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Extremoduro

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Se cumplen ya 30 años desde la formación de Extremoduro, pero yo me pongo a escuchar su primer disco Rock Transgresivo y me suena más fresco, peleón y rupturista que todo lo de ahora.

Me siguen sorprendiendo la voz de Robe Iniesta y esas letras de poesía pura: un verso de lirismo exquisito y, en el siguiente, la mayor burrada. Me sigo preguntando cómo es que uno de los grupos más escuchados y longevos del Reino de España no haya tenido nunca buena promoción ni apoyo mediático. Y quizá es mejor así, que siga habiendo una cultura popular y masiva que no necesite salir en las radiofórmulas ni en los magazines dominicales.

Aunque una vez alcanzaron la popularidad. Fue cuando sacaron un disco con nombre de rey visigodo y colaron una canción en la peli de El Dia de la Bestia. Por aquel entonces yo ni siquiera había llegado a la edad de salir, beber, y el rollo de siempre, pero estaba deslumbrado porque acaba de aprender que había gente que cantaba y escribía como yo no hubiera pensado que fuera posible hacerlo.

Más tarde Extremoduro siguió ampliando su legado con discos como sinfonías, conciertos multitudinarios y una estética de impacto. En la portada del disco Yo, minoría absoluta aparece el vocalista caracterizado como Cristo. Me gusta mucho esa imagen porque representa el dolor de todos los artistas puros, los mesías que sufren por nosotros cantando una verdad profunda que no podemos sentir o no sabemos decir o no nos atrevemos a gritar porque no hemos llegado a ser lo que siempre me pareció que era el Robe: un hombre desesperadamente libre.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Atado y bien atado

febrero 4, 2017 1 comentario

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Enciendo la tele y oigo hablar a dirigentes de la nueva política, nacidos ya en democracia, que piensan el presente con la mirada fijada en el pasado franquista. Por momentos parece que no hacen propuestas a favor de sus ideas sino en contra del fantasma de la dictadura.

Y es verdad que la mayoría de los males que nos aquejan tiene su origen, como pronto, en la Transición. Ruptura o reforma, se preguntaban ingenuamente, y les respondieron: continuidad. Quizá sí que hubo un puñado de hombres audaces o quizá el miedo reinante impuso la prudencia o quizá nunca hubo otras posibilidades y la España de hoy es un resultado al que se hubiera llegado en cualquier caso, un país mediano arrastrado por el caudal de la historia, homologable a los de su entorno: OTAN, Unión Europea y pensamiento único.

Me pregunto cuántos de nuestros males vienen de no haber limpiado nunca todo lo que manchó la dictadura. Se habla poco de justicia y de libertad, y la palabra democracia no siempre encaja con este Reino que arranca con Juan Carlos jurando fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y sigue con una Constitución redactada en secreto. Miro las noticias y sospecho que todo lo actual puede ser ponderado en clave franquista: el independentismo, la factura de la electricidad, el Yak-42, el monopolio político de la Junta de Andalucía, los muertos de las cunetas y los de ETA, el Real Madrid y el Barcelona, el poder bancario y el poder industrial, las pensiones, un partido creado por Fraga y otro resucitado en la clandestinidad.

Apago el televisor y pienso en la nueva política, en la Telefónica que ahora se llama Movistar y en Leonor, y en Sofía. Y me digo a mí mismo que quizá no estuvo tan desatinado el dictador fascista en su discurso de Navidad del 69, cuando dijo aquello de “todo ha quedado atado y bien atado”.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Quien sabe no habla, quien habla no sabe

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De las pocas defensas de tesis doctoral en las que he estado, recuerdo la exquisita prudencia con la que el investigador se expresaba, la humildad en los planteamientos, la escasez de juicios rotundos y la abundancia de cautelas. Uno sale de estos eventos con la sensación de que hay un poco más de luz en ese mundo del conocimiento al que el futuro doctor ha dedicado varios años, pero que alrededor de esa zona iluminada hay un área mucho mayor en penumbras, un universo por explorar, una tarea descomunal que afrontar por muchos otros que, como él, se entreguen a la causa con una herramienta potente pero sutil: la del método científico.

