Archivo

Posts Tagged ‘Grouchoo’

Metralla

Nacer en sangre, tropezar con un amor imposible, tirar piedras a la botella de vidrio, llenarse de valor cuando todos callan y susurran al oído, correr descalzo y saltar en el último momento al Sol desnudo, leer un libro de aventuras en el río mientras te quedas dormido, nadar de noche en una playa virgen, ver las estrellas subido a tu primer coche, esculpir a Venus de Milo, acariciar los dedos diminutos de una nueva vida,  desengañarse por creer en los hombres y no en los fantasmas, vender la luna, volver a sentir vida, buscar oxígeno mientras sudas, montar en globo en Lorraine Mondial Air Ballons, aprender a levantarse mientras suena la campana del último round, pasar de un lado al otro  en el arco iris de las pupilas, sonreír al niño que juega en el basurero, acariciar a un perro abandonado, llorar de alegría, regatear la mala suerte y marcar un gol saliendo desde medio de campo, besar las manos llenas de heridas de trabajo, buscar la libertad en los valles de la cintura, amar sin nada a cambio, amar porque uno se siente libre, amar aun en llamas, amar con las cadenas puestas, amar enfermo, amar para dar otra vida, amar sin orillas, amar para dar otro pase a lo amado, amar mientras contemplas recuerdos llenos de metralla y apasionadas vidas.

Perspectivas temporales. Grouchoo

Perspectivas temporales. Grouchoo

Grouchoo, 7 de mayo del 2015.

Indice de Poesías

Anuncios
Categorías:Grouchoo, Uncategorized Etiquetas: , ,

Carta desde Alcalá, dedicada a Carlos Fdez. Grouchoo

El otro día soñé que volaba, o, mejor dicho, que flotaba y me movía ingrávido a unos metros del suelo, veía a todos desde arriba, sin mancharme, iba hacia donde me daba la gana, el mundo era bondadoso y acolchado, y yo sentía, ¿cómo decirte?, esa amortiguación de la vida que te da el tercer botellín a estómago vacío.

No sé cuántas veces he releído tu carta tan emocionante pero tan nostálgica, y otras tantas veces he perdido la batalla de atreverme a responder con unos buenos párrafos. ¿Por qué censuramos el impulso? ¿Por qué cerramos los ojos a la verdad? ¿Por qué buscamos la profunda tristeza de un escritor que no escribe, la dolorosa auto-traición?

Me siento algo perdido en este mundo de whatsapp y multitarea. Quiero escribir cartas largas y buscar la íntima belleza de las cosas sencillas y de la lentitud, apartar lo fugaz y enfocarme en lo esencial. Pero vuelvo a perder la batalla contra mí mismo y me pongo otro capítulo de Homeland.

Después vuelvo a leer tu carta y me transporto mentalmente a esa noche de verano junto al puente, a los tiempos de fotografías analógicas, cuando no sabías el resultado del disparo hasta dentro de unos días, y vuelvo contigo al graffiti de Mundo Mágico del Ellacuría, al Loco de la Colina, a una camiseta de los Héroes y a la escalera de caracol de la biblioteca de Caracciolos. Y poco a poco siento que vuelvo a ser más yo, un yo más de verdad que el que pinta mi muro de Facebook.

Salgo a la calle y subo el puente sobre la vía del tren, esa herida que separa tu barrio del mío, busco el tacto infantil de la malla metálica y me quedo en lo alto como un señor chiflado que está sintiendo el viento de otros días, esperando a que pase un tren para saludarlo en la esperanza de que el maquinista haga sonar la bocina.

Decía Machado que se canta lo que se pierde, pero yo no me voy a detener en lo que se ha perdido porque también quiero creer en el poder creador de las palabras, y voy a actuar cómo si fuera posible crear otra realidad mediante el truco de invocarla.

carlosyo

Colegio de Caracciolos, ¿2002?

