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Pistola y Cuchillo. Con Montero Glez en Venta de Vargas.

A la entrada de la Venta Vargas, por donde antes aparcaban los coches, un grupo se va formando. Vistos de lejos parecen una comunidad amistosa repartiendo abrazos, regalos y besos, pero bien sé yo que esos tienen mucho peligro, porque están hablando de pistolas y de cuchillos, y también de una bomba Orsini preñada de Pólvora Negra.

Vistos de lejos podría pensarse que han venido a robarle trozos de bronce a la estatua, pero al acercarnos sabremos que en vez de robar, comparten. Le han puesto un cigarro al cantaor y un jersey al niño. Lo del pitillo es un detalle a tener en cuenta, pues dicen los libros que José Monge se agarraba al cigarro como el que se agarra a la vida, así que es posible imaginar su boca riente abrirse de golpe al saber que hay quien le arrima pitis a la estatua, por si acaso tuviera el capricho de darle unas caladas.

Esos del grupo ya han dejado de crecer y de hacerse fotos y de darse abrazos, regalos y besos. Ahora se encaminan a la Venta de Vargas, casa fundada en los tiempos en que La Faraona gateaba, restaurante con eco de soniquete flamenco y regocijo de los buenos paladares que surcaban la carretera de Andalucía a la altura de San Fernando, Cádiz. Si nos perdemos entre ellos fingiendo las artes del despiste y si planchamos bien la oreja quizá podamos discernir a qué han venido, los muy pájaros. Dicen algo de un tal Montero Glez, al parecer escritor bendito. Se oyen menciones al Camarón, pero aun no sabemos si vienen referidas a esa fruta del mar que enjoya las tortillitas o al artista al que acompañaron Paco y Tomate, ese que sale en las fotos de las paredes con su chaquetita colorá y su melena de oro viejo.

Cuando parece que ya vamos entendiendo de qué va esta vaina, se nos vuelven a escapar. Han entrado al cuarto de la derecha, el reservado de Camarón de la Isla, el mismo en que tuvo lugar aquel duelo regicida con Manolo Caracol, si es que es verdad lo que nos ha chivado el Jesús Picardo.  Y ahí les dejamos, pues no somos quien para contar lo que hubo de puertas para dentro. Podemos imaginar que danzarían las palabras y que brillarían las anécdotas, y que un humo espeso y proverbial los envolvería en el recuerdo hasta llevarlos a otro tiempo. Ya sólo queda añadir que hemos visto salir de allí al maestro Rancapino, y que le iba diciendo algo muy raro a su hijo, algo que no podemos entender del todo, algo de un catalán que vino de Holanda para llevarse la Dinamita. Y de una boda. Y de un padrino muy especial que lleva la mirada surcada de ensoñaciones, de gitanos que torean a la luz de la luna, de viajeros y contrabandistas, de fugitivos y de cantaores con poderío de tigre roto novelados en una noche andaluza, a las puertas de la eternidad.

Daniel Carrillo

Montero Glez en la estatua de Camarón

Camarón fumando a la entrada de Venta Vargas

Child con Miguel Angel yendo a la Venta Vargas

Amigos y compañeros de La Trinchera en la Venta Vargas

Evita, Montero y Oriol

Carlos "Grouchoo", Montero Glez, Miguel Angel y Daniel Carrillo

El escritor Montero Glez con el escritor P. Daniel Carrillo

Montero Glez con Paquito y Cristina

Montero con Miguel Angel en la entrada de Venta Vargas

Paquito a la entrada de la Venta Vargas

Montero Glez y una copa de vino

Comida y risas en la Venta Vargas

Perspectiva de otra parte de la mesa en la Venta Vargas

La otra perspectiva de la mesa

Montero Glez en la Venta Vargas

Evita, P. Daniel y Oriol escuchando

Montero, Jose Oneto, Rancapino y su hijo

Montero saludando al maestro Rancapino y su hijo en la Venta Vargas

El maestro Rancapino en la habitación del duelo de la Venta Vargas

El maestro Rancapino y P. Daniel Carrillo

Escenas en la habitación de Caracol y Camarón

Montero, Grouchoo y Rancapino

P. Daniel Carrillo, Rancapino y Grouchoo

Oriol, Rancapino y Andima

Rancapino, La niña que riega la albahaca y Montero

Evita Dinammita, Child y Oriol

La niña que riega la albahaca, Child y La Bandolera

Andima y La niña que riega la albahaca

Andima, observador

Oriol, Montero y "Lolo Picardo"

¿Por qué tu no puedes ser Vargas Llosa?