He tenido también la suerte de asistir a numerosas conferencias de historiadores, a veces reputados catedráticos, otras tantas voluntariosos aficionados. Unos y otros comparten el rigor formal, y también la prudencia del que sabe que cuenta con unos datos de partida de veracidad limitada. Se expresan citando fuentes, autores, hipótesis y posibilidades; a veces -pocas- se aventuran con una opinión. Son reacios a usar la afirmación rotunda.

Y sin embargo, en cuántas ocasiones escuchamos sentencias absolutas del tertuliano, del pariente, del compañero de trabajo, del típico opinador de barra de bar. Parece que se cumple una constante eterna según la cual a mayor conocimiento menos certezas, a mayor ignorancia menos prudencia. Si miramos a los medios de comunicación y a las redes sociales, encontramos que hay un ruido casi ensordecedor, el que hacen los que reciben dos titulares, los procesan con sus prejuicios y al momento emiten una coz, los que han venido a arreglar el mundo en dos patadas, los que no nos están dejando escuchar esa voz de fondo, la de los expertos, ese hilillo profundo y matizado por años de estudio.

Y todo esto ya lo sabía Lao Tse hace dos mil quinientos años cuando dijo de eso ‘Quien sabe no habla, quien habla no sabe’. Yo, por lo pronto, ya mismo me callo.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Libros quemados en 2016 (y 2)

Sobre las copas que apurábamos cruzaba ya la muerte invisible sus huesudas manos, pero nosotros no la vislumbrábamos aún. Algunas veces nos quedábamos hasta muy tarde. Por un miedo inexplicable a la noche esperábamos en vela la llegada del día; y aunque digo que era un miedo inexplicable, entonces no nos lo parecía; buscábamos la explicación en el hecho de que éramos demasiado jóvenes para desperdiciar la noche. Sin embargo, como me di cuenta después, a lo que teníamos miedo era al día, mejor dicho, al mediodía, la hora más clara del día. Entonces uno se ve y es visto con claridad, y nosotros no queríamos que se nos viese con claridad.

La Cripta de los Capuchinos – Joseph Roth

Cuando se degrada intelectualmente a los alumnos, se les degrada también humanamente. Quien está resolviendo problemas de fracciones cuando por edad podría estar resolviéndolos de cálculo integral, o quien recibe un barniz de cultura clásica cuando por su inteligencia podría estar estudiando en serio griego o latín, está siendo tratado como un niño pequeño, está siendo infantilizado, y en definitiva se le está deformando. Igual que se le deformaría el pie si de adolescente utilizara el mismo número de calzado de cuando era niño.

Panfleto antipedagógico -Ricardo Moreno Castillo

“There’s this point that Mike Judge makes in Idiocracy, which is like smart people, you know, should at least sustain their numbers,” Musk said. “Like, if it’s a negative Darwinian vector, then obviously that’s not a good thing. It should be at least neutral. But if each successive generation of smart people has fewer kids, that’s probably bad, too. I mean, Europe, Japan, Russia, China are all headed for demographic implosion. And the fact of the matter is that basically the wealthier—basically wealth, education, and being secular are all indicative of low birth rate. They all correlate with low birth rate. I’m not saying like only smart people should have kids. I’m just saying that smart people should have kids as well. They should at least maintain—at least be a replacement rate. And the fact of the matter is that I notice that a lot of really smart women have zero or one kid. You’re like, ‘Wow, that’s probably not good.’”

Elon Musk: Tesla, SpaceX, and the Quest for a Fantastic Future – Ashlee Vance

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Con Javier Cañones, Pedro Carrillo, Martín Sotelo y Andima Hermisilla en el Mesón Guerrita

En un país en que no existe libertad de expresión, García encuentra un resquicio para criticar al poder. Aunque sea el poder deportivo. Y lo hace con un tono sorprendentemente agresivo. Millones de españoles, hastiados del férreo control informativo que impone la dictadura, desean asomarse a esa rendija cada noche. Por eso, incluso aquellos a los que no les gusta el fútbol esperan con expectación que lleguen las doce: quieren darse la satisfacción de ver cómo le zurra la badana a los de arriba. Es fácil establecer un paralelismo entre los responsables de tal o cual federación o club y las autoridades políticas. De alguna manera, las bofetadas a los mandamases deportivos son bofetadas al régimen. El deporte corrupto y anquilosado es el sistema corrupto y anquilosado. Las incompetencias y las miserias del deporte son la incompetencia y las miserias del Estado.

