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Posts Tagged ‘libros quemados’

Libros quemados en 2018 (y II)

En lo que a mí respecta, me gustaría resucitar, al menos en el ámbito de la literatura, ese universo de sombra que estamos disipando… Me gustaría ampliar el alero de ese edificio llamado “literatura”, oscurecer sus paredes, hundir en la sombra lo que resulta demasiado visible y despojar su interior de cualquier adorno superfluo.

El elogio de la sombra – Junichirô Tanizaki

A veces salía de la ciudad y se alejaba por la carretera. En una ocasión incluso se había internado en un bosque. Pero cuanto más solitario y apartado era el paraje, más claramente percibía Raskolnikof la presencia de algo semejante a un ser, cuya proximidad le aterraba menos que le abatía. Por eso se apresuraba a volver a la ciudad y se mezclaba con la multitud. Entraba en las tabernas, en los figones; se iba a la plaza del Mercado, al mercado de las Pulgas. Así se sentía más tranquilo y más solo.

Crimen y castigo – Fiódor Dostoyevski

Para mí constituye un placer supremo viajar solo y en coche. Casi nunca pongo la radio y muy pocas veces música. Contemplo el paisaje, pienso en el libro que estoy escribiendo, repito en voz alta los chistes que siempre me hacen reír, recuerdo a mis amigos muertos, dejo que corran mis lágrimas a solas, canto canciones de la niñez, me recito versos que conozco de memoria, abro la ventana y huelo los olores de las cuatro estaciones, me río alegre por la viveza de mis sentidos, del hecho de estar vivo, y siento mi existencia y el mundo alrededor en su desorden y alborozo. Disfruto con hondura de mi soledad y no entiendo cómo existe gente a la que le aburre viajar en un coche sin compañía alguna: pocas cosas hay en la vida tan libres, pura aventura. Creo que es algo parecido a lo que debieron de sentir los hombres de antaño cuando montaban sobre un caballo, picaban espuelas y cabalgaban por bosques o desiertos.

Canta Irlanda – Javier Reverte

DUDAS

En la bahía de San Francisco, junto a las aguas donde se forjó Jack London

Esta divergencia entre nuestro entorno y lo que nuestra genética espera se denomina en biología <discordancia evolutiva>, y es la causa principal de las enfermedades crónicas que nos afectan. La medicina utiliza fármacos para enmascarar los síntomas causados por estas discordancias, pero es incapaz de atacar el problema de raíz: falta de adaptación de nuestros genes al entorno moderno. Hablo de entorno en sentido amplio. No me refiero tanto a un sitio físico concreto como al conjunto de nuestros hábitos y comportamientos diarios.

Fitness Revolucionario. Lecciones ancestrales para una salud salvaje – Marcos Vázquez

Seguro que al llegar aquí te impacientarás y dirás: pero bueno, ¿cuáles fueron esas maravillas realizadas por los atenienses? A lo que tendré que responderte: en realidad, todo tipo de cosas; aunque se interesaron en particular por dos: la verdad y la belleza.

Breve historia del mundo – Ernst H. Gombrich

Zwonimir se ha pasado la vida durmiendo en duros bancos «de madera de roble auténtica», suele decir bromeando. No tolera el calor de la cama y tiene pesadillas si el lecho es demasiado blando. Tiene una constitución sana, se acuesta tarde y se levanta con el viento matinal. Corre por su cuerpo sangre campesina; no lleva reloj y siempre sabe qué hora es; predice la lluvia y el sol, siente el olor de lejanos incendios y tiene presentimientos y sueños.

Hotel Savoy – Joseph Roth

Libros quemados en 2018 (I)

Libros quemados en 2017 (y II)

«¿Cabe la posibilidad de que no haya vivido como debería haberlo hecho? —Se le pasó de pronto por la cabeza—. Pero ¿cómo es posible? Si he hecho siempre lo que correspondía en cada momento», se dijo, rechazando sin más la única solución al enigma de la vida y de la muerte, como si fuera algo completamente imposible.

