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Dorsal 305 (crónica de la Media Maratón de Fuenlabrada 2011)

Km. 0: Me quedo en la parte de atrás. Pero muy atrás. Es la primera vez que corro una distancia así (21km) y me lo voy a tomar con calma. Hay 600 inscritos y salgo entre los 20 últimos. Mi objetivo es terminar.

Km.1: Siempre sorprende la imagen de tantas personas trotando juntas. Disfrutamos de un paisaje de polígonos industriales, glorietas y cuestas. Ya me lo esperaba, porque ayer consulté el recorrido y el perfil de la prueba. Nos vamos a pasar la carrera subiendo y bajando.

Km.2: Voy entrando en calor. Antes del comienzo de este tipo de pruebas se puede ver a los corredores calentando y estirando, para empezar enchufados o para matar los nervios. Yo me he quitado el chándal 5 minutos antes, entre otras cosas porque prefiero calentar durante la propia carrera. Hoy me he pasado de listo con lo de apurar hasta el final: he corrido los primeros 200 metros esperando a que el cronómetro GPS detectara mi posición.

Km.3: Subo el ritmo, pero muy poco. Comienzo a adelantar corredores.  Algunos van charlando y yo me acuerdo de Juan Nicolás, compañero en otras batallas. Me distraigo mirando las camisetas y los gemelos de quienes me preceden.

Km.4: Las cuestas son tendidas, pero incordian. Descubro que tengo cierta tendencia a apretar cuando la carretera se inclina hacia arriba. Debe de ser una herencia del ciclismo.

Km. 5: Algunas calles se recorren en los dos sentidos y podemos ver las caras de los corredores que lideran la carrera. Hay algunos cuyo gesto de esfuerzo resulta demasiado acentuado para lo poco que llevamos. También hay gestos de concentración extrema; resulta fácil imaginar cerebros trabajando al ritmo de las zancadas, calculando tiempos, ritmos y distancias, recordando otras carreras, descifrando sensaciones.

Km. 6: Una mujer que avanza por delante ve a sus familiares y hace amago de pararse y abandonar. La obligan a seguir. Un corredor bromista se pone a su lado y le dice: yo me quedo contigo porque a mí no me animan y a ti sí. Los 6 ó 7 que observamos la jugada nos miramos riendo.

Km. 8:  Subo el ritmo un poco más. Poco a poco voy adelantando algunos puestos. Brilla el sol. No hace frío.

Km. 10: El recorrido de este XIV Medio Maratón de Fuenlabrada consiste en dos vueltas al mismo circuito. Pasamos por la zona de salida y meta completando la primera mitad. Por allí está mi madre, que me anima. Y un poco más adelante mi padre, que me dice que voy muy bien. Creo que ha visto en mi cara que no estoy sufriendo.

Km. 12: Alarma: la pierna izquierda se me empieza a dormir. Conozco la sensación y me preocupa, porque suele ir a peor. Ya había previsto la posibilidad de tener que pararme a estirar por este motivo, pero esperaba encontrarme el dolor en la otra pierna, que me había avisado unos días antes.  En la derecha de momento sólo noto una pequeña molestia en la rodilla.

Km. 14: Cada vez tardo más en adelantar corredores, porque a estas alturas cada uno ha encontrado su ritmo. Alcanzo a un chico, observo su forma de correr y deduzco que se lo está tomando con calma, sin gran esfuerzo. Me pongo a su lado y empezamos a conversar. Corremos los siguiente kilómetros charlando mientras vamos dando caza a más corredores.

Km. 17: Ya no me duele la pierna. Me percato, como en otros momentos de la carrera, de que llevo la respiración demasiado fácil. Me asalta la certeza de que no me lo estoy currando. Le digo al colega que voy a apretar un poco. Él no se anima.

Km. 19: La gente va bastante tocada. Hay dos hombres andando. Escucho respiraciones forzadas y veo que algunos se clavan en las cuestas. A estas alturas de carrera a nadie le sobran energías. Me empiezo a fatigar de verdad, no puedo apretar más y creo que no voy a poder cambiar de ritmo al final.

Km. 21: Entro en el estadio y me inunda una sensación de alegría. Misión cumplida.


  • La clasificación oficial dice que han terminado 470 corredores. Aparezco en la posición 341, con un tiempo de 1:46:46
  • Los datos de mi reloj (faltan los primeros 200 metros):

Media Maratón de Fuenlabrada

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  1. octubre 25, 2011 en 12:13 am

    Sin lugar a Duda eres un crack, ” Mens sana in corpore sano”

    • Daniel Carrillo
      octubre 25, 2011 en 12:27 am

      Sí, bueno, depende la hora y el día de la semana…

  2. Rosalía
    octubre 25, 2011 en 12:23 am

    Te vas a quedar todo buenorro con esas palizas que te metes ;), recuerda que a la proxima me toca ir a darte las botellitas de agua 😉

  3. Daniel Carrillo
    octubre 25, 2011 en 12:26 am

    Por cierto, hay un par de libros que me parecieron muy interesantes para comprender lo que pasa por la cabeza del deportista. Uno es “De qué hablo cuando hablo de correr” de Haruki Murakami (el mismo de Tokio Blues). Y el otro es “El ciclista”, de Tim Krabbé.

  4. octubre 25, 2011 en 12:58 am

    los tienes?

    • Daniel Carrillo
      octubre 25, 2011 en 12:18 pm

      No (los leí de prestado)

  5. Juan Nicolás
    octubre 25, 2011 en 8:44 am

    Me gustaría volver a hacerlo juntos.. (a ser posible sin pagar.. jeje) aunque estoy en fase de preparación y hasta primavera no estaré disfrutando..

    • Daniel Carrillo
      octubre 25, 2011 en 12:28 pm

      Si te refieres a correr, yo también estoy dispuesto a “volver a hacerlo juntos”

  6. Martín
    octubre 25, 2011 en 12:24 pm

    Hip, hip, hurra!!! Ahora ya puedes volver a los otros hipidos de tus cervezas, tus cremas y tus pacharanes… Bravo por Carrillo!!!

  7. Daniel Carrillo
    octubre 25, 2011 en 12:29 pm

    De acuerdo, pero para el otoño preferimos los riojas, riberas, somontanos… y hasta incluso valdepeñas.

  8. Martín
    octubre 25, 2011 en 12:55 pm

    O vino de Esquivias, de ése por el que mata Alatriste…

    • Daniel Carrillo
      octubre 25, 2011 en 1:18 pm

      Habrá que probarlo. Más pronto que tarde, espero.

  9. Rul
    octubre 25, 2011 en 5:26 pm

    En fin, salir a una media maratón sin calentar ni estirar… hay que ser Ingeniero en letras puras para hacer eso. Porque sé que el Albariño insuflaba vida desde las reservas de tu maltrecho hígado, que si no era para colgarte de un pino.

    • Daniel Carrillo
      octubre 25, 2011 en 9:28 pm

      Es que estaba preocupado por que se me cargaba mucho una pierna los días antes… la única solución que vi fue no calentar para quitar kilómetros y regar con albariño. Y funcionó.

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