquebrajada y con importantes presiones centrífugas; ya lo dijo Ortega, se necesita un proyecto común, tal vez no sólo para un estado, tal vez lo que requiera nuestra GENERACIÓN sea un PROYECTO COMÚN también.
    A ese proyecto, ya no lo podemos llamar España, porque ese fue el proyecto común de nuestros padres, un proyecto que requería, como la época, mirar hacia dentro, hacia casa. Es momento de mirar por la ventana y agrandar la casa y mejorar la de nuestros familiares, allá al otro lado de la calle Atlántico.

  2. diciembre 5, 2009 en 2:22 pm

    MENSAJE ENVIADO A FELXCARRILLO EL 04/12/2009. EL VIERNES, HORA 22:05. TIPO SMC:
    Propongo crear legalmente el Partido Indefinido y convocar una huelga general enfrete del Congreso de los Diputados a través d Internet y carteles de papel.
    RESPUESTA: Todavía no existe respuesta de Felix& CIA.
    http://www.20minutos.es/noticia/581351/0/alumno/censura/sindicatos/

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