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De los hábitos (Mejor educados, Gregorio Luri)

Este post es una continuación de la serie:

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Si nos levantamos temprano y trabajamos duro, quizás se despertará en nosotros la chispa de la creatividad, pero, si no es así, probablemente llegaremos a ser unos técnicos competentes.

No importa el fracaso. Lo que importa es si hay o no posibilidad de reintentar el éxito con los recursos complementarios que nos ha proporcionado la experiencia del pasado. La experiencia no es lo que nos pasa, si no lo que aprendemos con lo que nos pasa.

No se puede aprender a ser autónomo sin experimentar ámbitos crecientes de autonomía.

Defendía Einstein que el único lugar donde el éxito precede al trabajo es el diccionario.

Hay mucha gente que cree que lo que se aprende de manera fácil se aprende mejor. La realidad, sin embargo, parece ser otra. Cuando nos esforzamos para comprender algo, estamos diciéndole a nuestro cerebro que almacene lo que estamos aprendiendo con la etiqueta de “importante”, de manera que después sea más fácil recordarlo.

El hábito del entretenimiento crea personas que necesitan ser entretenidas.

Para leer bien necesitas controlar tu propia atención, mientras que para entretenerte hay que dejarla ir.

Se habla mucho de los efectos de las nuevas tecnologías en el cerebro. En realidad, donde más se dejan notar es en el cuerpo: vicios posturales, sedentarismo, obesidad, disminución de las habilidades físicas en los niños…

Cuántas más cosas hacemos al mismo tiempo, peor hacemos cada una de ellas, como todos sabemos bien por propia experiencia. Ahora a esto de dispersarse haciendo cosas diversas le han dado el nombre de multitasking. Créanme: si se trata de hacer algo serio, no funciona. Los llamados multitasker nos ofrecen pocos trabajos serios. Para hacer las cosas bien hechas, es mucho mejor ordenar las tareas según su prioridad y hacer una después de otra, concentrando todas nuestras energías en hacer lo mejor posible la única cosa que estamos haciendo. La dispersión y el pensamiento crítico siguen caminos opuestos. La dispersión consume mucha información, pero asimila poca.
En cuestiones de rendimiento, menos es más. El multitasking es, de hecho, lo opuesto a la productividad.

  1. Aún no hay comentarios.
  1. junio 7, 2016 a las 9:01 am

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