Montero Glez, Grouchoo y P. Daniel Carrillo

Sin palabras

Tertulia I

La tumba de Camarón

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  1. UB
    diciembre 11, 2011 en 9:47 pm

    Muy guapos. Pero José Oneto más que vosotros.

  2. diciembre 11, 2011 en 11:02 pm

    Gracias por el buen día que me regalásteis. No lo olvidaré nunca.

  3. La niña que riega la albahaca
    diciembre 11, 2011 en 11:41 pm

    Desde luego que fue un encuentro cósmico por tanta gente de altura que allí se reunió.

    Un beso a todos.

  4. Child in Time
    diciembre 12, 2011 en 2:33 am

    Qué bueno eso de abrazar por primera vez a mi Bandolera y al gran Pablo. Y también de reencontrarse con Evita Dinamita, Catalino en Holanda, La Niña que riega la Albahaca, Paquito Gas, Dani, Andima, Grouchoo… Y las ganas que se le quedan a uno de volverse a reunir, y siempre con el deseo de a ver si por una puñetera vez no falta nadie. Yo diría que la pelota queda en manos de Martín, de esa novela suya que le va a presentar el maestro Glez en algún lugar de esta puta España. Besos para todos, y muchas gracias a la pareja de moda, Evita y Catalino, por la iniciativa.

  5. Andima
    diciembre 12, 2011 en 10:05 am

    Muchas gracias por este recuerdo de un gran día.

  6. diciembre 12, 2011 en 11:06 am

    Muchas gracias a la Trinchera, yo nunca me he sentido parte del grupo pero reconozco que siento interés por todo lo que la mueve.
    El día fue fenomenal, no se pudo pedir más, bueno sí, un concierto de Rancapino, pero eso deja más abierto el futuro para remendar el pasado, un día donde juntamos arte, literatura, amigos, risas y cante “jondo”.
    Me gusto mucho más la parte final del encuentro, esa en la que cada uno se sentía parte de un todo, ya que se dejaron paso los saludos y las presentaciones para pasar a la conversación simple y llana, envuelta de humo y literatura.

  7. Catalino en Holanda
    diciembre 12, 2011 en 11:35 am

    Gracias a la Trinchera y a nuestro tan iluste padrino, por regalarnos una celebración de boda tan cojonuda y tan cósmica. No hay palabras. No lo olvidaremos. Salud y hasta la próxima, y ya sabéis que en Holanda tenéis un sitio.

  8. Daniel Carrillo
    diciembre 12, 2011 en 4:49 pm

    Qué emotivo volver a ver en los comentarios vuestros “nicks” de guerra. Espero que haya más ocasiones de formar grupos peligrosos. Y viva la buena literatura.

  9. pakito
    diciembre 13, 2011 en 3:38 am

    Un abrazo a todos. y como dice Andima que pena no poder estar en dos sitios a la vez, gracias parejita, y que, como en el bolero, seais felicicicicicimos toda una vida. a Roberto, ya sabes q siempre cuento q me ganaste antes como persona y amigo que como escritor, eres un tipo cojonudo y especial y es normal q atraigas a buena gente, y no hablo de mi sino de todos vosotros, Child, sin ti no hay nada, sigue ahi como punto de union porque tu eres un puntazo colegui.abrazos, salud y amor

  10. Martín
    diciembre 14, 2011 en 1:17 pm

    Qué envidia dais, cabrones! Y qué alegría volver a ver reunidos los nombres de la Trinchera otra vez! Saludos para todos.

  11. diciembre 16, 2011 en 10:38 pm

    Joder, se ve que la jornada fue intensa y cordial. Yo sentí no poder ir, pero en la proxima espero poder asistir.
    Un abrazo y se os ve muy apañaos.
    Saludos.

  1. abril 18, 2013 en 6:35 am

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