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Bigotes, caballos y cantinas (XXII) – Filosofía

México D.F.  (Fotografía de Óscar Ruiz)

El autobús va escapando de la Ciudad de México y es precisamente ahora cuando tomamos conciencia del tamaño de la urbe. Transcurren los minutos y los kilómetros pero apenas varía el paisaje: casas blancas de dos alturas que se apelmazan por todos lados, rectas calles que ascienden las colinas, coches aparcados que salpican el asfalto, antenas de televisión y marañas de cable en los tejados.

Esta mañana he sabido que se ha muerto Lorenzo, y desde entonces todo está impregnado de la memoria del gran profesor, del tipo carismático que me cambió la vida en aquellos años del Instituto. Lorenzo fue una referencia en esos tiempos de adolescencia y desorientación, el personaje inolvidable que me puso a escribir, a pensar y a leer de otra manera.

Voy mirando por la ventana y veo una ciudad que no termina. Nos queda poco tiempo en este país y no nos queremos marchar. Me gusta esta ciudad y esta gente, estaría bien una temporada por aquí, idear alguna artimaña para hacerle un regate a la vida que otros nos diseñaron, reunir el coraje que hace falta para elegir otros caminos.

Vuelvo a pensar en esos años iniciáticos, en aquellos profesores con vocación de maestros, en la cuadrilla de personajes impares que se cruzó en nuestros pasos durante la Educación Secundaria. Después llegó la Universidad con sus mediocridades y cometimos el error de perderles la pista por un tiempo, pero quizá haya llegado el momento de hacer justicia, de cogerles el rebufo y de mirarles a los ojos. No seríamos los mismos sin esa particular forma de ver el mundo que ellos nos mostraron.

En algún momento sube al vehículo un tipo con una guitarra, busca la parte central del autobús, encuentra el equilibrio tras pararse en el pasillo, afina el instrumento y comienza a cantar. Es agradable escuchar su voz mientras continuamos huyendo de una ciudad que no termina nunca. El tipo entona varias canciones (Cuando calienta el sol, Guantanamera, y algunas otras que no reconozco), lo hace muy bien y Ángel busca en el monedero para cumplir un trato justo.

Lorenzo habló de músicos y de viajes en uno de los últimos encuentros. Tuvimos la suerte de verlo algunos días en la última primavera, y lo recuerdo pletórico de ideas, dirigiendo la conversación, seduciéndonos como siempre con su dominio de la palabra y su cultura apabullante. En mi última memoria está rodeado de sus alumnos, guerrero y noble junto a una ventana que va a estallar con tanta luz.

Vuelvo a mirar a través del cristal. Haremos esos viajes y escucharemos esas músicas, me digo, y de pronto me doy cuenta de que estamos atravesando el campo. El autobús sigue avanzando con un dulce traqueteo y ya no está parado en el pasillo el tipo de la guitarra. Hemos consumado la huída. También esta ciudad se acaba.

·············

Sobre Lorenzo de Andrés Santís:

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  1. Rul
    octubre 26, 2011 en 4:33 pm

    Igual es una tontería de ‘groupi’ pero me gusta especialmente cómo has sabido tejer los párrafos entre tus pensamientos y el recorrido en autobús. La lectura casi te transporta a esos momentos de viaje mental y mirada perdida que provoca el transporte público. También puede ser el estar en un punto de expedición, intentando probar un sistema de entrada automática de camiones, sin que pase por aquí nada ni remotamente parecido a un camión, que le lleva a uno a escribir tonterías en los blogs de los demás, no sé, una de dos.

  2. Daniel Carrillo
    octubre 27, 2011 en 2:41 pm

    Gústanme os meus inimigos
    porque me fan medrar,
    os ceos estrelados
    cos luceiros de cara.

    Gústame a ramaxe
    das folliñas do outono.

    Non me gustan
    os que confunden
    o prezo e o valor.

    Non me gusta o Futuro
    nin os fillos de saldo.

    Gústanme as pedriñas
    sementando o camiño.

  3. Noelia Martín
    septiembre 23, 2013 en 4:56 pm

    No sé si darte la enhorabuena por tu escrito o las gracias por recordar así a esta bellísima persona, así que te doy ambas. A continuación te dejo una historia basada en hechos reales con el mismo protagonista que la tuya. Espero que te guste y que se le siga recordando como se merece. Un saludo.
    http://aunmequedanargumentos.blogspot.com.es/2013/03/pajaritas-de-papel_8671.html

  4. Daniel Carrillo
    septiembre 26, 2013 en 12:05 pm

    Muchas gracias Noelia, Actualizo los enlaces incluyendo tu escrito, que creo que es lo más emotivo y cercano que se ha escrito de Lorenzo.

  5. Filomena Costa
    enero 18, 2016 en 3:24 am

    Gentile sig. Carrillo, all’inizio di questo 2016 riordinando la biblioteca tra le mani mi ritrovo ” Il piccolo Principe” di Exupery ricevuto in regalo da Lorenzo de Andres Santis nel lontano 1973 a Lippstadt RFT durante un lavoro estivo svolto da un gruppo di studenti spagnoli. La mia curiosità di sapere della sua vita mi ha riservato il dispiacere di apprendere della sua morte. Incontrare Lorenzo e’ stato un momento significativo e il suo ricordo vivido sta a dimostrare quanto. Mi piacerebbe molto avere più notizie su di lui, foto , pubblicazioni ed altro. Gracias por su tempo.Filomena Costa /Montecatini Terme/ Italia

    • Daniel Carrillo
      noviembre 7, 2016 en 12:20 pm

      Querida Filomena, hemos intentado enviarla material de Lorenzo al correo que aparece en su comentario (FiloMlc@tiscali.it) pero la dirección es incorrecta. ¿Hay otra dirección de email en la que le podamos contactar? Gracias

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