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31. Simbología del oro por P. Daniel Carrillo

ÍNDICE DEL LIBRO DUDAS

Hoy me ha dado por pensar que pasará si un día tengo hijos y me preguntan quien es Dios. Supongo que les empezaría hablando de las tribus que al mirar el sol no comprendían que eso que da luz y calor son millones de toneladas de hidrógeno en combustión. Cómo no sabían que era una estrella, les diría, concluyeron que era un dios, y como no sabían que la luna era un pedrusco pensaron que era una diosa. Como no sabían por qué hacía viento, se imaginaron a uno como ellos pero mucho más grande, un hombre que soplaba muy fuerte y que llamaron el Dios del viento. A todo lo que no sabían explicar le buscaban la misma causa: lo ha hecho Dios.

izanagi_izanami.jpgSiempre los humanos nos hemos preguntado de donde venimos, y como no podíamos explicarlo muy bien nos hemos imaginado La Creación de múltiples formas: los indios creían que veníamos de un cuervo, los egipcios que todo empezó con un huevo, los japoneses se imaginaron a Izanagi e Izanami revolviendo una pasta informe. En fin, les diría a mis hijos, cada vez que no entendían algo, nuestros antepasados le buscaban una explicación con las cosas que tenían más a mano.

Cuando fuesen más mayores me gustaría explicarles que en la cultura de la que somos herederos, la Griega, había muchos dioses y diosas, para la belleza, para la caza, dioses que lanzaban truenos y que movían las olas del mar. Después vinieron los romanos y siguieron con los mismos dioses pero les cambiaron el nombre, y después nació un Dios cristiano, y una religión que aprovechó la caída del Imperio Romano para renovarlo y extenderse. Así que hoy sigue viva y sigue teniendo la capital en Roma, y sigue teniendo muchos dioses, dioses para las tormentas y para los taxistas, pero en vez de dioses se les llama Santos, Vírgenes y Cristos.

sol.JPGSi me preguntan que si Dios existe creo que les diré que sí, que es una idea humana que todavía existe y que sigue siendo útil para convencer a los soldados de que maten en la guerra y para dar ganas de vivir a los enfermos. Cuando crezcan aún más les diré que en el país tecnológicamente más desarrollado aún no han evolucionado lo suficiente para desvincularlo de la política y de la moral. Si queréis tener un Dios, les diré, no os olvidéis de que somos poca cosa, que estamos hechos de la misma pasta que la arena, las plantas y las moscas. No perdáis de vista que son los ríos los que nos dan agua y la tierra la que nos da el trigo. Y cuando tengáis un problema, intentad solucionarlo vosotros, pues no va a venir ningún dios a arreglarlo por mucho que le recéis.

Les diré, sin embargo, que aprendan un poco de cada una de las religiones y de cada uno de los dioses, y seguramente les llevaré algún domingo a la iglesia. Que entiendan la belleza de compartir, que participen del deseo de paz, de la importancia de sentirse miembro de una comunidad, que aprendan del simbolismo y de la grandeza del rito. Que no idolatren el becerro del materialismo, que no se dejen deslumbrar por la simbología del oro.

31. Simbología del oro por Grouchoo


Este texto fue originalmente publicado en el libro DUDAS (2006).

 

 

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  1. Abel
    mayo 23, 2010 en 7:44 pm

