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Anestesia

(del gr. ἀναισθησία, “insensibilidad”)

Es un término griego, todos lo son. Si estamos de acuerdo con Sch… en que la vida es un vaivén continuo entre el dolor y el aburrimiento, podemos afirmar entonces que todo lo que calma el dolor (comer, dormir, follar, ver una película, quedar con los amigos…) es una anestesia temporal para un determinado mal. Ese mal determinado es definible como una carencia determinada. Y la carencia es el principio del movimiento en los (S.) vivos (Aristóteles dixit).

Después de siglos -más bien pocos- de ideas acerca de la vida mental del hombre (teorías materialistas, dualistas, espiritualistas, físico-cuánticas, volitivas…), pecando de ser un hijo de mi tiempo diré que me convence sobremanera la humilde teoría que expone Richard Dawkins en “el gen egoísta”: Somos máquinas programadas para sobrevivir y transmitir nuestros genes. Como todo bichito. Y me duele en el alma pero todo parece bastante coherente visto así. La biología nos devuelve a más de seis mil millones de ejemplares al reino animal, filum cordados, clase mamíferos, orden primates, familia homínidos. “Humilde teoría” precisa-mente POR ESO. Y eso explica muchas cosas pero no aporta ningún consuelo (si acaso el consuelo de que podemos hablar de ello). Pero que explique muchas cosas no quiere decir que la teoría sea definitiva. Tal vez nada sea verdad. Hace poco empecé a leer el Hagakure, de Yamamoto Tsunetomo. El código de honor del samurai reposa sobre una idea fundamental: estar dispuesto a morir en cualquier momento aunque dicha muerte resulte inútil. ¿No resulta terriblemente hermoso?

Los soldados se inyectan morfina, Sherlock Holmes consume ingentes cantidades de tabaco… los niños quieren aspitos, sugus, patatas fritas, los adolescentes alcohol, fútbol, pornografía, internet…

hay un rumor que dicen que es el eco del Big Bang… creo que el Universo está dolorido y para anestesiarse nos va aniquilando.

Buenas noches solitarios Homo Sapiens.

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Categorías:Filosofía
  1. Eduardo Galeano
    noviembre 4, 2010 en 1:10 pm

    FUNDACIÓN DE LA ANESTESIA
    El carnaval de Venecia duraba 4 meses, cuando duraba poco.
    De todas partes venían saltimbanquis, músicos, teatreros, titiriteros, putas, magos, adivinos y mercaderes que ofrecían el filtro del amor, la pócima de la fortuna y el elixir de la larga vida.
    Y de todas partes venían los sacamuelas y los sufrientes de la boca que santa Apolonia no había podido curar. Ellos llegaban en un grito hasta los portales de San Marcos, donde los sacamuelas esperaban, tenaza en mano, acompañados por sus anestesistas.
    Los anestesistas no dormían a los pacientes: los divertían. No les daban adormidera, ni mandrágora, ni opio: les daban chistes y piruetas. Y tan milagrosas eran sus gracias, que el dolor se olvidaba de doler.
    Los anestesistas eran monos y enanos, vestidos de carnaval.
    Libro de Espejos: una historia casi universal.

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