Archivo

Posts Tagged ‘quemados’

Libros quemados en 2014 (y II)

Hombres de hierro, le oímos decir alguna vez al viejo Suau, forjados en tantas batallas, hoy llorando por los rincones de las tabernas. No podíamos entenderlo entonces, pero él había sobrepasado esa edad en que un hombre deja de sentir el deseo de ajustar cuentas con nadie, salvo tal vez consigo mismo. Durante bastantes años, hasta el umbral de la madurez, a nosotros nos gustó creer que el pistolero se equivocó en su decisión de retirarse, y que le mataron por eso; hoy ya no creemos en nada, nos están cocinando a todos en la olla podrida del olvido, porque el olvido es una estrategia del vivir —si bien algunos por si acaso, aún mantenemos el dedo en el gatillo de la memoria…

UN DÍA VOLVERÉ – JUAN MARSÉ

Prestar atención al detalle es mirar la cara de las personas con las que habla, observar lo que hacen y dejan de hacer, estar atento a las cosas que cambian en su ciudad y los detalles que nadie ha observado antes. También es recordar las fechas importantes, los gustos de sus familiares y amigos, los apellidos de sus conocidos. Es revisar los correos electrónicos y los documentos antes de mandarlos. Es darse cuenta de que lo grande está en lo pequeño.

VIVIR SIN JEFES – SERGIO FERNÁNDEZ

Un Estado puede derrumbarse, un país puede ser invadido sin que se produzca en las masas una reacción profunda, pero en cambio no es posible que el servicio municipal de limpieza deje de recoger las basuras durante cuarenta y ocho horas. Las masas modernas lo soportan todo menos la incomodidad material, física. La independencia de la patria, los derechos del hombre, los destinos de la civilización, son hoy para la gran masa ciudadana puras abstracciones que no tienen ningún sentido frente al hecho cierto, tangible, irritante, de que al salir del trabajo no se pueda tomar el aperitivo o de que haya que perder una hora haciendo cola ante la puerta de una panadería.

LA AGONÍA DE FRANCIA – MANUEL CHAVES NOGALES

Daniel Carrillo, Carlos Fernández y Javier Cañones (Alcalá de Henares, 2014)

Daniel Carrillo, Carlos Fernández y Javier Cañones (Alcalá de Henares, 2014)

Los directivos de sí mismos son personas que se marcan sus propios objetivos y los llevan a cabo. No necesitan una dirección férrea. No necesitan una supervisión diaria. Hacen lo que haría un directivo: marcar el ritmo, distribuir tareas, determinar lo que hay que hacer, etc.; pero lo hacen para ellos mismos.

REINICIA – JASON FRIED Y DAVID HEINEMEIER HANSSON

—¡No, por favor! —protesta Luder, cuando vienen a buscarlo una vez más para que firme un manifiesto humanitarista o participe en un mitin a favor del pueblo oprimido—. Amar a la humanidad es fácil, lo difícil es amar al prójimo.

DICHOS DE LUDER – JULIO RAMÓN RIBEYRO

Debo reconocer que tengo el privilegio de que no me importe en absoluto la lentitud del paso del tiempo a bordo de los barcos. Mientras navego, me gusta contemplar los océanos, o los ríos, o los lagos, desde las barandas de los puentes, durante los largos minutos del amanecer de luz incierta, de día bajo el sol de fuego, también en la melancolía del atardecer y, desde luego, por la noche, bajo la mirada eterna y curiosa de las estrellas, que creo entender que nos observan con una perpleja intensidad, tratando inútilmente de comprendernos. Y me gusta caminar por las cubiertas, subir y bajar entre los puentes, y, más que nada, charlar con la gente. En los barcos, todo el mundo habla con todo el mundo y abre con ingenuidad su corazón a los otros. Quizá porque todos los humanos sin excepción alentamos un miedo atávico, casi animal, al mar y a las grandes superficies o corrientes de agua. Y necesitamos el apoyo de los demás, saber que no somos los únicos que estamos allí sobre las olas imprevisibles y la insensata amenaza de los temporales. Navegar es un milagro, lo mismo que idear un mapa. ¿Quién fue el primero a quien se le ocurrió vaciar un tronco de árbol, fabricar una pala con una de sus ramas y echarse al agua a comprobar si aquel ingenio flotaba con un hombre a bordo?

COLINAS QUE ARDEN, LAGOS DE FUEGO – JAVIER REVERTE