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En torno al recuerdo – dedicatoria de un libro para Daniel

abril 2, 2016 3 comentarios

(…) La flor más humilde, al florecer puede inspirarme ideas que, a menudo, se muestran demasiado profundas para las lágrimas“. Ode to inmortality – W. Wordsworth

Si acaso es cierto que aquellos que ignoren la historia estarán condenados a repetirla entonces solo aquél que retorne a los principios podrá perfeccionar su presente.

Por norma general aquellos que buscan reticentes esa perfección son seres melancólicos. Quizá porque en su ánimo por conocer saben de su finitud temporal y de su condición falible. Quizá por esa perpetua nostalgia que siempre apunta a lo que pudo ser y no fue.

Esta amarga regresión suele llevar implícita un compromiso con la belleza [que será siempre una forma de tiranía], y también descubrir que estuvimos equivocados (que supone siempre un cierto humillarse). Aunque el melancólico se recrea (voluptuosamente) en su propia tristeza, también la transforma en motivo de inspiración, en expiación de sus pecados y en fuente de lucidez… consciente de que, tarde o temprano, habrá de volver a la realidad mostrenca, a la rutina de Sísifo.

Esa falsa realidad representa un devenir (rei) indeleble, aburrido, desdeñable. Y el Recuerdo una stasis, un momento de calma. Esa falsedad que debe acatar le enseña que la sabiduría humana es digna de poco o nada, que el arte es difícil, que la vida es breve y que el mayor logro del conocimiento humano es reconocer la propia ignorancia.

Categorías:Filosofía, Poesía

Memorias de un amor adolescente

octubre 5, 2013 10 comentarios

“Mira, Señor, si puedes comprendernos, / esta angustia de ser y de sabernos / a un tiempo sombra, soledad y fuego” Blas de Otero.
A,
He quitado hoy la radio para recordarte; debe ser el otoño, igual que los árboles dejan morir sus hojas para alimentar la tierra, nos sobrevienen los recuerdos para alimentar nuestra memoria y esperanza.
Me dijeron hace años que soy muy regresivo; pues bien, es cierto. ¿Recuerdas el cerdito de peluche que te regalé y que luego me regalaste para que me acordara de tí? Pues acabó destrozado entre los dientes de Lara, el labrador de N. Piensa que mordía sin maldad; tu recuerdo alimentó nuevos amores: el de N por su perra, y el mio por ambas.
Pero tu amor no ha sido menos ni más, fue un amor adolescente y además fue el primero; aunque a posteriori fracasó (en dos ocasiones). Me hiciste tanto bien y tanto daño que no sé como no acabé en el psiquiatra o en un manicomio. Poco me quedaba de tí ya: un tanga azul, una cruz negra para un collar de cuero negro, uno atesorado por un descuido tuyo con el cajón de la ropa interior; el otro me hizo llorar, pues era tan emblemático de tí… y yo tan frágil. Eran otros tiempos; yo casi tan seguro de todo como ahora de nada.
El caso es que esos dos recuerdos han acabado en la basura hoy, y a veces me pregunto por qué no lo tiro todo a la basura, seguro que no pasará nada. Pero sí que pasa, siempre pasan cosas.
No sé qué fué de la esclava de plata, aquella que te prometí no quitarme nunca; el castigo de las promesas que no se cumplen es el recuerdo de las promesas incumplidas; pero en el amor y en la guerra todo vale: tirar a dar, engañar… (eso es lo que dice el estúpido refrán).
Del resto de las cosas no respondo, te las devolví por despecho o por despecho las tiré. No hay espacio en nuestras vidas para tanto recuerdo, sin entrar en consideraciones sobre el apego, el desamor o el daño que (nos) hicimos. On était jeunes, on était fous.
Desde el presente te deseo todo el amor que puedas dar y recibir, tanto, al menos, como el que dejaste en mi recuerdo.

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Víctimas y victimarios

septiembre 13, 2013 6 comentarios

El otro día leí que ‘Coke’ es la segunda palabra inglesa más conocida (la primera es ‘ok’); la publicidad (sobretodo norteamericana) fomentó en España el salto del consumo de productos autóctonos a los “alóctonos” (creo que del latín ‘alio’, “otros”) entre los años 70 y 80, quizá antes. Tendría su excusa si tal consumo se limitara sólo a la tecnología y los automóviles, pero no, es evidente que norteamérica fabrica mejores bebidas, zapatillas, desodorantes, perfumes, “snacks” (o “cosas para picar”)…

Hoy Apple es la segunda mayor empresa a nivel mundial y la gente hace cola de madrugada para conseguir el nuevo iphone o la nueva tablet; el fundador de la empresa falleció y fue santificado (totemizado). Cristiano Ronaldo o Leo Messi son nombres familiares incluso para los que no somos futboleros y reconocí a Iker Casillas en los museos vaticanos antes de lo que hubiera tardado en reconocer a un vecino de mi propio bloque.