Buenas noches y saludos cordiales – Vicente Ferrer Molina

Marcelo dio órdenes estrictas de que Arquímedes fuese tomado vivo, pues tenía suficiente caballerosidad como para respetar a un enemigo digno. Pero Arquímedes, sin parar mientes en el saqueo que se estaba llevando a cabo a su alrededor, estaba trazando figuras en la arena, tratando de resolver un problema geométrico (al menos así cuenta la tradición). Un soldado romano le ordenó que fuese con él, a lo que el científico griego respondió imperiosamente: «¡No destruyas mis círculos!», tras lo cual el soldado le mató.

La República Romana -Isaac Asimov

Se oyó un estallido a lo lejos.
—¿Qué ha sido eso?
Y a continuación, la noche, hacia la parte de la ciudad, se encendió en cascadas luminosas, en grandes rosetones de chispas multicolores. Eran los fuegos artificiales de la Semana Grande sobre la bahía. Joxe Mari y Patxo se sentaron a mirarlos desde el borde de la arboleda, y olvidados de su conversación reciente, opinaban sobre cada figura pirotécnica.
—Mira, mira.
—Hostia, qué bonito.
Acabado el espectáculo, volvieron a la oscuridad de los árboles y se echaron a dormir dentro de sus sacos, en la noche veraniega del monte.
Había concierto de grillos. Patxo renegaba:
—Toda esa gente allí abajo, me cago en la puta, de fiesta, haciendo cola en las heladerías y nosotros dando el callo por su liberación. A veces me entran ganas de agarrar el subfusil y, pim, pam, darles un pequeño merecido.

Patria – Fernando Aramburu

Libros quemados en 2016 (I)

diciembre 31, 2016 2 comentarios

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  • Libros leídos por Daniel Carrillo en 2016

Para ver el análisis de años pasados:

Libros quemados en 2015 (I)

Libros quemados en 2014 (I)

Libros quemados en 2013 (I)

Libros quemados en 2012 (I)

Por qué no hablamos de fútbol

noviembre 27, 2016 Deja un comentario

Se cumplen 300 programas de Cualquier Día, y si tuviera que extraer una lección periodística de tantos años me quedaría con este descubrimiento: la selección de noticias es el verdadero mensaje.

Antes de venir a la radio yo veía los informativos atento a lo que me contaban y al tratamiento que a ello le daban. Los medios hablaban más de políticos que de política, más de sucesos puntuales que de cambios sociales y más, mucho más, de fútbol que de todo lo demás.

Con la educadora experiencia de contribuir al guión semanal aportando noticias, he aprendido que la elección de lo que se expone ya tiene una carga ideológica, social y cultural; que independientemente del tratamiento ya existe una intención previa al seleccionar los temas.

Y más importante aún que lo que se cuenta es, ay, lo que no se cuenta. Con el resabio del perro viejo maldigo desde el sofá al interés malsano de los directores de informativos que deciden que se hable más de políticos que de política, más de sucesos puntuales que de cambios sociales y de fútbol… de fútbol… de fútbol nunca hablamos en Cualquier Día.

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

Democracia

noviembre 12, 2016 2 comentarios

President Elect Donald Trump visits the White House

Churchill dijo que el mejor argumento contra la democracia es conversar durante cinco minutos con el votante medio.

Yo, que soy un retorcido, disfruto con la derrota de lo políticamente correcto y con los infrecuentes fracasos de que lo se nos vende como pensamiento único. Cuando toman decisiones desagradables nos dicen “No había alternativa”, pero al final, ¡oh, cielos!, parece que siempre hay alternativa.

Algunos se dicen muy demócratas, pero cuando no sale el candidato que ellos querían, maldicen a la votante chusma que no lee lo que ellos leen ni oye a los profetas televisivos que ellos escuchan. Se dicen demócratas pero reniegan de esa gentuza que no ha alcanzado la iluminación que a ellos les proporciona estar todo el día en Twitter.

Y a los que aún no estamos iluminados del todo tan sólo nos queda una pregunta inocente ¿la democracia es mala, es buena, o depende de sin ganan los nuestros?

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Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.