Democracia

noviembre 12, 2016 2 comentarios

President Elect Donald Trump visits the White House

Churchill dijo que el mejor argumento contra la democracia es conversar durante cinco minutos con el votante medio.

Yo, que soy un retorcido, disfruto con la derrota de lo políticamente correcto y con los infrecuentes fracasos de que lo se nos vende como pensamiento único. Cuando toman decisiones desagradables nos dicen “No había alternativa”, pero al final, ¡oh, cielos!, parece que siempre hay alternativa.

Algunos se dicen muy demócratas, pero cuando no sale el candidato que ellos querían, maldicen a la votante chusma que no lee lo que ellos leen ni oye a los profetas televisivos que ellos escuchan. Se dicen demócratas pero reniegan de esa gentuza que no ha alcanzado la iluminación que a ellos les proporciona estar todo el día en Twitter.

Y a los que aún no estamos iluminados del todo tan sólo nos queda una pregunta inocente ¿la democracia es mala, es buena, o depende de sin ganan los nuestros?

Ir a descargar

Publicado originalmente como columna radiofónica en el programa Cualquier Día de RUAH – Radio Universitaria de Alcalá de Henares ruah.es.

140. Panorámicas de playas con mi iphone 6plus (sin retocar)

septiembre 27, 2016 4 comentarios
Categorías:Uncategorized

La saeta de Serrat (y de Machado y de Semana Santa)

La pasada Semana Santa me propuse investigar la historia de la marcha de La Saeta, que hoy en día es quizá la composición más reconocible entre las que tocan las bandas de música en las procesiones.

Con letra de Antonio Machado y música de Joan Manuel Serrat, esta canción es una de mis favoritas. Supongo que todos nos sentimos especialmente conmovidos por ciertas canciones, pero ¿por qué será que hay algunas que le tocan la fibra sensible a una mayoría de personas?

 

  •  La letra de ésta canción es un poema de Antonio Machado que aparece en Campos de Castilla (1912), y lleva por título “La Saeta”.

¿Quién me presta una escalera
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?
Saeta popular

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

 

  • Aparece por primera vez en el disco Dedicado a Antonio Machado, poeta, que es el quinto álbum (LP) de Joan Manuel Serrat y fue editado en 1969 por la compañía discográfica Zafiro/Novola. En este disco, los arreglos y dirección de orquesta son de Ricard Miralles, que es la mano derecha de Serrat, su pianista y hombre de confianza, quien ha intervenido como arreglista en casi todos sus trabajos. Por tanto, si bien los temas son originales de Serrat, podemos atrevernos a conceder cierta autoría de la música de La Saeta a Miralles.

 

  • La estructura de los cuartetos primero, segundo y cuarto es a-b-b-a, mientras que la del tercero es a-b-a-b. Por tanto ninguna de las estrofas tiene estructura de saeta, puesto que esta es a-b-c-b (como se aprecia en la saeta popular que abre el poema).

 

  • La canción de Serrat no está pensada para tocarse en Semana Santa. Parece ser que la primera adaptación como marcha procesional la realizó la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Buena Muerte de Ayamonte (Huelva) en 1983 bajo el titulo “La Saeta del Madero”. La extinta banda sevillana de cornetas y tambores Virgen de las Angustias sacó una segunda versión de “La Saeta” que fue registrada en un disco editado por Pasarela en 1986. Esta versión, que finalmente llegó a las procesiones de Sevilla, tendría como compositor a Antonio Velasco Rodríguez y sería de corte clásico: una introducción de cornetas, una melodía (en este caso la parte central de la canción) y al final de nuevo la introducción. En la Cuaresma de 1988, con ocasión del 50 aniversario de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras (actual A. M. Virgen de los Reyes), en la hermandad de los Gitanos de Sevilla, se realiza una procesión extraordinaria para la cual se estrena una nueva versión, arreglada por Antonio Amodeo y promovida por Juan Ramírez. La marcha apareció en el LP que la citada agrupación publicó a principios de 1989. A partir de ese momento “La Saeta” alcanzará gran popularidad como marcha procesional, y es actualmente una de las marchas más tocadas en toda Andalucía.

 

  • Al parecer es falsa la creencia de que la mención “al Cristo de los Gitanos” vincule el poema con la Hermandad de los Gitanos de Sevilla, la de Granada o el Cristo del Cachorro. El Cristo que menciona Machado es solo una generalización ante el folclorismo asociado al pueblo gitano, que profesa una devoción exaltada hacia las imágenes, siendo las saetas el vínculo entre la Semana Santa y el flamenco.