Libros como el de Naomi Klein (No Logo) o el de Klaus Werner y Hans Weiss (El libro negro de las marcas), dicen también que el de Karl Polanyi (La gran transformación), exponen, alarman y predicen la situación a la que estamos llegando y a la que llegaremos: la disminución del reparto de la riqueza (lo que otros llaman “derechos sociales” (terminología que detesto dada la degradación y la prostitución de los partidos “socialistas”), el recrudecimiento del estado policial, las políticas de favoritismo para aristócratas y economías boyantes, los decretazos, la criminalización de la disidencia, el acrecentamiento de, en griego, la proliferación de “magas y malakas” (los listos y los tontitos o pobrecitos si a alguien le molesta el término).

¿Qué es mejor, el intervencionismo del Estado o el no-intervencionismo? ¿Qué es más humano, el gas lacrimógeno o las pelotas de goma? ¿Las porras o los cañones de agua?

Seguid trabajando y consumid todo lo que podáis, os dicen. Seguid pagando vuestras facturas, que la crisis pasará. Podréis volver a hipotecaros a 30, 40 o 50 años. Los bancos sobrevivirán, sus directores se pre-jubilarán con salarios millonarios. Os subirán el IRPF dos puntos más si se demuestra que es ilegal la reforma de la ley de vados. Pero todo ese dinero que pagasteis de más no se os devolverá, y la subidas no bajarán porque hay mucha gente viviendo de vuestro dinero. Mucha gente. Mucha, mucha, mucha gente. Y después de ellos están sus amigos, los amigos de sus amigos, sus familiares, los amigos de sus familiares. ¿Y de quién es la culpa? ¿Estáis indefensos frente a Nike, Coca Cola, Apple, Shell, Bayer, Monsanto, Walt Disney, Tommy Hilfiger…? ¿Compráis sus productos porque os lavaron el cerebro? ¿Porque los necesitáis para ser felices? Los compráis porque os da la gana. Sabéis que Nestlé compra cacao de plantaciones de esclavos pero os encantan las chocolatinas, sabéis que los niños cosen zapatillas y balones pero os encanta el fútbol, sabéis que Goldmann Sachs controla el mundo y que Suiza alberga dinero manchado de sudor y sangre pero no os importa lo más mínimo, es más, si pudiérais, también invertiríais en bolsa para arruinar un país, o venderíais armas, o zapatillas. Firmaríais un contrato con Apple ahora mismo, os compraríais un gran casa, ropa de marca, un gran coche y os iríais a Marbella de vacaciones. No somos las víctimas de esta situación, somos nuestros propios verdugos.

Cimex lectularius,

agosto 31, 2013 1 comentario

o “chinche de las camas” es un insecto hemíptero (del gr. “media ala”), hematófago y de actividad fundamentalmente nocturna.
Son visibles, de 1 a 5mm, traslúcidas en su fase de ninfa (salvo cuando se han alimentado recientemente), de color rojizo en su fase adulta, de forma oval y aplanada. Habitan en rincones, somieres, colchones… y salen a alimentarse cada 4 o 5 días, aunque puedan morar en fase de dormancia hasta 180 días sin alimentarse.
Dada su discreción (pequeño tamaño, alimentación nocturna y furtiva, ocultación, en general, de los focos de luz) y el hecho de que sus picaduras no causan efectos visibles en un porcentaje elevado de la población, suelen extenderse a lo largo de ocho semanas hasta que la infestación es evidente (se manifiestan sus nidos y excrementos en paredes y sábanas). Su posterior eliminación es complicada dada su resistencia a los insecticidas (sobretodo piretroides), a su exhaustiva ocultación, a su proliferación (las hembras pueden poner hasta 500 huevos a lo largo de sus vidas) y otras características cuando menos inquietantes. Lavadoras y secadoras son efectivas a partir de los 60°C y la congelación a -17°C por períodos de 48h.
A todos los efectos se recomienda su estudio y reconocimiento para su posible identificación en hoteles, albergues, trenes coche-cama y demás lugares donde suelan pernoctar multitudes. Una linterna es imprescindible.
Como segundo método preventivo, lavar a 60 y secar en secadora, de haberla. Congelar durante dos días aquellas cosas que no puedan lavarse en caliente.
En caso de infestación se debe llamar a una empresa antiplagas, se recomienda requerir un año de garantía.
Aviso para navegantes:
-La cuarentena y las labores de desinsectación pueden ser arduas y extenderse en el tiempo.
-Convivir con la plaga una vez descubierta despertará niveles de ansiedad y estrés que pueden variar de unas personas a otras. No se le debe dar una importancia mayor de la que tiene, no se han observado casos de transmisión de ningún tipo de dolencia o enfermedad, salvo reacciones alérgicas.