    Nos dice Blas de Otero:
    ———————————
    Imagine mi horror por un momento
    que Dios, el solo vivo, no existiera,
    o que, existiendo, sólo consistiera
    en tierra, en agua, en fuego, en sombra, en viento.
    ———————————
    Y que la muerte, oh estremecimiento,
    fuese el hueco sin luz de una escalera,
    un colosal vacío que se hundiera
    en un silencio desolado, liento.
    ———————————
    Entonces ¿para qué vivir, oh hijos
    de madre, a qué vidrieras, crucifijos
    y todo lo demás? Basta la muerte.
    ———————————–
    Basta. Termina, oh Dios, de malmatarnos.
    O si no, déjanos precipitarnos
    sobre Ti -ronco río que revierte.
    —————————————
    Dios / Dioses / lo ‘sagrado’ – como uno de los grandes interrogantes de la humanidad, es, al mismo tiempo, una gran fuente de conocimiento del hombre acerca del hombre. Dice Levi Strauss algo así como que ‘para que haya humanidad hace falta muy poco: unos apellidos que reconocer y un hueco donde echar una esterilla para rezar’. Siempre ha sido así. El budismo pregunta a la sociedad actual: “¿Habéis evolucionado?” Tecnológicamente sí, sin duda; pero vuestra conciencia no ha cambiado desde el principio de los tiempos. Ha cambiado tan poco como una montaña sobre la que pasa una paloma cada 1000 años y la roza con sus patas. Los recursos naturales, los deportes, la música, las marcas, las drogas, las tribus urbanas… realmente vivimos en un mundo plagado de ídolos, de divinidades y de liturgias, y nosotros, NOSOTROS, los occidentales del siglo XXI somos tan religiosos como los antiguos habitantes de altamira; para bien y para mal.

  2. Abel
    mayo 24, 2010 en 5:44 pm

    Diálogo entre un confitero (C) y un filósofo pragmatista (F), fragmento extraído de Juan de Mairena, de Antonio Machado:
    (F) – Si usted creyera en Dios, en un Juez Supremo que había de pedirle a usted cuentas de sus actos, haría usted unos confites mucho mejores que esos que usted vende, y los daría usted más baratos, y ganaría usted mucho dinero, porque aumentaría usted considerablemente su clientela. Le conviene a usted creer en Dios.
    (C) – ¿Pero Dios existe, señor doctor?
    (F) – Eso es cuestión baladí. Lo importante es que usted crea en Dios
    (C) – Pero, ¿y si no puedo?
    (F) – Tampoco eso tiene demasiada importancia. Basta con que usted quiera creer. Porque de ese modo, una de tres: o usted acaba por creer, o por creer que cree, lo que viene a ser aproximadamente lo mismo, o, en último caso, trabaja usted en sus confituras como si creyera. Y siempre vendrá a resultar que usted mejora el género que vende, en beneficio de su clientela y en el suyo propio.
    “El confitero -contaba mi maestro- no fue del todo insensible a las razones del filósofo”, (C) – Vuelva usted por aquí dentro de unos días.
    “Cuando volvió el filósofo encontró cambiada la muestra del confitero, que rezaba así: ‘Confitería de Ángel Martínez, proveedor de Su Divina Majestad'”.
    “La calidad de los confites no había mejorado. Pero lo que le decía el confitero a su amigo el filósofo”:
    (C) – Lo importante es que usted crea que ha mejorado, o quiera usted creerlo, o, en último caso, que usted se coma esos confites y me los pague como si lo creyera.

  3. mayo 25, 2010 en 11:00 am

    El capítulo Simbología del Oro relacionado con la religión lo entiendo como tal, pero aún así me encanta, quizá sea porque te conozco y yo expuse el tema (sino me confundo).
    Nunca se me hubiese ocurrido escribir algo así o parecido, LA ESCRITURA EN ESTE CASO ES DISECCIONADO PERO A LA VEZ PROFUNDA.
    Tu texto Dani, resume lo que realmente somos un resumen de muchas cosas, me encanta cuando dices que contarás a tus hijo que somos pequeña cosa y que estamos hechos de la misma pasta que la arena, las plantas y las moscas. Lo bueno de la religión que indaga en la moral y en el alma de los hombres. Esto provova cierto misterio en la vida, SIN MISTERIO TODO SERÍA MUY ABURRIDO.
    Yo pienso que Jesús exisitó era un buen tío, un filósofo revolucionario, un aprendiz DE LA VIDA ETERNA.

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