 

  • La gran paradoja de esta canción es que su letra es claramente anticofrade es sus últimos versos:

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

 

  • Agradezco a los siguientes sitios la valiosa información que ofrecen:

Patrimonio Musical
Luis García Gil
Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Vera Cruz
Música y poesía

 

  • Joan Manuel Serrat interpretando La Saeta en 1974:

 

 

  • 1988, Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Despojado de sus vestiduras. En el minuto 5:26 es el momento exacto en el que se estrenó La Saeta en las procesiones de Sevilla:

 

  • Lolita incluyó una versión del tema en el LP Amor, amor (1975):

 

 

  • En 2008 apareció el disco Reencuentro, hecho con temas inéditos de Camarón de La Isla. Uno de ellos era La saeta (a dúo con Joan Manuel Serrat) con la colaboración especial de Jarcha:

  • Rocío Jurado inauguró el Auditorio de la Isla de la Cartuja en 1991. La Saeta estuvo en el repertorio:

 

El Córdoba de mi abuelo

En 1996 mi abuelo compró el que iba a ser su último coche: un Seat Córdoba blanco. Yo le acompañé al concesionario cuando se lo dieron. En los veranos íbamos al pueblo en él, y allí me pasaba muchas sobremesas de julio metido en el coche, siempre en el asiento del conductor, escuchando la retrasmisión del Tour de Francia. Por aquella época hice este dibujo:

Seat Córdoba

De vuelta en Alcalá, el coche siempre estaba en uno de los sitios de aparcamiento frente al portal de mis abuelos. Cuando unos pocos años después empecé a salir de noche con los amigos, recuerdo que lo veía siempre al volver de fiesta, y muchas noches comentaba que me daba pena que el coche estuviera tan poco utilizado. Cuando me saqué el carnet de conducir empecé a conducirlo, pero muy esporádicamente, tan sólo en los inolvidables viajes mano a mano con mi abuelo para el Domingo de Ramos.

En 2008 terminé la carrera, empecé a trabajar en Madrid y mis abuelos me dieron el coche para que pudiera ir más fácilmente a la oficina. El Córdoba tenía 12 años pero sólo 30.000 Km. El viejo sueño se había cumplido, el coche iba por fin a cabalgar de seguido y yo me iba a sentar en el asiento del conductor para algo más que escuchar la radio.

Uno alcanza con su coche cierta intimidad intransferible. El tacto del volante, la resistencia del pedal de freno, el sonido de los intermitentes, el movimiento de la palanca de cambios. Algunas mañanas hacía el trayecto hacia Madrid con la música apagada, escuchando el sonido del motor y de las ruedas, el golpe del aire contra los cristales.

 CAM00280

Los años fueron pasando y la distancia recorrida iba subiendo, pero el coche seguía funcionando perfectamente. Pasados los 100.000 kilómetros empecé a plantearme la compra de un sustituto más nuevo, confortable, potente y seguro. Pero me costaba mucho decidirme a dar el paso; creo que en ello había cierto sentimiento de lealtad a un coche que nunca nos había fallado, con el que nunca habíamos tenido ningún accidente y al que me unía algo muy especial: la propiedad compartida con mi abuelo.

Finalmente en el verano de 2015 me decidí a cambiarlo. El Córdoba iría al desguace, pero antes quise llevarlo al punto exacto en el que solía estar aparcado durante tantos años, donde yo lo veía al volver con los amigos en tantas noches de juventud. Mi abuelo bajó a despedirse de él y nos hicimos unas fotos.

Recorte1

Recorte2

Ya no fabrican el Seat Córdoba. Si hubiera que buscar algo parecido, sería el Seat Toledo, el coche nuevo que elegí con una mezcla de pragmatismo y fidelidad. Me gusta mucho esta foto del Toledo en el patio del chalet en Calzada de Valdunciel, con las pinturas que hizo mi abuelo:

IMG-20160326-WA0017

De la sociedad (Mejor educados, Gregorio Luri)

Este post es una continuación de la serie:

luri--644x362

La confianza es el componente más importante del capital social de un país.

En Francia se habla de “déclassement”, que es el fenómeno que expresa la incapacidad de muchos jóvenes para mantener la posición social de sus padres. El resultado es un difuso sentimiento de frustración acompañado de un resentimiento social que en parte va dirigido contra la escuela, porque ha sido incapaz de realizar lo que prometía: una vida mejor.

Enseñar a ser puntual es enseñar a hacer bien el propio trabajo, además de una profunda señal de respeto hacia los demás. Nunca he comprendido esta tradición, tan común entre nosotros, de comenzar las reuniones con cinco minutos de retraso. A menudo oigo decir que son los cinco minutos de cortesía con los que llegan tarde. No lo veo así. Me parecen cinco minutos de descortesía con los que han llegado puntuales.

En estos últimos años se ha producido un una monumental transformación en las familias de nuestra sociedad: hace tiempo que la madre ha salido de casa, pero el padre aún no ha entrado.

No pongamos mil reglas, sino pocas y suficientemente claras para no tener que estar continuamente discutiéndolas.

