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Bigotes, caballos y cantinas (II) – Del pelícano y otros asuntos

De mi primer baño en el Océano Pacífico me sorprendió la temperatura del agua, caliente como la de una piscina cubierta. Al poco de arrojarnos al agua comenzó a diluviar, pero era una nube cálida y no resultaba molesto y estábamos tan bien hasta que apareció el pelícano. Venía raseando sobre ese mar que casi no tenía olas y se quedó enfrentándonos con desafío, nosotros temiendo que comenzara a lanzar picotazos y él quizá calibrando a esa bancada de extraños animales que flotábamos junto al barco.

Vendrían después unos mil baños ese mismo día, y aquel jaleo de chalecos salvavidas, cervezas, risas, Shakira, la lancha con su banana flotadora, una servicial tripulación, bikinis, blackberrys, tequila y motos de agua pasando por encima de las cabezas. Y a mí, cuando pienso en aquello, me llega la añoranza de un país en el que todavía valga todo y no haya tanta ley tocando las narices y se pueda ser políticamente incorrecto y la gente se dedique a vivir y dejar vivir sin temor a que en cualquier momento aparezca una patrullera de la Guardia Civil y se termine el cachondeo.

* Las fotografías son de Magda Barceló y Arancha Ruiz. 

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Caminando por el paseo marítimo de Acapulco de repente un todoterreno pick up de la policía cuya parte trasera está repleta de Federales con casco, pasamontañas, chaleco antibalas y fusil de asalto. Y entre ellos, de pie y tras un parapeto metálico, el tipo de la metralleta. Bienvenidos a México, nos dijo Félix.

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Durante el verano del año 2011 estuve recorriendo la zona central de México junto con mis amigos Félix Martínez y Ángel de Miguel. A la vuelta del viaje sentí la necesidad de escribir sobre aquello y estas líneas son el resultado. No he pretendido hacer una narración pormenorizada ni un diario de a bordo. Se trata simplemente de una colección de anécdotas que intentan iluminar el recuerdo mediante fogonazos dispersos. Quizá sea precisa una advertencia: las cosas que cuento no siempre sucedieron así. En ocasiones es necesario mentir para poder arrimarse a la verdad.

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Otros capítulos de la serie Bigotes, caballos y cantinas:

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