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Viva España

noviembre 25, 2017 2 comentarios

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Un país de la envidia, cuna de Caín, con un guerracivilisimo mal enterrado que aflora a primeras de cambio.

Una casta política corrupta en su esencia. Una Constitución obsoleta en cuatro décadas.

Un partido gobernante que paga su sede en dinero negro, y unos millones de votantes a los que les da igual.

Un nacionalismo victimista, cateto y molesto como fatalidad histórica.

Una deuda que no deja de crecer. Una población que no deja de envejecer.

Unos presupuestos que son, año tras año, mentira. Una justicia controlada por la partitocracia. Una injusticia tras otra publicadas en el Boletín Oficial del Estado.

Unos pocos fachas de ayer, de hoy y de siempre que añoran el franquismo. Unos -muchos- antifranquistas que lo añoran aún más.

Un capitalismo de amiguetes. Un 15-M que degenera en partido de disciplina estalinista. Una regeneración que nunca llega.

Y sin embargo, a pesar de los pesares, un país que, a su manera, funciona e incluso progresa. Si miramos con la lupa en muchos puntos, parece que mejora.

¿Por qué será? No lo sé.

No lo sé, pero hoy, y sin que sirva de precedente, tengo ganas de decir aquí, sin mayúsculas, sin signos de exclamación y en bajito, por si acaso: viva España.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

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Antes del primer trago

octubre 28, 2017 1 comentario

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El disfrute empieza al escoger entre las que tienes en casa, y sigue con la duda final entre dos o tres de ellas, y continúa con la decisión tomada, el tacto de cristal, el peso de la elegida.

Si la información del etiquetado es amplia y buena, antes de abrir la botella ya puedes imaginar el color y los brillos, fieramente violáceos en tintos jóvenes, anaranjados y domados por la madera en los más vetustos, o pajizos o dorados en los verdejos o en los albariños.

No siempre sucede, pero a veces al descorchar y oler ya tienes la confirmación de un acierto. Y si no la hay no pasa nada, aún estás a tiempo de detenerte un momento a mirar en ese corcho la impresión del nombre de la bodega, a valorar el tamaño y la calidad del material.

Hay algo de violento en el primer golpe del líquido contra el cristal de la copa, y el sonido que se produce también cuenta como gozoso preliminar, aunque para entonces ya estarás más atento a lo del color y a lo de los brillos, a la opacidad o traslucidez, a la lágrima de alcohol que bajara más limpia o más teñida.

¿Por qué será que huele tan distinto antes, en parado, o después, tras agitar y remover sin miedo la copa, hasta casi desbordarla? ¿Por qué dirán tantas tonterías los catadores, si a ti solo te huele a lo que es, y bien, muy bien, cuando cierras los ojos y aspiras con fuerza y te concentras y sonríes?

Todavía te detienes un momento a valorar los años que han pasado desde que alguien plantó la cepa, y la afortunada mezcla de tierra y sol, piel, madera y cristal que lo ha llevado hasta aquí, precisamente ahora. Y sólo entonces llega, por fin, para empezar, el primer trago.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

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Cerveza y amistad

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Me gusta la cerveza Voll Damm y la sensación tras una de esas latas a estómago vacío capaces de mecer dulcemente el planeta.

Me gusta la cerveza Mahou clásica, quizá por regionalismo o quizá por mitomanía de parque y litrona, o será por un logotipo al que uno se siente afín como si se tratase del escudo de tu equipo de fútbol.

Me gusta la cerveza Guinness, y el vaso de pinta con el dibujo del arpa, la belleza café coronada de espuma cremosa esperando el primer trago; a poder ser, eso sí, en un pub de Inglaterra: madera, maqueta y ruidosos compañeros ingleses que ya están pidiendo otra.

Me gusta imaginar una jarra helada en tiempos de calor y sed. Me gusta tocar el cristal frío de los tercios. Me gusta el sabor amargo y me gustaría poder recordar el momento en que dejó de parecerme insoportablemente fuerte y me empezó a gustar, uno de tantos ritos de paso a la edad adulta.

Y me gusta la imagen de una caja repleta de botellines ya vaciados por un grupo de amigos. Como si poniendo el oído todavía se escuchasen las bromas y las risas; como si al otro lado del reflejo estuviera allí, retratada, la amistad.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Las reglas del juego

Se pone constantemente atención en los jugadores y en sus jugadas, pero muy poca en las reglas del juego.

La corrupción tendría así que ver con una jugada individual de un jugador a espaldas de su equipo.

Las decisiones arbitrarias de la fiscalía serían jugadas incontroladas de unos jugadores que fueron nombrados para apoyar al equipo.

Pero son las reglas del juego las que permiten que el presidente del equipo controle el poder legislativo y el poder ejecutivo, y son las reglas del juego las que promueven que el poder judicial sea dependiente de los otros.

Bien mirado, es casi milagroso que sin unas reglas de juego diseñadas para que los poderes se controlen unos a otros, haya habido policías que vigilen a políticos, fiscales que acusen a Infantas o jueces investigados.

Las normas no han sido creadas para bloquear a los jugadores chorizos ni a las jugadas del pago de comisiones. ¿No son esos jugadores los que hicieron las leyes? ¿No son quienes las modifican? ¿en qué sentido? ¿con qué intención? Y, al fin al cabo: ¿Dónde está la injusticia, dónde la arbitrariedad? ¿Dentro o fuera del Boletín Oficial del Estado?

