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Bigotes, caballos y cantinas (IV) – Lisa y Josephine

Le pidieron una de los Beatles y se puso a destrozar una canción que no supimos identificar. Es el peor músico callejero del mundo y cuesta entender cómo se puede ganar la vida tocando la guitarra tan mal y cantando con esa voz. Estaba interesado en aprender un chotis para acariciar la fibra sensible de los madrileños, así que le estuvimos cantando cuando vengas a Madrid chulona mía mientras él intentaba sin ningún éxito pillarle el punto con la guitarra. El caso es que el tipo caía simpático y estuvimos un buen rato compartiendo las alemanas con él.

Las alemanas estaban tomándose algo en un chiringuito al pie de la playa más céntrica de Puerto Vallarta cuando nos metimos en el agua. Después se acercaron a nuestra zona, extendieron las toallas y empezaron a ponerse el bikini causando una gran expectación en unos cuantos cientos de metros a la redonda. Nos pidieron amablemente que le echáramos un ojo a sus cosas cuando se metieron en el mar, precaución que no habría sido necesaria pues nosotros llevábamos ya un buen rato con el ojo puesto en sus cosas.

Eran risueñas, espabiladas y menudas, venían de Munich y a sus 19 años hablaban inglés mucho mejor que nosotros. Tenían todos los vicios y un talento innato para meterse en la boca del lobo, pero eso todavía no lo sabíamos. De pronto se puso a diluviar y nos resguardamos en un kiosko de una plaza y alguien compró unas caguamas y ellas decían que la cerveza mexicana era como el agua y estuvimos ahí tirados en el suelo antes de ponernos a bailar en una baldosa.

Eran la rubia y la morena, llevaban una semana en Vallarta y ya se tenían fichados a los músicos, a los vendedores ambulantes y a los camareros, o quizá era que ellos las tenían fichadas a ellas, qué más da. El peor músico callejero del mundo las saludó y le hicimos un hueco y bajo la lluvia seguimos hablando y nos enteramos de que estaban recorriendo la América Latina con la excusa de aprender el español. Cargaban incluso con los libros de gramática pero yo diría que estudiaban más bien poco, porque ya nos andaban invitando a una fiesta esa misma noche.

La fiesta era en casa de un tipo joven y espigado que al final resultó más pesado que un collar de melones. Por lo demás el festejo estuvo bien padre, bastante desparrame y mucho colgado y entre tanto colgado las más colgadas las alemanas. Al anfitrión todo le parecía bien mientras se movía con la fregona de un lado a otro. En el salón unos focos arañaban la oscuridad al compás de unos altavoces profesionales por los que salía un hard-trance tan duro que me transportaba hacia algún polígono industrial del extrarradio de mi adolescencia. El DJ era un gordo enorme que se daba buena maña con el portátil aunque yo diría que nadie se andaba fijando en la calidad de las mezclas. Alguna mexicana espectacular, muchos chavales y nosotros nos hacemos fuertes en la cocina por amor a las tradiciones, y entonces llega uno y se pone a cantar canciones del Rayo Vallecano, pues resulta que Ska-P, al igual que Hombres G y que los Héroes del Silencio, son bien conocidos por allá.

La rubia y la morena andaban bailando y fumando y tomando y los mexicanos iban estrechando el cerco mientras nosotros intentábamos deshacernos del anfitrión, que nos estaba intentando vender un paseo a caballo para el día siguiente, y también la visita a una destilería de mezcal, y un recorrido por la selva, y el alquiler de un barco y ya no me acuerdo qué más, pero sí que me acuerdo que nos estaba dando la brasa hasta que le dijimos que nos íbamos y entonces nos dio el número de su celular y salimos a la calle.

Las alemanas también se iban. La morena me dijo que los chicos se estaban poniendo pesados y que las empezaban a decir mamacitas y a acercarse y a agarrar y que ya no se lo estaban pasando tan bien. Al día siguiente tenían viaje en barco y ya no las volvimos a ver, así que en mi último recuerdo salen con la mirada algo perdida entre la noche, con aspecto de andar bien cansadas y subiéndose al primer taxi que pasaba por la calle, que es lo recomendado en México para todas aquellas personas que tienen el talento innato de meterse en la boca del lobo.

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Otros capítulos de la serie Bigotes, caballos y cantinas:

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  1. septiembre 20, 2011 en 9:47 pm

    Las alemanas tienen toda la razón del mundo, la corona es como agua si la comparas con una buena birra bavara, ademas que esperas si la fundo uno de León, pregúntale a Raul el te puede decir varias cosas sobre cazurros famosos.
    Lo de ska-p es normal siguen haciendo guira por allí todos los años, aunque no te lo creas tienen buena fama fuera y ademas tienen que comer.
    Este es el tema que te cantaba el menda:

    La cancion de la victoria es esta:

    A VIDA PIRATA:

    la vida pirata, la vida mejor
    sin trabajar
    sin estudiar
    cooooooon la botella de ron

    soy capitan
    del santa ines
    en cada pueeeerto tengo una mujer
    la rubia es, fenomenal
    y la moreeeeena tampoco esta mal

    las ingleeeeesas con su seriedad
    y las franceeeeeesas ke todo lo dan

    si alguna vez
    me he de casar
    con la del raaaaaayo una una y nada maaaaas

    LOLOLOOOOOOOOOLOLOLOOOOOOOOOLOLOLOLOLOLOLOLO
    Si quieres conocer los canticos rayistas: http://foro.planetarayista.com/viewtopic.php?t=8796&postdays=0&postorder=asc&start=15

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