 

Sobre DUDAS (el libro)

julio 29, 2013 3 comentarios

Imagen

Han pasado más de seis años desde la creación del blog y a mí me quedaban 31 capítulos del libro DUDAS por subir. El plan inicial que trazamos Grouchoo y yo era publicar cada capítulo como una entrada independiente del blog y a la vez enlazarlo desde el índice de capítulos hasta completar el libro en versión online.

He decidido subir todos de una vez (se pueden leer aquí) porque no está bien dejar las cosas a medias y porque no me convencía publicarlos como nuevas entradas de este blog. Han pasado unos diez años desde que empezamos a escribir aquello, muchos de mis puntos de vista han cambiado y no estoy especialmente orgulloso de la mayor parte de esos textos, que en su enfoque o en su redacción presentan típicos pecados de juventud. Quiero decir que si los escribiera ahora intentaría ser más claro, más enfocado, mencionaría a menos autores y trataría de escribir con más llaneza. Hay algunos a los que incluso me dan ganas de subtitular con algo así como yo de esto no me hago responsable…

Dicho esto, y trato de ser ecuánime, a pesar de los años y de las grandes imperfecciones sigo pensando que el librito tiene sus bondades. Lorenzo dijo que era un libro aguerrido y a mí me gusta pensar que se le pueda aplicar alguna de las tres acepciones del término. Mi permanente tendencia a la nostalgia me hace añorar aquella frescura, ay, ese desparpajo. Hasta miro con cierta ternura esa facilidad para aseverar, esa desvergüenza para hablar de esto y de lo otro sin tener ni puta idea.

Lo que nunca le dije a Javier Reverte

febrero 27, 2013 11 comentarios

Casi todos los años veo a Javier Reverte firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid. En alguna ocasión he visto que estaba solo y aburrido en la caseta, y alguna vez me ha sostenido la mirada fijamente, tan fijamente que he estado a punto de ir hacia él y decirle algo. Pero soy tan cobarde que siempre termino por bajar la mirada, pasar de largo y seguir caminando maldiciendo mi timidez, por no decir mi cobardía. O mi ruindad.

Si hablara con él quizá le diría que el primer libro suyo que leí fue Vagabundo en África. Que estaba estudiando alguna aburrida asignatura de ingeniería en la biblioteca del barrio cuando decidí tomar el libro para hojearlo. Aquello fue un flechazo. Tuve que parar de leer unas horas después, con una cuarta parte del libro ya vencida, sin haber estudiado absolutamente nada de mis apuntes pero completamente seducido y feliz después de haber sentido los tambores de la literatura redoblando en mi estómago una vez más, una de esas pocas veces en que te sientes tan impresionado y tan seducido por lo que estás leyendo que no quieres que el libro se acabe, pero sigues leyendo febrilmente.

Después leí El sueño de África y Los caminos perdidos de África. Estaba claro que el tipo había conseguido dominar el formato de literatura de viajes mezclando sus vivencias personales con la Historia de los territorios visitados. Tiempo después descubrí que eso ya lo habían hecho otros antes (el polaco Kapuscinski) pero eso no le quita un ápice de mérito al madrileño Javier Reverte.

Cuando leí Corazón de Ulises supe que ese libro iba a acompañarme para siempre. Es el mejor compendio de historia y mitología griega que conozco, sin academicismos, disfrazado de literatura de viajes y fabricado desde un amor que se filtra en cada página, en el enfoque, en la elección de los temas y las formas. He disfrutado como un enano con ese libro.

Fotografía de Carlos Fernández Grouchoo

Javier Reverte en la Feria del libro de Madrid – Fotografía de Carlos Fernández (Grouchoo)

Si hablara con Javier Reverte no me atrevería a decirle que he intentado seguir su estela al escribir una serie de textos sobre un viaje a Marruecos y un relato de viajes por México titulado Bigotes, caballos y cantinas, aunque quizá le diría que el uso de esa primera persona cercana, desprovista de vanidades, consciente de sus limitaciones, pero decidida, vital, dispuesta a recorrer el camino trazado por sus sueños, me parece un acierto absoluto para el libro de viajes. Y que siempre intentaré imitarle en busca de ese intenso placer intelectual que es el estudio de la Historia, la investigación autodidacta sobre las grandezas y las miserias de los Antiguos.