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Extremoduro

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Se cumplen ya 30 años desde la formación de Extremoduro, pero yo me pongo a escuchar su primer disco Rock Transgresivo y me suena más fresco, peleón y rupturista que todo lo de ahora.

Me siguen sorprendiendo la voz de Robe Iniesta y esas letras de poesía pura: un verso de lirismo exquisito y, en el siguiente, la mayor burrada. Me sigo preguntando cómo es que uno de los grupos más escuchados y longevos del Reino de España no haya tenido nunca buena promoción ni apoyo mediático. Y quizá es mejor así, que siga habiendo una cultura popular y masiva que no necesite salir en las radiofórmulas ni en los magazines dominicales.

Aunque una vez alcanzaron la popularidad. Fue cuando sacaron un disco con nombre de rey visigodo y colaron una canción en la peli de El Dia de la Bestia. Por aquel entonces yo ni siquiera había llegado a la edad de salir, beber, y el rollo de siempre, pero estaba deslumbrado porque acaba de aprender que había gente que cantaba y escribía como yo no hubiera pensado que fuera posible hacerlo.

Más tarde Extremoduro siguió ampliando su legado con discos como sinfonías, conciertos multitudinarios y una estética de impacto. En la portada del disco Yo, minoría absoluta aparece el vocalista caracterizado como Cristo. Me gusta mucho esa imagen porque representa el dolor de todos los artistas puros, los mesías que sufren por nosotros cantando una verdad profunda que no podemos sentir o no sabemos decir o no nos atrevemos a gritar porque no hemos llegado a ser lo que siempre me pareció que era el Robe: un hombre desesperadamente libre.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Atado y bien atado

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Enciendo la tele y oigo hablar a dirigentes de la nueva política, nacidos ya en democracia, que piensan el presente con la mirada fijada en el pasado franquista. Por momentos parece que no hacen propuestas a favor de sus ideas sino en contra del fantasma de la dictadura.

Y es verdad que la mayoría de los males que nos aquejan tiene su origen, como pronto, en la Transición. Ruptura o reforma, se preguntaban ingenuamente, y les respondieron: continuidad. Quizá sí que hubo un puñado de hombres audaces o quizá el miedo reinante impuso la prudencia o quizá nunca hubo otras posibilidades y la España de hoy es un resultado al que se hubiera llegado en cualquier caso, un país mediano arrastrado por el caudal de la historia, homologable a los de su entorno: OTAN, Unión Europea y pensamiento único.

Me pregunto cuántos de nuestros males vienen de no haber limpiado nunca todo lo que manchó la dictadura. Se habla poco de justicia y de libertad, y la palabra democracia no siempre encaja con este Reino que arranca con Juan Carlos jurando fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y sigue con una Constitución redactada en secreto. Miro las noticias y sospecho que todo lo actual puede ser ponderado en clave franquista: el independentismo, la factura de la electricidad, el Yak-42, el monopolio político de la Junta de Andalucía, los muertos de las cunetas y los de ETA, el Real Madrid y el Barcelona, el poder bancario y el poder industrial, las pensiones, un partido creado por Fraga y otro resucitado en la clandestinidad.

Apago el televisor y pienso en la nueva política, en la Telefónica que ahora se llama Movistar y en Leonor, y en Sofía. Y me digo a mí mismo que quizá no estuvo tan desatinado el dictador fascista en su discurso de Navidad del 69, cuando dijo aquello de “todo ha quedado atado y bien atado”.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Quien sabe no habla, quien habla no sabe

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De las pocas defensas de tesis doctoral en las que he estado, recuerdo la exquisita prudencia con la que el investigador se expresaba, la humildad en los planteamientos, la escasez de juicios rotundos y la abundancia de cautelas. Uno sale de estos eventos con la sensación de que hay un poco más de luz en ese mundo del conocimiento al que el futuro doctor ha dedicado varios años, pero que alrededor de esa zona iluminada hay un área mucho mayor en penumbras, un universo por explorar, una tarea descomunal que afrontar por muchos otros que, como él, se entreguen a la causa con una herramienta potente pero sutil: la del método científico.

He tenido también la suerte de asistir a numerosas conferencias de historiadores, a veces reputados catedráticos, otras tantas voluntariosos aficionados. Unos y otros comparten el rigor formal, y también la prudencia del que sabe que cuenta con unos datos de partida de veracidad limitada. Se expresan citando fuentes, autores, hipótesis y posibilidades; a veces -pocas- se aventuran con una opinión. Son reacios a usar la afirmación rotunda.

Y sin embargo, en cuántas ocasiones escuchamos sentencias absolutas del tertuliano, del pariente, del compañero de trabajo, del típico opinador de barra de bar. Parece que se cumple una constante eterna según la cual a mayor conocimiento menos certezas, a mayor ignorancia menos prudencia. Si miramos a los medios de comunicación y a las redes sociales, encontramos que hay un ruido casi ensordecedor, el que hacen los que reciben dos titulares, los procesan con sus prejuicios y al momento emiten una coz, los que han venido a arreglar el mundo en dos patadas, los que no nos están dejando escuchar esa voz de fondo, la de los expertos, ese hilillo profundo y matizado por años de estudio.

Y todo esto ya lo sabía Lao Tse hace dos mil quinientos años cuando dijo de eso ‘Quien sabe no habla, quien habla no sabe’. Yo, por lo pronto, ya mismo me callo.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.