Todos despiertos

Son la 1:30 de la mañana y estás a punto de quedar fulminado en tu cama, con cara de consternación soportas el ‘taka taka taka’ makinero de un par de coches que se alejan y, de repente…

Pavarotti.

 La interpretación galáctica y estelar del “Nessun Dorma” a pleno pulmón de Pavarotti y a tope de Watios desde un coche parado en el semáforo que hace esquina. La expresión de tu rostro se relaja, tus ojos brillan y en tu boca se dibuja una sonrisa con leves matices de incredulidad. Maravilloso que alguien que escucha a Pavarotti quiera lanzar su mensaje en un barrio de Vilanova: Que nadie duerma. Y parece increíble que pueda salir algo así del género humano, por no mencionar de los pulmones, de la caja torácica, del diafragma, de la tráquea… de un hombre. El coche se aleja y todos se duermen. ¿Fueron imaginaciones mías? 

Mi antiguo compañero de piso y actual vecino me llama por la mañana para tomar un café:

– ¡Tío, anoche alguien puso a Pavarotti a todo trapo desde la esquina!

– ¡Sí señor!

Que nadie duerma.

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  1. Abel
    mayo 27, 2010 en 1:11 am

    Il principe ignoto
    Nessun dorma! Nessun dorma!
    Tu pure, o Principessa,
    Nella tua fredda stanza
    Guardi le stelle
    Che tremano d’amore e di speranza.
    Ma il mio mistero è chiuso in me,
    Il nome mio nessun saprà!, no, no
    Sulla tua bocca lo dirò!…
    (Puccini: Quando la luce splenderà!)
    Quando la luce splenderà,
    (Puccini:No, no, Sulla tua bocca lo dirò)
    Ed il mio bacio scioglierà il silenzio
    Che ti fa mia!…
    Voci di donne
    Il nome suo nessun saprà…
    E noi dovremo, ahimè, morir, morir!…
    Il principe ignoto
    Dilegua, o notte!… Tramontate, stelle! Tramontate, stelle!…
    All’alba vincerò!
    vincerò! vincerò!

    El príncipe desconocido
    ¡Que nadie duerma! ¡Que nadie duerma!
    ¡También tú, oh Princesa,
    en tu fría habitación
    miras las estrellas
    que tiemblan de amor y de esperanza…!
    ¡Mas, mi misterio está encerrado en mí!,
    ¡Mi nombre nadie lo sabrá! No, no
    Sobre tu boca lo diré
    (Puccini: Sólo cuando la luz brille)
    Cuando la luz brille
    (Puccini: ¡No, no, sobre tu boca lo diré!)
    ¡Y mi beso fulminará el silencio
    que te hace mía!
    Voces de mujeres
    Su nombre nadie sabrá…
    ¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!
    El príncipe desconocido
    ¡Disípate, oh noche! ¡Tramontad, estrellas! ¡Tramontad, estrellas!
    ¡Al alba venceré!
    ¡venceré! ¡venceré!

  2. mayo 27, 2010 en 1:17 pm

    Es como un orgasmo. Con esa voz uno puede pensar en levitar hasta llegar al cielo.
    Tengo un disco de vinilo de Pavarotti y a veces me los pongo, y estudio como si realmente estuviera feliz, jajaja pero vamos que no sé si lo estoy.
    Un abrazo y voy a ponerlo yo tb en el coche, en vez de Bebo.

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