Quizás, en el fondo, no haya ninguna diferencia entre una persona inteligente y una persona que sabe leer.

Lo que cultura general “non dat”, Wikipedia “non praestat”.

El miedo a la libertad de nuestros hijos ha ido creciendo nuestras sociedades al mismo tiempo que la complejidad de las ciudades modernas.

De los valores (Mejor educados, Gregorio Luri)

Este post es una continuación de la serie:

41HcdxywMKL._SX327_BO1,204,203,200_

El mundo se divide en dos clases de personas: las que quieren ser felices y las que saben lo que quieren.

Lamentablemente, entre nosotros copiar en un examen (hacer chuletas) no significa ser deshonesto o tramposo. Al contrario, es algo de lo que te puedes enorgullecer entre tus compañeros e incorporar a la propia memoria heroica. Entre nosotros, por lo visto, ser tramposo es perfectamente compatible con la imagen de uno mismo.

No es lo mismo verse a uno mismo conducido pasivamente y de manera fatalista hacia un destino imposible de modificar que marcarse un destino y organizar la propia vida en función del rumbo elegido. Solamente los segundos confían en ellos mismos y en sus propias fuerzas.

La excelencia de una persona se pone de manifiesto cuando tiene el hábito de situar sus aspiraciones más allá de la mediocridad y no se conforma con resultados que estén por debajo de estas aspiraciones. La educación de este hábito es nuestra responsabilidad.

El coraje no es la ausencia de miedo o de vergüenza, sino la capacidad de hacer lo que hay que hacer a pesar del miedo la vergüenza.

Hace falta mucho coraje para atreverse a ir más allá de las convicciones. Hace falta mucho coraje incluso para interrogarse por las condiciones que soportan nuestros hábitos, para defender públicamente nuestras convicciones y para mantenernos fieles a la palabra dada.

La importancia de la disciplina no se mide por el valor de las cosas que nos prohíbe hacer, sino por el valor de todo lo que nos permite conseguir. Por ello es completamente prescindible para aquellos que no aspiran a nada.

La disciplina es la higiene de la voluntad.

Cuándo nos disciplinamos, estamos haciendo nuestras convicciones valiosas y sometiéndonos a su autoridad, y lo hacemos, ciertamente, por respeto a esas convicciones, pero sobre todo por respeto hacia nosotros mismos, ya que pueden ayudarnos a desarrollar nuestras mejores cualidades.

Sin conciencia del deber no hay conciencia de la libertad.

Ser disciplinado es más importante que ser listo.

De los hábitos (Mejor educados, Gregorio Luri)

Este post es una continuación de la serie:

Gregorio-Luri-e1378328011773

Si nos levantamos temprano y trabajamos duro, quizás se despertará en nosotros la chispa de la creatividad, pero, si no es así, probablemente llegaremos a ser unos técnicos competentes.

No importa el fracaso. Lo que importa es si hay o no posibilidad de reintentar el éxito con los recursos complementarios que nos ha proporcionado la experiencia del pasado. La experiencia no es lo que nos pasa, si no lo que aprendemos con lo que nos pasa.

No se puede aprender a ser autónomo sin experimentar ámbitos crecientes de autonomía.

Defendía Einstein que el único lugar donde el éxito precede al trabajo es el diccionario.

Hay mucha gente que cree que lo que se aprende de manera fácil se aprende mejor. La realidad, sin embargo, parece ser otra. Cuando nos esforzamos para comprender algo, estamos diciéndole a nuestro cerebro que almacene lo que estamos aprendiendo con la etiqueta de “importante”, de manera que después sea más fácil recordarlo.

El hábito del entretenimiento crea personas que necesitan ser entretenidas.

Para leer bien necesitas controlar tu propia atención, mientras que para entretenerte hay que dejarla ir.

Se habla mucho de los efectos de las nuevas tecnologías en el cerebro. En realidad, donde más se dejan notar es en el cuerpo: vicios posturales, sedentarismo, obesidad, disminución de las habilidades físicas en los niños…

Cuántas más cosas hacemos al mismo tiempo, peor hacemos cada una de ellas, como todos sabemos bien por propia experiencia. Ahora a esto de dispersarse haciendo cosas diversas le han dado el nombre de multitasking. Créanme: si se trata de hacer algo serio, no funciona. Los llamados multitasker nos ofrecen pocos trabajos serios. Para hacer las cosas bien hechas, es mucho mejor ordenar las tareas según su prioridad y hacer una después de otra, concentrando todas nuestras energías en hacer lo mejor posible la única cosa que estamos haciendo. La dispersión y el pensamiento crítico siguen caminos opuestos. La dispersión consume mucha información, pero asimila poca.
En cuestiones de rendimiento, menos es más. El multitasking es, de hecho, lo opuesto a la productividad.