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Al principio de todo

Al principio de todo estaba Umbral, la música de las frases, el descubrimiento de un idioma diferente al del sujeto, verbo y predicado. Al principio estaba la Facultad de Filología, ese edificio maternal al que siempre fui como un extranjero enamorado de una patria que no es la suya, y en el edificio la escalera del caracol de la biblioteca y en la biblioteca las páginas de un periódico que crujía como un pan recién sacado del horno.

Al principio de todo estaban las mujeres, el misterio y lo sagrado, el desafío de besar a la más guapa y la mezquindad que te anima después a contarlo. Nadie ha narrado una mujer como lo hizo Umbral, con esa mirada miope que sigue siendo de imberbe asustado por mucho que pasen los años y aumenten las muescas del inventario.

Se habla mucho del Madrid de Umbral, pero se omite que la ciudad era una excusa, el escenario del teatro para acercarse a las mujeres y a la gloria de las prosas. Madrid era el campo de batalla, la bufanda era una trinchera y el vozarrón un disfraz para tanta ternura.

foto_umbral_obra.jpg
Umbral retratado por Chema Conesa

Alguien ha dicho por ahí que este blog viene tirando mucho de los recuerdos y de las nostalgias de tiempos pasados. En lo que a mí respecta, voy a persistir en el envite. Sólo así podré saber quién soy, cómo llegué a estás tierras y por qué voy buscando la música en las frases. Y al principio de todo hay una fascinación, un libro soldado en las manos, el idioma recreado y maleable, la dúctil palabra de un poeta que eligió la prosa.

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Categorías:Uncategorized Etiquetas: ,
  1. junio 27, 2010 en 10:32 pm

    Una noche, jugando a las prendas o a algo así, después de haber cantado, y cuando todavía nuestras canciones estaban con el cielo estrellado, como guirnaldas, a María Antonieta le tocó besar en la frente al chico de su agrado, mientras los chicos permanecíamos con los ojos cerrados, esperando el beso, y yo, que era el único que no lo esperaba, sentí de pronto que la tiniebla se me llenaba de perfume, ya, de mujer, y que algo blando, fresco, cálido y lento se posaba en mi frente, y me quede con los ojos cerrados, un minuto más, porque no me atrevía a abrirlos.

  2. junio 28, 2010 en 11:51 am

    Dani estás entre mis escritores preferidos, quizás que esa forma de contar las historias me lleguen tanto porque son parte de mi propia historia.
    Un abrazo.

  3. Jaime
    junio 29, 2010 en 3:31 pm

    Hola amigo, te invito a que te pases por mi nuevo blog (mylifeinpolaroids)
    A ver que te parece, seguimos en contacto 🙂
    Un coordial saludo
    http://mylifeinpolaroids.wordpress.com/

  4. Rosalía
    septiembre 6, 2011 en 8:01 pm

    La verdad que con tanta admiración de tienes hacia el no era de extrañar dichas palabras..

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