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La Fe según Wittgenstein y la necrosis del diálogo

julio 6, 2013 8 comentarios

“El señor es mi pastor, nada me falta (…)” – Salmo 23

“Respecto a los dioses, no tengo medios de saber si existen o no, ni cuál sea su forma. Me lo impiden muchas cosas: la oscuridad del asunto y la brevedad de la vida humana” – Protágoras

“Credo quia absurdum” (del lat.: ‘Creo porque es absurdo’) – Tertuliano

Una de las reflexiones más interesantes de la historia del pensamiento y de la fenomenología de la religión nos la proporciona Ludwig Wittgenstein (a partir de ahora ‘Witt’) en torno al concepto de Fe.

A modo introductorio Witt plantea (los ejemplos son míos) que no contemplaríamos negativamente que un interlocutor cualquiera no quisiera creer una tesis generalmente aceptada, por ejemplo que al bajar los impuestos aumente el consumo; por el contrario un cristiano considera que el coito extramatrimonial que no tiene como fin la procreación es pecaminoso (por no mencionar la sodomía o las relaciones carnales entre personas del mismo sexo), y ve con malos ojos que los demás no estén de acuerdo. Witt muestra con una claridad meridiana que el uso común del concepto de ‘Fe’ en el ámbito religioso es diferente al de ‘creencia’ o ‘creer’ en su uso común, hasta el punto en que, según mi modo de ver, no deberían considerarse ni siquiera sinónimos. Llegados a este punto Witt razona: “me parece que una fe religiosa podría ser algo así como el apasionado compromiso con un sistema de referencias (…) la instrucción en una fe religiosa debería ser, pues, la exposición, la descripción de ese sistema de referencias y a la vez un hablar a la conciencia”. Para darle sencillez al planteamiento solo hay que entender que un sistema de referencias arquetípico es una brújula que señala el norte.

Visto así, la religión no es una cosa tan mala; por desgracia, lo habitual ha sido la nula consideración de los partidarios de un credo para con los partidarios de otros credos, con los no creyentes o, incluso, dentro de un mismo credo, respecto a las interpretaciones de cada cual.

Resulta lógico pensar que tienes razón si de verdad crees que un libro sagrado ha sido inspirado por Dios, pues Dios no puede errar, y esta certeza deriva en un problema de dimensiones bíblicas. El problema no es creer en Dios o no creer; el problema es creer que Dios te ha dictado ciertas pautas indiscutibles e irrevocables. Como seres falibles, frágiles e inseguros nos puede resultar muy cómodo pero, ¿qué tipo de consenso cabe alcanzar con aquél que, ya desde el principio se considera poseedor de la verdad? Así las cosas se ve claramente el lastre que han supuesto para el progreso, el diálogo y la renovación de ideas las diferentes religiones, ya sea el zoroastrismo o la fe en la supremacía de la raza aria; y apunto ‘lastre’ donde quizá debiera decir “fuerzas activas y opuestas”, no en vano todas las civilizaciones primitivas manifiestan un pleno rechazo al cambio, pues el cambio siempre lleva de la mano el miedo y la inestabilidad (de ahí esa estupidez de que ‘es mejor malo conocido que bueno por conocer’).

Como explica Mircea Eliade, los mitos son, dentro de los límites de la tribu, historias verdaderas que narran hechos que ocurrieron in illo tempore (del lat. ‘en otro tiempo’). Las sociedades humanas que viven todavía de manera tradicional realizan determinados ritos de iniciación, de paso, etc. para mantener el equilibrio cósmico y evitar que se produzcan acontecimientos; para ellos la historia es lo que cuentan sus relatos míticos y en la actualidad hay ausencia de acontecimientos, de aconteceres, no hay historia, y lo importante es, sobretodo, que todo se quede como está.

En esta tesitura la filosofía, el pensamiento crítico, la ciencia, la lucha de clases, la separación de poderes… son todo intentos de cambiar los estados de cosas, para bien o para mal, y las religiones son formas estatalizadas de aquellas mitologías primigenias que luchan por la homogeneización y el control etológico de las sociedades; no en vano Tradición, Imperio, Totalitarismo y Religión siempre han ido de la mano y, más aún, los estados totalitarios enemigos de la religión empiezan, igualmente, encontrando a su propio mesías (recordemos, por ejemplo, a Stalin).

Para no repetir la historia podríamos tener como referente y mal ejemplo los, aproximadamente, once siglos del periodo medieval que, por mucho que se quiera maquillar, fueron once siglos de atraso, oscurantismo e inmovilismo, y con muy escasos y tímidos ejemplos de progreso y sí muchos y flagrantes de enquistamiento, empobrecimiento e injusticias absurdas.