La muerte de Iván Ilich – León Tolstói

Un día uno de los bandoleros le preguntó: «¿Qué piensas hacer cuando recobres la libertad?» Y César respondió: «Armaré una flotilla, os perseguiré, os capturaré y os haré ejecutar.» El pirata rió la ocurrencia de buena gana y cambió de tema. A poco César pudo reunir el rescate, y en cuanto recobró su libertad cumplió lo prometido: capturó a sus secuestradores y los hizo crucificar.

Julio Cesar. El Hombre Que Pudo Reinar – Juan Eslava Galán

Es lo que tienen las dictaduras, ofrecen siempre satisfacciones con efecto retardado; los mismos que se esfuerzan en no darse por aludidos o por escaquearse, con el paso del tiempo exaltan su papel protagonista. «¡Yo estaba allí, yo estaba allí, y lo vi con mis propios ojos!». Lo que ni siquiera se acerca aproximadamente a la verdad, porque si estaban allí -cosa harto improbable porque los voluntarios eran escasos- hicieron todos los esfuerzos para no mirar y evitarse el peligroso papel de testigo. Porque los testigos de la historia, en una dictadura, o son víctimas o son verdugos, o disimulan para no poner en evidencia al verdugo.

El cura y los mandarines – Gregorio Morán

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En el Café Tournon de París, siguiendo los pasos de Joseph Roth

En aquel tiempo, antes de la gran guerra, cuando sucedían las cosas que aquí se cuentan, todavía tenía importancia que un hombre viviera o muriera. Cuando alguien desaparecía de la faz de la tierra, no era sustituido inmediatamente por otro, para que se olvidara al muerto, sino que quedaba un vacío donde él antes había estado, y los que habían sido testigos de su muerte callaban en cuanto percibían el hueco que había dejado. Si el fuego había devorado una casa en alguna calle, el lugar del incendio permanecía vacío por mucho tiempo, porque los albañiles trabajaban con lentitud y circunspección, y los vecinos, a los que pasaban casualmente por la calle, recordaban el aspecto y las paredes de la casa desaparecida al ver el solar vacío. ¡Así eran entonces las cosas! Todo cuanto crecía necesitaba mucho tiempo para crecer, y también era necesario mucho tiempo para olvidar todo lo que desaparecía. Pero todo lo que había existido dejaba sus huellas y en aquel tiempo se vivía de los recuerdos de la misma forma que hoy se vive de la capacidad para olvidar rápida y profundamente.

La marcha Radetzky – Joseph Roth

Si pensamos en aquellos de entre nosotros más sobresalientes, los genios que conocemos son aquellos que, llevados por una debilidad de carácter, han luchado por darse a conocer para reafirmarse. Los otros, de haberlos, los autosuficientes, los fuertes de carácter, permanecerán anónimos.

Al principio fue un chiporroteo – Alberto Rodriguez

El rostro magullado y recalentado acusa diversas y sucesivas estupefacciones sufridas a lo largo del día, y algo en él se está desplomando con estrépito de himnos y banderas. Este sujeto, sospechoso de inapetencias y como desriñonado, podría ilustrar no sólo una manera de vivir, sino también la naturaleza social del mundo en que uno vive: mientras el país no sepa qué hacer con su pasado, jamás sabrá qué hacer con su futuro.

Juan Marsé. Mientras llega la felicidad – Josep María Cuenca

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Libros quemados en 2017 (I)

diciembre 31, 2017 1 comentario

Libros quemados en 2015 (y II)

No soporto que la gente pregunte de qué va un libro. La gente que lee buscando una trama, la gente que chupa las historias como si fueran la nata de una galleta Oreo, debería quedarse con los cómics y las telenovelas. ¿Que de qué va? Todos los libros que merecen la pena van de emociones y de amor y de muerte y de dolor. Va de palabras. Va de un hombre que se enfrenta a la vida. ¿Te vale así?