También le diría que, a fuerza de leerlas, releerlas y envidiarlas, ya son casi mías algunas imágenes de sus vivencias. Un hotel de Wadi Hafa con un jergón y un cubo para ducharse, sin otra cosa que hacer que bajar por las mañanas al mercado junto al río. Javier Reverte en Ítaca, asando pescado en una hoguera junto a Dimitris, o navegando el Yucatán, o durmiendo en sitios sin humanidad en decenas de kilómetros a la redonda. Quizá le diría que yo también he experimentado esa certidumbre de saber que hay sitios en los que uno se quedaría toda la vida, pero que debe abandonar porque así lo dicta la ley del viaje, la paradoja del viajero.

Me gustaría saber qué debo decirle si vuelvo a tener la oportunidad de hablarle. Quizá le diría que le conozco. Que es mi amigo. Que le respeto. Que me cambió la vida. Que quiero recorrer Grecia, Jonia y Alejandría siguiendo sus pasos. Que leerle me impulsa a vivir, a viajar y a leer. Que es el mejor. Que me gustaría invitarle a una caña para callarme ya y que hablase él. O quizá yo simplemente vuelva a agachar la cabeza y a seguir caminando por la Feria del Libro, maldiciendo mi timidez, prometiéndome que al siguiente año seré más valiente.

Soledad

Durante algunos años tuve esta fotografía en la pared de mi habitación. Me gustaba mirarla detenidamente. Siempre acababa centrándome en la chica, en la soledad de la chica, en el misterio que envuelve su figura apartada. La foto podría estar hecha en cualquier país, pero podemos imaginar que los dos jóvenes se mueven en el extrarradio de una gran ciudad. También podemos sospechar que esa ciudad es Madrid, y ya puestos vamos a inventarnos que es primavera y que pasan las horas de la tarde.

Es difícil negar ante esta imagen la existencia del momento único para atrapar la magia del instante. La solidez y quietud de la edificación y de la chica contrastan con el dinamismo y la fugacidad del chico, silueta móvil y algo difuminada que se está escapando del cuadro. A la izquierda, en la parte superior, está el brazo derecho del chico. A la derecha, en la parte inferior, está la chica. Los dos elementos trazan una clara diagonal que vendría a ser la proyección de uno de los lados del triángulo que forman las piernas del chico con el techo del edificio. ¿Es todo esto casual? Cuesta comprender cómo pueden coincidir estos detalles en el preciso momento en que el fotógrafo aprieta el disparador.

Algo habrá que decir también del simbolismo. Casualidad o no, el macho está en movimiento, exhibiéndose, realizando una actividad física y con algún calculado riesgo. La hembra espera en soledad, inmóvil, acurrucada en sus pensamientos. ¿En qué piensa? ¿qué mira? ¿a qué dirige su interés? Por el momento parece que no está dispuesta a prestar ninguna atención al macho, que puede seguir haciendo acrobacias hasta hartarse.

Habrá quien busque poesía en los graffitis (¿necesidad de expresión de la identidad?) o el cielo azul azul que bendice esta Meseta. Para mí la magia está en la chica, que no sabe que la están retratando, a diferencia del chico, que es plenamente consciente. Él está regalando su imagen al fotógrafo, está posando. A ella le hemos robado su soledad. A traición.

Categorías:Fotografía Etiquetas: , ,

Pistola y Cuchillo. Con Montero Glez en Venta de Vargas.

diciembre 11, 2011 12 comentarios

A la entrada de la Venta Vargas, por donde antes aparcaban los coches, un grupo se va formando. Vistos de lejos parecen una comunidad amistosa repartiendo abrazos, regalos y besos, pero bien sé yo que esos tienen mucho peligro, porque están hablando de pistolas y de cuchillos, y también de una bomba Orsini preñada de Pólvora Negra.