Lo que he denominado necrosis del diálogo se refiere a esa situación indeseable a la que llegan dos interlocutores entre los cuales, al menos uno de ellos no quiere escuchar o escucha con la indiferencia del que se cree en posesión de la verdad, o sencillamente no está capacitado para dialogar por un exceso de ignorancia y egoísmo.

Como ya indiqué hace dos entradas, en un mundo cada vez más plural y dinámico, la ausencia de diálogo y de Dudas nos va a llevar -por decirlo de forma suave- directamente a la mierda.

Categorías:DUDAS, Filosofía

Funcionario calavera (homenaje al original de P. Daniel)

Nunca te preguntabas sobre los que abrían la Cibeles a por el primer café de la mañana, junto con los espartanos de la noche del viernes; sabías que era una casta de seres medio uniformados, en su mayoría algo estropeados y con mala leche. Imaginabas que sus jefes hacían casi siempre la vista gorda y sus sueldos no estaban del todo mal para tirar cohetes.

Te dijiste que cumplirías las normas sin perder el buen humor y la indiferencia ante las malas maneras. Descubriste a Sirio brillando alto las mañanas heladas de invierno y te frotabas las manos dando gracias por vivir en el norte de África en lugar del norte de los espabilados de nuestros países vecinos.

Y ahora, pasados casi cinco años, recuerdo mis pinitos en el mundo de la cafeína y los paseos hasta la estación bajo la luz de la luna las farolas, mi emancipación en Cataluña, el “fuerza y honor a los viejos camaradas”, la esperanza de salir de este mundo que quizá todavía recuerde demasiado a un purgatorio…

…ahora esbozo una sonrisa algo triste y me digo: calavera, tú también eres uno de ellos.

-Texto de P. Daniel: Memorias de un estudiante calavera

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¿Por qué dudar? – Introducción genética

junio 18, 2013 12 comentarios

Descartes decía, lo siento por el perogrullo, “pienso luego existo”, pero sin duda el génesis de su sistema, origen de la modernidad (o, si lo prefieren, el “pensamiento moderno”) fue lo que él mismo denominó “duda metódica”. Todos conocemos más o menos el proceso: sueños que parecen reales, dulces que saben amargos, palos que parecen torcidos bajo el agua… en todo caso la vieja contraposición realidad vs apariencias. Descartes alcanza la conclusión de que puede dudar de todo… excepto de que está dudando… de que es “una substancia pensante”.

La teoría cartesiana pierde interés cuando se saca la res infinita (Dios) de la manga y reconstruye un mundo cristiano al calor de su estufa. Descartes destruyó lo más valioso que había creado; por amor a la certeza, hermosa pero huidiza, destruyó a la duda, desdeñada y austera, terrible y fecunda.

Siglos antes Caliclés le reprochaba a Sócrates sus juegos dialécticos: “yo tengo mi espada y mi brazo fuerte; un viejo de tu edad no debe ocuparse de chácharas estúpidas, o de lo contrario debería ser azotado”.

Caliclés representa la hermosa certeza, el vigor juvenil, la arrogancia, el sí a la vida.

Sócrates, ya viejo, frágil y descalzo, se pregunta qué es lo Bueno, qué es lo Justo; dudoso aunque de verbo ágil transita entre los argumentos, escucha atentamente y conscientemente se repite a sí mismo: “tengo serias dudas acerca de todo esto y sólo el firme propósito de descubrir la verdad, o de escucharla a través de la voz de otros, o quizá de construirla como muchas otras firmes obras del ingenio humano conjunto”.

Caliclés representa el panta rei, la vida no se detiene, y el que no tiene cabeza ha de tener pies.

El mundo que nos ha tocado vivir no ha cambiado, esencialmente; cambian los rostros y las creencias, pero los conflictos se repiten en proporción a nuestra técnica y nuestra avanzada globalización; hoy, igual que ayer, llego a la raíz y el motivo que me ha impulsado a escribir todo esto de un tirón sin poder detenerme: la Duda, con mayúsculas, es la única que nos puede salvar de la barbarie, el descontrol y el desconcierto. Los que tengan certezas apretarán el gatillo, alzarán el puño y patearán al enemigo; sea por Alah o por Jehovah o por el petróleo, por el estado del bienestar o por un futuro mejor. La Duda es la única, frágil, austera y desnuda posibilidad de que los hombres, sacudidos por el desdén, el hambre, el aburrimiento o la sed de sangre no lleguen, como otros tantos cientos de miles de veces, a la vorágine del odio y la destrucción; aquél que se pregunte cada día al levantarse: “¿qué debo hacer? ¿qué es lo Justo? ¿qué es la Verdad? Será el único que, en su dinámica quietud, aliente, también como otras tantas veces, a la esperanza de la comprensión, el entendimiento, el conocimiento, la luz.

Buenas noches.

Categorías:DUDAS, Filosofía