EL BAR DE LAS GRANDES ESPERANZAS – J.R. MOEHRINGER

Los griegos hicieron al hombre centro del universo y medida de la creación. En esto, como en casi todo, se mostraron muy superiores a las otras culturas de su tiempo, que inventaban dioses crueles y exigentes. En Grecia, bendita sea, nacieron la filosofía, el amor al conocimiento, la reflexión sobre el hombre y la naturaleza, la investigación científica basada en la razón, la observación y la experimentación, el sentido de la libertad, de la dignidad del hombre y de la justicia. Los griegos cultivaron la belleza y el conocimiento en todas sus formas: bellas artes, oratoria, danza, deporte, medicina, ingeniería. Brillaron más en ciencias que en tecnología (lo contrario que sus herederos, los romanos). Nos dieron el teatro, la novela, la poesía, la música… Los griegos apreciaban la mesura, la proporción, el dominio y el conocimiento de sí mismo, un conjunto de virtudes que hemos heredado a través de Roma (aunque no las practiquemos mucho). Parece mentira que tanta luz saliera de Grecia, una tierra tan pobre.

HISTORIA DEL MUNDO CONTADA PARA ESCÉPTICOS – JUAN ESLAVA GALÁN

Amaneció sin resaca, porque todo lo que bebimos era bueno y todo lo que hablamos era inútil, se dijo.

EL LABERINTO GRIEGO – MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

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Andima Hermosilla, Martín Sotelo y Daniel Carrillo, ante la estatua de Pío Baroja en la Cuesta de Moyano, Madrid (2015)

Porque ocurre que el pueblo, la multitud, «la horda», como gusta de decir la derecha, es un monstruo que no se conoce a sí mismo, y cuando se ve entero en la calle, cuando se contempla completo a la luz del día, tiene asombro y luego miedo de su propia musculatura, de su propia osatura, de su ingencia, y principia a replegarse lentamente, instintivamente, y este repliegue es lo que da siempre el voto al Poder, a lo seguro, a lo establecido y a lo que significa continuidad.

Y TIERNO GALVÁN ASCENDIÓ A LOS CIELOS – FRANCISCO UMBRAL

En mi opinión, el principal cometido del oficial es algo tan prosaico como vigilar a sus hombres con el fin de impedir que se olviden de quiénes son, cuál es su objetivo, cómo deben llegar hasta él y qué equipo se supone que deben tener consigo cuando lleguen. Ah, y volver, claro. Eso suele ser lo más complicado.

MATAD A ROMMEL – STEVEN PRESSFIELD

Es cierto que me he pasado la vida enamorado de una u otra princesa; y espero seguir así hasta que me muera, pues estoy convencido de que si algún día cometo alguna acción mezquina será en el intervalo de una pasión a otra. Durante el interregno siento mi corazón como cerrado con llave; no encuentro en él ni una moneda que darle a la miseria. Procuro, por ello, salir de tal estado todo lo deprisa que puedo, y en el instante en que me vuelvo a enamorar, vuelvo a ser todo generosidad y benevolencia, y me siento capaz de hacer cuanto pueda hacerse en favor de otro u otra, mientras no haya pecado de por medio.
Y al hablar de este modo hago el elogio de la pasión y no mi propio elogio.

VIAJE SENTIMENTAL – LAURENCE STERNE

Libros quemados en 2015 (I)

Sin título

 

  • Libros leídos por Daniel Carrillo en 2015

Para ver el análisis de años pasados:

Libros quemados en 2014 (I)

Libros quemados en 2013 (I)

Libros quemados en 2012 (I)

Libros quemados en 2014 (I)

Libros Quemados 2014

  • Libros leídos por Daniel Carrillo en 2014

Para ver el análisis de años pasados:

Libros quemados en 2013 (I)

Libros quemados en 2012 (I)

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