Vistos de lejos podría pensarse que han venido a robarle trozos de bronce a la estatua, pero al acercarnos sabremos que en vez de robar, comparten. Le han puesto un cigarro al cantaor y un jersey al niño. Lo del pitillo es un detalle a tener en cuenta, pues dicen los libros que José Monge se agarraba al cigarro como el que se agarra a la vida, así que es posible imaginar su boca riente abrirse de golpe al saber que hay quien le arrima pitis a la estatua, por si acaso tuviera el capricho de darle unas caladas.

Esos del grupo ya han dejado de crecer y de hacerse fotos y de darse abrazos, regalos y besos. Ahora se encaminan a la Venta de Vargas, casa fundada en los tiempos en que La Faraona gateaba, restaurante con eco de soniquete flamenco y regocijo de los buenos paladares que surcaban la carretera de Andalucía a la altura de San Fernando, Cádiz. Si nos perdemos entre ellos fingiendo las artes del despiste y si planchamos bien la oreja quizá podamos discernir a qué han venido, los muy pájaros. Dicen algo de un tal Montero Glez, al parecer escritor bendito. Se oyen menciones al Camarón, pero aun no sabemos si vienen referidas a esa fruta del mar que enjoya las tortillitas o al artista al que acompañaron Paco y Tomate, ese que sale en las fotos de las paredes con su chaquetita colorá y su melena de oro viejo.

Cuando parece que ya vamos entendiendo de qué va esta vaina, se nos vuelven a escapar. Han entrado al cuarto de la derecha, el reservado de Camarón de la Isla, el mismo en que tuvo lugar aquel duelo regicida con Manolo Caracol, si es que es verdad lo que nos ha chivado el Jesús Picardo.  Y ahí les dejamos, pues no somos quien para contar lo que hubo de puertas para dentro. Podemos imaginar que danzarían las palabras y que brillarían las anécdotas, y que un humo espeso y proverbial los envolvería en el recuerdo hasta llevarlos a otro tiempo. Ya sólo queda añadir que hemos visto salir de allí al maestro Rancapino, y que le iba diciendo algo muy raro a su hijo, algo que no podemos entender del todo, algo de un catalán que vino de Holanda para llevarse la Dinamita. Y de una boda. Y de un padrino muy especial que lleva la mirada surcada de ensoñaciones, de gitanos que torean a la luz de la luna, de viajeros y contrabandistas, de fugitivos y de cantaores con poderío de tigre roto novelados en una noche andaluza, a las puertas de la eternidad.

Daniel Carrillo

Montero Glez en la estatua de Camarón

Camarón fumando a la entrada de Venta Vargas

Leer más…

SIEMPRE ALERTA – Cortometraje 2011

octubre 19, 2011 12 comentarios

 

 

TÍTULO ORIGINAL

Siempre alerta

AÑO

2011

DURACIÓN

16 min. Trailer / Entrevistas

PAÍS

ESPAÑA

DIRECTOR

Javier Cañones / Carlos Fernández

AYTE. DIRECCIÓN

Miguel Lara

MÚSICA

Tiramisú Non-Stop (Lady Moriarty’s Band)

PRODUCCIÓN y MONTAJE

Alejandro Giménez

GUIÓN

REPARTO

IDEA ORIGINAL

Carlos Fernández, Félix Martinez, Ángel Pérez, Javier Cañones, Miguel Lara, Ángel de Miguel, Diego Rueda, Antonio López, David Millán, Daniel Carrillo, Rosalía Peña, Marino Pérez, Toro Bravo.

WEB OFICIAL

dudas2.wordpress.com

ESTRENO

8 octubre 2011 – El Sueño de Lola (Alcalá de Henares)

GÉNERO

Comedia

SINOPSIS

Año 2010: La juventud española sufre las consecuencias de la crisis económica. Un grupo de amigos desempleados comienza a desarrollar un comportamiento extraño ante la posibilidad de recibir en cualquier momento la llamada para una entrevista de trabajo.